Las nuevas administraciones tienen derecho aún –a lo largo del primer año de gobierno– de responsabilizar a la gestión anterior de situaciones negativas.
En el caso de Bolivia, considerando el enorme daño causado por la Constitución de Evo, buena parte de los problemas serán en este gobierno, consecuencia de lo que fue atado en esa ley marco( y que debe ser cambiado para hacer viable el país).
Pero hay asuntos que, aunque tengan su origen en la gestión anterior, no pueden ser soslayados y terminan comprometiendo a la que está en vigencia. Es el caso de la gasolina destructora de motores que se ha estado vendiendo en el país.
Quienes quieren ponerle zancadilla al gobierno –Lara, Tuto, los masistas zombies, et all– seguro que responsabilizarán completamente a este gobierno. Quienes se han enamorado de Rodrigo querrán justificar este error insistiendo en que es herencia del pasado, o algo peor.
Tengo la certeza de que el problema comenzó durante el gobierno de Arce. Mi coche, un noble carcancho del año 89, sufrió un pequeño colapso motoril el 27 de septiembre del año pasado, mucho antes de la segunda vuelta electoral.
El mecánico pensó que se trataba de un problema fortuito, relacionado a la vieja maquinaria. Luego viaje por seis semanas y, para el 12 de noviembre, el problema se hizo más agudo. Entonces ya se me dijo que muchos carros estaban teniendo fallas. Sacamos la gasolina del tanque, la que había sido cargada en tiempo de colas, y estaba completamente negra. Los problemas no han terminado hasta el día de hoy, la mecánica del auto ha sufrido mucho por ese combustible inadecuado.
El perjuicio es enorme para el ciudadano (no) de a pie, los costos de reparación son muy distintos, de acuerdo a donde se ha llevado el coche a reparar. Si algunos lo han hecho, ellos mismos, con la ayuda del compadre que es mecánico, de ahi que la sugerencia de Samuel Doria Medina, de hacer que YPFB pague a los mecánicos, me parece hasta poco justa.
Los más pobres tal vez no podrán recibir una compensación mientras los más pudientes, recibirán una onerosa, y el país no tiene de donde sacar. Sinceramente no se me ocurre una forma en que YPFB; vale decir, el Estado pueda compensar justamente a los afectados sin ser víctima además de los vivillos.
Eso sí, lo importante es encontrar a los responsables de este entuerto, a las personas, con nombre y apellido, que hicieron la compra de ese carburante dañino. ¿Fue simple inoperancia? ¿Fue un negociado? S lo fue, ¿ quiénes se beneficiaron de ese negociado? ¿Como fue posible que se hiciera ese negociado?
Tanto los responsables directos, como las cabezas de sector merecen un castigo, eso sin lugar a dudas. Sin embargo, lo importante es también reflexionar en cómo una situación así puede darse. Bolivia ha comprado el peor combustible del “mundo mundial” ( indirectamente han recibido su cuota de castigo, los peruanos que han comprado combustible contrabandeado), y esto se ha debido porque no ha funcionado la más elemental cadena de controles, tanto del importador, como de la famosa Agencia Nacional de Hidrocarburos.
Lo sucedido con la gasolina es una muestra clarísima de porque no funciona un sistema estatal, peor cuando tiene la impronta masista de centralización del poder. En primer lugar eso fue posible, ya sea porque los responsables o eran incompetentes al extremo o eran profundamente corruptos, o una combinación de ambas características.
A la hora de compensar a los perjudicados, lo terrible es que si lo somos, seremos compensados con nuestro propio dinero y, para colmo, en forma poco equitativa.
Que diferente sería todo si los importadores fueran privados y los controles estatales fueran idóneos. Una vez más la demagogia nos ha salido extremadamente cara.
Agustín Echalar es operador de turismo.