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28/10/2023
Filia Dei

Papel mata relato de tablet

Cecilia González Paredes
Cecilia González Paredes

Si las declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Jerges Mercado, justificando la entrega de tablets a todos los legisladores fueran un meme, se podría ver en la siguiente escena una imagen con una leyenda que diga “proceden a no hacer nada ante la quema de miles de hectáreas”.

En un intento desesperado por justificar este gasto innecesario del Legislativo, Mercado declaró en días pasados: “Estamos en el siglo de la tecnología. Yo aquí cargo mi tablet, nunca uso ya papel y bolígrafo; porque con cada papel que usamos, quemamos árboles, destruimos el medio ambiente y encima tenemos que andar con un armatoste de documentos. En la Cámara de Diputados son cientos de miles de documentos escritos”.

Cuesta trabajo asimilar estas torpes declaraciones de un ingeniero en electricidad. Vamos por partes y en sencillito, luego de una consulta rápida en mi computadora portátil, comprada con mis propios recursos y en términos generales, la tablet contamina más que la hoja y los bolígrafos, tanto en su proceso de manufactura como en su mantenimiento y descarte.

La fabricación de una tablet requiere de una gran cantidad de recursos, incluyendo metales, plásticos, vidrio y otros componentes electrónicos. Estos recursos deben extraerse de la tierra, lo que puede causar contaminación del suelo y del agua. Además, el proceso de fabricación de la tablet genera emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático.

La fabricación de una hoja y un bolígrafo, por otro lado, requiere de una cantidad mucho menor de recursos. Las hojas se fabrican con papel, que se obtiene de la madera. La madera se puede obtener de forma sostenible, por lo que no es necesario talar árboles de forma indiscriminada y sin duda, tampoco es necesario quemar árboles.

La ironía en este punto es triple porque estamos en medio de una emergencia nacional con más de 2.000 focos de calor a la fecha, situación que sigue siendo pasada por alto tanto por legisladores como por el Ejecutivo.

En cuanto al mantenimiento, las tablets requieren realizarlo de manera permanente, como actualizar el software reparar eventuales daños. Este mantenimiento puede generar residuos electrónicos que son difíciles de reciclar. No olvidemos que las tablets no tienen baterías de duración eterna. Luego de un par de meses, deberán ser recargadas casi a diario. Esa energía eléctrica no proviene del éter. Las hojas y los bolígrafos, por otro lado, no requieren de un mantenimiento regular.

Según un estudio de la Universidad de Cambridge, la fabricación de una tablet genera 120 kilogramos de residuos. El proceso de fabricación también genera 1,5 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero. La fabricación de una hoja y un bolígrafo genera 10 kilogramos de residuos. El proceso de fabricación también genera 0,2 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero.

Claramente, no hay punto de comparación entre el uso de papel y tablets dentro del ámbito de qué contamina más. Es cierto que tampoco se puede depender de tremendos legajos de papel para la revisión de proyectos de ley.

Tomando en cuenta que este gasto urgente, como lo calificó Mercado, no será revocado, se debe esperar al menos y fiscalizar que el uso de estas tablets sea responsable y eficiente. Los legisladores deben rendir cuentas sobre cómo utilizan estas tablets y asegurar que se utilicen para fines oficiales.

Si de acá en un par de meses, se hace auditoría de esas tablets y se hallan asuntos personales ¿corresponde una sanción ejemplarizadora? Si tanto se va a insistir en este capricho, que los legisladores demuestren que realmente utilizan este instrumento para trabajar. De lo contrario, parece que solo se fomenta el vivir del Estado y no cumplir con la función de servidor público.



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