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BBC Mundo | 30/03/2023

"Hemos encarcelado a más de 65.000 personas, y cuando manejas una operación de estas dimensiones podría haber un error"

"Hemos encarcelado a más de 65.000 personas, y cuando manejas una operación de estas dimensiones podría haber un error"

Foto: Facebook

BBC Mundo

"Más del 90% de la población está de acuerdo con el estado de excepción y quieren que se extienda, y los únicos que se quejan son los activistas que no saben qué ocurre en el país y la oposición política".

Así de tajante se muestra el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa.

Se jacta de estar ganando la guerra contra las pandillas "sin derramamiento de sangre" y niega que las fuerzas del orden estén deteniendo a ciudadanos solo por tener tatuajes o por una llamada anónima.

Aunque reconoce que, con una operación de esas dimensiones en marcha y cuando los encarcelados en un año superan los 65.000, es posible que se haya cometido algún error y arrestado a algunas personas sin vínculos con la Mara Salvatrucha o el Barrio 18.

Esta es la entrevista que le ofreció en exclusiva a BBC Mundo cuando el régimen de excepción cumple un año, y en la que también aborda las acusaciones —"poco serias"— de que dos funcionarios de alto rango del gobierno negociaron con las pandillas.

El estado de excepción en El Salvador ya cumplió un año. Pero como su nombre indica, se supone que iba a ser excepcional, temporal. ¿Cuánto tiempo deben esperar los salvadoreños que dure esta situación en la que se le otorgan poderes especiales a la Policía?

Como dices, de excepción significa que es temporal.

De acuerdo a nuestra Constitución, se puede dictar un régimen de excepción por 30 días. Pero si las condiciones continúan, la Asamblea tiene el derecho de extenderlo por otro periodo exactamente igual.

Hasta este momento lo hemos extendido hasta un año, y si la condición que lo generó sigue, el estado de excepción continuará. No se puede establecer una fecha límite, dependerá de las condiciones en el terreno.

Suena a que su fin sigue totalmente abierto: podría durar otra semana, un año más, otros cinco años…

En los 80 en El Salvador vivimos bajo un estado de excepción por más de seis años, porque estábamos en una guerra civil. Y el gobierno lo fue extendiendo cada mes hasta que firmamos los Acuerdos de Paz.

Ahora llevamos un año y si las condiciones siguen, lo extenderemos.

Mis expectativas son que antes o después ganaremos esta guerra contra las pandillas y que ya no lo necesitaremos, que volveremos a la normalidad.

Pero hay algo que hay que aclarar aquí: el estado de excepción no implica la restricción de las libertades públicas. No está restringido el derecho a la libre circulación, a la libertad de expresión ni nada por el estilo.

Solo hay dos garantías que han sido suspendidas, y son garantías personales de quien ha sido procesado.

De acuerdo a nuestra Constitución, una vez que has sido capturado tienes el derecho de ser enviado ante un juez en un plazo de tres días, en 72 horas. Bajo el estado de excepción tenemos el derecho de tener a esa persona en detención preventiva por 15 días. Esa es una de las garantías que han sido suspendidas.

Y la segunda es el derecho a la privacidad. Es decir, que ni la Policía ni ninguna autoridad tiene el derecho a intervenir tus comunicaciones o dispositivos personales como el teléfono o la computadora. Pero bajo el estado de excepción esta garantía está suspendida, porque la Policía, el juez y el representante del fiscal general necesitan revisar las computadoras de los miembros de las pandillas.

Estas son las dos únicas garantías constitucionales que están siendo afectadas, y tengo que aclararlo porque en Europa, en Estados Unidos, la percepción sobre el estado de excepción es que El Salvador vive bajo una especie de toque de queda.

Una vez, en un país europeo, me dijeron que estaban preocupados por el confinamiento de la población salvadoreña, porque, decían, a partir de las diez de la noche nadie podía circular por las calles. Esa es una percepción errónea del estado de excepción.

Lo hace sonar muy inocente, ligero. Pero la verdad del asunto es que otorga poderes extremadamente draconianos a la Policía, que puede arrestarte casi por una llamada anónima, casi por llevar tatuajes, casi por sospechar que estás vinculado a la actividad ilícita de las pandillas

Esa es otra percepción errónea de lo que está pasando aquí. Lo que has dicho no es verdad.

La policía no ha acudido a las comunidades a capturar a la gente porque tiene tatuajes o porque ha habido una llamada anónima. Esa es una mentira que ha sido difundida por la oposición política en El Salvador y que los medios y otra gente en el extranjero han dado por sentada.

La verdad es que cuando la policía acude a capturar a una persona en una comunidad es porque tiene el perfil.

Te voy a poner un ejemplo: cuando establecimos aquel cerco en el mayor municipio de El Salvador, en Soyapango, desplegamos 10.000 miembros de la Policía y el Ejército. Tenían una lista de 1.231 personas que debían ser capturadas y casi lo consiguieron. Fueron a capturar a gente que tenía un historial. Hay una base de datos, así que cuando se va a capturar a una persona es porque se tiene el perfil.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y muchos otros, incluidas los familiares de muchos de los que han sido arrestados, dicen que hay miles de detenidos sin ningún vínculo con las pandillas en la cárcel

Podría ser. Cuando manejas una operación de estas dimensiones —y hasta ahora hemos encarcelado a más de 65.000 personas—, podría haber un error y que haya gente detenida sin tener ningún vínculo con las pandillas.

Está reconociendo que puede haber miles de personas potencialmente inocentes detenidas

Miles de personas han sido liberadas.

La procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos declaró que más de 3.000 personas han sido liberadas porque, tras revisarlo siguiendo el debido proceso legal en los tribunales, se ha probado que no han tenido vínculo alguno con las pandillas.

¿Cuántos cree que siguen adentro?

No puedo hacer conjeturas en ese sentido porque es un asunto delicado y está en manos de los jueces.

Como miembro del poder Ejecutivo, no puedo interferir en el trabajo del Judicial. En una democracia, en un Estado de derecho, la separación de poderes es clave.

Así que no puedo hacer ningún juicio ni declaración sobre el trabajo que los jueces han estado haciendo en los tribunales respetando el debido proceso legal.

¿Qué le diría como representante del gobierno a aquellos que pasaron meses en prisión, en condiciones horrendas, y que no estaban de hecho vinculados a la criminalidad de las pandillas? ¿Hay alguna compensación o es simplemente un 'lo sentimos'?

Bueno, es algo que heredamos. El sistema judicial de El Salvador funciona de esa manera.

Ha habido quienes han pasado más años en la cárcel que la pena a la que serían condenados de ser hallados culpables. Esa es la historia de nuestro sistema legal.

Tenemos un sistema penitenciario sobrepoblado, y lo que hemos estado haciendo para mejorar y acelerar lo más posible la administración de justicia y los procesos es contratar a más personal judicial en los tribunales, más defensores públicos y más representantes para la Fiscalía General de la República.

Ha sido un gran esfuerzo, porque somos conscientes de que, como has dicho, algunas personas, probablemente inocentes, puede haber sido parte (de las detenciones).

Como se dice, lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y lo que estamos haciendo es algo realmente bueno, y la población lo aprecia. Más del 90% está de acuerdo con el estado de excepción y quieren que se extienda.

Esos grupos de derechos humanos, que son activistas y no saben exactamente qué está ocurriendo en nuestro país, son los únicos que se están quejando sobre ello. Y la oposición política en El Salvador.

Se quejan por ejemplo de las condiciones humanas de los convictos, pero pregúntales cuántas veces han ido a visitar las instalaciones del sistema penitenciario. Ni una sola.

Tenemos un acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja. Ellos supervisan a diario el trabajo en las instalaciones para verificar las condiciones de los presos. Verifican las condiciones de salud, cómo los alimentamos, las condiciones generales de vida en el interior (de las prisiones).

Si quieres un reporte objetivo e independiente sobre las condiciones de los presos, ve y consulta al Comité Internacional de la Cruz Roja.



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