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Emergencias y esperanzas | 13/03/2026

Metida de pata de Paz respecto a Chile

Manuel Morales Álvarez
Manuel Morales Álvarez
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tiene una pésima lectura de la realidad de Chile y de su nuevo gobernante, José Antonio Kast. No se puede sacar otra conclusión después de las declaraciones que hizo respecto en Chile, sobre la posibilidad de restablecer relaciones diplomáticas con el país vecino y avanzar en una ruta de acuerdos comerciales sin preguntarse antes si en Chile se piensa de la misma manera.

De manera enérgica, el presidente José Antonio Kast ordenó, este 11 de marzo de 2026, tras asumir el cargo, la construcción de “barreras físicas” en la frontera con Bolivia para desincentivar la inmigración irregular, una de sus principales promesas electorales.

“Le solicito la colaboración activa en el aumento de funcionarios” y “le encomiendo también que nos colabore con la construcción de barreras físicas para detener el ingreso de la inmigración ilegal” en la frontera con Bolivia, dijo Kast al jefe del Ejército, Pedro Varela, durante un acto en el que firmó sus primeros seis decretos, tres de ellos destinados a enfrentar la migración irregular.

Primer decretoLa primera norma “crea una política de cierre de fronteras y establece una delimitación geográfica del sector más vulnerable de la frontera con Bolivia para su declaración formal como Zona Militar de control”. Esta iniciativa prevé el incremento de militares en sitios considerados “críticos” de la Macrozona Norte; el fortalecimiento de la vigilancia mediante drones y sensores optrónicos y la mejora de los sistemas de comunicación. Estas acciones involucrarán al Ejército y a los ministerios de Defensa, Obras Públicas y Bienes Nacionales.

Segundo decretoKast nombró al vicealmirante de la Armada, Alberto Soto, como comisionado para la Macrozona Norte. La nueva autoridad tendrá la tarea de implementar el plan migratorio del gobierno en las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta, que concentran los principales pasos utilizados por migrantes que ingresan a Chile desde Bolivia y Perú.

Tercer decretoKast viabilizó su plan migratorio con el liderazgo del Ejército. “La iniciativa tiene cuatro ejes:

- Protección fronteriza, con la erradicación de pasos no habilitados.- Integración institucional, con los ministerios del Interior, Defensa y Seguridad operando bajo un mando coordinado.- Modernización tecnológica, con drones, cámaras térmicas, biometría y barreras físicas.- Estado de derecho, con reconducciones y rechazos en frontera con pleno respeto al marco legal”.

Esta determinación contempla la construcción de zanjas, muros, cercos perimetrales y torres de vigilancia, así como la creación de centros de internación para inmigrantes irregulares. Los trabajos tendrán como epicentro los pasos críticos de Colchane y Chacalluta y comenzarán en los próximos días. 

Está previsto, además, un despliegue permanente y rotativo de 3.000 mil efectivos de las Fuerzas Armadas y Carabineros, junto con una modificación de sus funciones.

Rodrigo Paz, en varias oportunidades, señaló a Bolivia como articulador entre Chile y Brasil (Lula no asistió a la transmisión de mando de Kast). 

También prometió poner a disposición de Chile nuestros “puertos de acceso al Atlántico”, “posicionando a Bolivia como un eje logístico estratégico entre ambos océanos”.

Es evidente que Bolivia tiene acceso a la hidrovía Paraná–Paraguay a través de puertos privados como Jennefer, Gravetal y Aguirre, ubicados en el canal Tamengo. Sin embargo, afirmar la disponibilidad de uso óptimo de esas terminales para ofrecerlas a Chile resulta excesivo, además de imprudente e irresponsable. Más aún cuando se conocen las grandes limitaciones de estas infraestructuras que no cuentan con categoría internacional.

El canciller boliviano también hizo declaraciones orientadas al restablecimiento de relaciones comerciales con Chile superando los problemas del pasado. Incluso, la vocera de la oficina de la Presidencia afirmó, apresuradamente, que las relaciones diplomáticas serían restablecidas con el nombramiento de embajadores, aunque posteriormente se retractó.

El gobierno de Chile tiene una agenda clara, expresada en los decretos de Kast; mientras que el gobierno de Bolivia, errante, parece buscar por distintos caminos alguna victoria en el ámbito internacional.

De manera complementaria, hasta ahora el gobierno de Rodrigo Paz ni siquiera ha nombrado a sus embajadores, lo que por sí solo refleja el estado actual de su política exterior.

Manuel Morales Alvarez es investigador social.


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