La noticia de que en lo posible se moverán los feriados para que coincidan con el fin de semana y, de ese modo, se pueda contar con varios días libres seguidos es algo que merece aplauso. En parte porque ayudará al turismo interno pero, ante todo, porque es una mejora en la calidad de vida del trabajador asalariado.
Los fines de semana más largos ayudan en todo y, en realidad, el que no hayan sido implementados anteriormente es una muestra de la ineficiencia y de la falta de sensibilidad social del partido que gobernó este país por casi 20 años y que pretendía ser un gobierno para el pueblo e, incluso, por gobiernos anteriores. Aclaremos que esta modalidad no es una gran novedad, y que ya se estaba implementando en países ricos hace tal vez 40 años.
Lo importante para que esta medida tenga verdaderos efectos positivos es que los feriados van a ser conocidos por la población en forma anticipada, estos deberían ser publicados hasta con dos años de antelación.
Que las personas puedan planificar su vida, organizar su ocio, es algo que ayuda enormemente a tener una mejor vida, sea para viajar o para quedarse en casa. Criticar esta medida es simplemente una tontera.
Algunos de los criticones en las redes han saltado con que la mayoría de la gente no tiene dinero para hacer turismo, y como la medida ha sido lanzada ante todo para fomentar el turismo interno, eso es parcialmente una verdad.
Podemos estar seguros de que la mayoría de la gente no tiene dinero para cada fin de semana largo despacharse a algún bello rincón patrio, pero la mayoría de la gente tiene la necesidad de viajar a visitar a sus parientes, a veces a sus padres, que viven en otra ciudad o en algún lugar del campo, y esto solo se puede calificar como positivo para todos.
Indudablemente, la medida es una bendición para el turismo interno, que se traduce en una redistribución de la renta del país. Quienes tienen más gastarán más en destinos turísticos que difícilmente podrán ser parte de los circuitos turísticos internacionales. El incremento de visitantes a lugares bellos y remotos será grande y eso, sin lugar a dudas, beneficiará a los pobladores de distintos lugares.
El Decreto 5521 que implementa esta modalidad que nos ocupa es un buen ejemplo de que prácticamente sin dinero un gobierno puede hacer una diferencia positiva.
Naturalmente hay detalles que deben ser afinados. Se me ocurre, por ejemplo, la abolición inmediata del ridículo “Día del peatón” que, aparte de ser básicamente inconstitucional, es un atentado contra la seguridad ciudadana; en general, un castigo innecesario, a veces económico precisamente para sectores muy vulnerables del país, y va contra corriente en la promoción del turismo interno.
También medidas laterales deben ser implementadas. Algo que sin lugar a dudas se incrementará con el turismo interno será la producción de basura y, por ende, la proliferación de bolsas de plástico y cosas peores en la vera de los caminos.
Los bolivianos somos muy cochinos, y tenemos que aprender a dejar de serlo, concientización de la población, en escuelas y en el servicio militar ( dicho sea de paso, esperemos que este sea abolido muy pronto) y a través de las redes, y multas dolorosas podrían cambiar el panorama.
Otra medida importante es lograr que en los feriados largos, sobre todo en el fin de año, estén abiertos los museos y, en lo posible, también las iglesias, sobre todo las que tienen interiores artísticamente valiosos.
El turismo interno no genera divisas, pero es un gran redistribuidor de la magra riqueza que tenemos y ayuda, además, a amar más y entender mejor el país.
Sin lugar a dudas, la implementación de los fines de semana largos ha sido una gran medida. Bravo a la ministra Yañez, y al gobierno en su conjunto.
Agustín Echalar es operador de turismo.