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Mirada multidimensional | 17/03/2026

La inversión privada

Rolando Morales
Rolando Morales
En este artículo muestro que la inversión privada es reducida, que los ahorros del sector privado harían pensar que puede ser mayor, pero que existen algunas razones macroeconómicas que lo impiden, y sugiero algunas medidas para promoverla.

La Formación Bruta de Capital (FBCF), comúnmente llamada “inversión”, es el gasto orientado a la adquisición de activos que permitan producir bienes y servicios y construir obras de infraestructura básica (carreteras, escuelas, centros de salud, etcétera). 

El promedio de este gasto en América Latina llega a 24 % del PIB. En Bolivia siempre ha estado por debajo de ese promedio, a lo que puede atribuirse, en parte, su bajo crecimiento. En particular, en el periodo 2017-2024, tuvo un promedio de 17.5 %, siendo el sector público responsable del 66 %. La inversión privada fue reducida pues solo alcanzó al 6,2 % del PIB y no lo fue por tener poco ahorro.

En las últimas décadas, la diferencia entre el ahorro y la inversión del sector privado fue elevada, sugiriendo que el sector privado tenía la capacidad de invertir más. En el periodo 1917-2024  esta diferencia llegó a 6,9 % del PIB.

Los líderes empresariales y algunos políticos arguyen que el Estado pone muchas trancas para la inversión privada. Pero, existen, por lo menos. dos argumentos macro de mayor peso para explicarla.

El primero se refiere a una suerte de confiscación que realizó el sector público de parte de los ahorros privados. El segundo hace referencia al alto costo del crédito acumulado.

El aporte de los trabajadores a la Gestora constituye una tercera parte del ahorro privado. Desde el año 2015, en el que el sector público empezó a tener déficit, recurrió a prestarse dinero de las AFP, primero, y después de la Gestora, pudiendo afectar hasta a un tercio del ahorro privado. 

Desde el punto de vista macroeconómico significó el uso de parte del ahorro privado para financiar el déficit público. Las condiciones crediticias eran, generalmente, favorables con relación a otras formas de colocación, pero estos préstamos implicaron la disminución de la capacidad de inversión del sector privado.

El costo en intereses del crédito para el sector privado significa una porción importante del PIB. A comienzos de siglo, entre los años 2000 y 2006, llegó a un promedio anual del 7,75 % del PIB. Después se fue desinflando poco a poco, pero en el periodo 2017-2024 mantuvo todavía un promedio elevado de 3,79 % del PIB.

A pesar de los discursos políticos, si no hay cambios en el funcionamiento de la economía, es muy difícil que aumente la inversión privada. Los cambios conciernen al sector público, al financiamiento y al sistema de ahorro forzoso administrado por la Gestora.

Sería conveniente que el sector público disminuya su déficit y evite financiarlo con el ahorro privado. Con la reducción de la subvención a los carburantes ha dado un paso importante en ese sentido.

Financiar una inversión con crédito bancario es bastante insensato por su costo y por el riesgo de perder los aportes propios. Lo aconsejable es buscar socios con quienes compartir riesgos y beneficios. Esto puede hacerse democratizando la Bolsa de Valores y ofreciendo garantías a los socios minoritarios, como ocurre en la mayor parte de los países del mundo.

La triangulación entre bancos, Gestora y empresas es importante. Los bancos podrían competir con las empresas a través de la Bolsa de Valores, por el uso del ahorro de los trabajadores acumulado en la Gestora. Este primer empuje permitiría a las empresas captar más inversionistas.

Paralelamente, se requiere tomar medidas en otros campos. Uno de ellos es el financiero que debe ser reordenado para evitar que tenga utilidades especulativas, como las del año 2025, que llegaron a $us 540 millones.

Otra se refiere a fortalecer la capacidad empresarial de los emprendedores e intentar disminuir su aversión al riesgo (ver mi artículo en Brújula Digital del 27 de mayo 2025). También es necesario modificar el Código de Comercio.

Este artículo tiene como referencia bibliográfica mi libro de próxima publicación Bolivia entre la Tricolor y la Whipala, que trata sobre la dinámica social y económica en el Siglo XXI de Bolivia.

Rolando Morales es doctor en economía.




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