cerrarIMG-20251108-WA0002IMG-20251108-WA0002
Brujula Digital BancoSol PDF 1000x155px
Brujula Digital BancoSol PDF 1000x155px
La curva recta | 30/11/2025

Turismo y un tiempo nuevo

Agustín Echalar
Agustín Echalar
El nuevo gobierno (a pesar del Vice) nos trae nuevas esperanzas. Quienes siguen mi columna, saben que estoy ligado al turismo, lo he estado los últimos 45 años, y solo me puedo alegrar por el cambio de timón. 

El masismo priorizó la ideología a la salud del sector, imponiendo visas costosas e incómodas (no solo) a los norteamericanos, con el pretexto de la reciprocidad. 

El nuevo gobierno, tiene una visión más fresca y menos ideologizada, y de seguro lo hará muy bien, pero creo que hay un par de condiciones para garantizar el éxito de su gestión a la flamante ministra. 

Lo primero, lo más importante,  es un sinceramiento de la verdadera dimensión del rubro. De nada sirve inflar cifras, como lo ha hecho el gobierno anterior, y como lo hacen actores privados, ya sea vía consultorías o a través  de los canales de las distintas cámaras de actividades ligadas al turismo. 

El turismo es un buen negoció y tiene una serie de ventajas, tanto en la redistribución de la riqueza,  cuando se habla de turismo interno, como en la creación de esta, a partir del turismo receptivo, de la llegada de extranjeros.

Pero es también un negocio que tiene un techo relativamente bajo y es irresponsable, y puede llegar a ser deshonesto crear demasiadas expectativas en el rubro.

He escuchado en algún lugar la aspiración de recibir dos millones de turistas en un futuro próximo. Esa es una aspiración irreal, si pensamos que, por ejemplo, el año pasado, Machu Picchu solo  recibió la visita de alrededor de 1 millón 180 mil extranjeros. 

Los bolivianos no debemos ir a buscar inspiración en geografías lejanas, como Costa Rica o España, tenemos que fijarnos en lo que hace nuestro vecino casi  hermano, tenemos que auscultar lo que hace el Perú, y también lo que hace el norte de Chile;  ver qué es lo que podemos emular, lo que debemos evitar, y aprender no solo de sus éxitos sino también de sus fracasos. 

El papel aguanta todo y se puede hacer mucha poesía respecto a un rubro que tiene que ver con algunas de las mayores aspiraciones de bien estar del ser humano, la realidad puede ser un poco más difícil. 

La belleza de una zona, no la  convierte automáticamente en un destino turístico, mucho menos en uno que sea rentable.Aclaremos, aunque Bolivia tiene sus bellezas, no hay que olvidar que el mundo entero es muy bello. 

Bolivia necesita infraestructura, necesita profesionalización, necesita mejores políticas de fomento al turismo. Necesita limpiar la casa. Eso literalmente (nuestras carreteras son un chiquero) y todo eso se debe hacer, pero eso no garantiza el futuro que algunos prometen. 

En primer lugar tenemos que auscultar el estado de las cosas: cuántos turistas llegan a Bolivia, de qué país vienen, cuánto tiempo se quedan.  No lo sabemos, aunque haya alguna información al respecto. Tenemos que tener bien en claro que no todo el que cruza la frontera es un turista. Si no entendemos la importancia de ese dato base, es posible que nos pongamos a construir castillos en el aire.

Agustín Echalar es operador de turismo.


BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
Recurso 4
Recurso 4
SAVE_20251124_165756
SAVE_20251124_165756