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INASET | 02/06/2020

Lineamiento para Programas Estratégicos de Empleo

El Ensayo reflexiona sobre las alternativas para reactivar la economía con creación de empleo, para mitigar los efectos de la crisis del COVID-19. Consta de dos partes: en la primera, argumenta sobre las limitaciones del “empleo de emergencia” y la inconveniencia de medidas centradas en el ámbito financiero, dadas las estrechas relaciones del crecimiento económico con factores como el empleo, la productividad y la distribución del ingreso, y plantea que las acciones se ajusten a las condiciones esperadas a corto, mediano y largo plazo. En la segunda, para ilustrar la aplicación del concepto, usa estos criterios para identificar los rubros de actividad económica más convenientes para abanderar los programas de reactivación con empleo, y concluye con un listado tentativo de posibles programas de apoyo al empleo compatibles con la reactivación y la diversificación.

El empleo digno no es un tema de política social. Debe ser el objetivo fundamental de las políticas de desarrollo: el esfuerzo humano –no los recursos naturales– es el origen de la riqueza; y las personas –no el Estado o los dueños del capital– deben ser las destinatarias directas y finales de los beneficios del crecimiento.Por ello, la salud de una “economía para la gente” no se mide por la tasa de crecimiento del PIB, sino por la cantidad y la calidad de las oportunidades de empleo que es capaz de generar.

El crecimiento del PIB depende de la productividad y del nivel de empleo; el efecto (o la calidad) social del crecimiento, depende de cómo la productividad se traduce en salarios y en ingreso disponible para los hogares para equilibrar, lo que se produce, con lo que la sociedad demanda. Implica necesariamente la distribución del ingreso conforme se genera el producto. No la re-distribución de la riqueza acumulada, sino la distribución directa del valor conforme se lo crea, para garantizar capacidad de consumo compatible con la capacidad del aparato productivo.

Por eso, los programas estratégicos de empleo, durante la crisis y a corto plazo, deben preservar el empleo productivo; a mediano y largo plazo, contribuir a la diversificación del aparato productivo en un contexto de equidad y de inclusión social. Pero sabemos que Bolivia se caracteriza por tener una institucionalidad disfuncional para el desarrollo humano productivo. Implica, a nivel de empresas, que los programas deben promover formas de gestión comprometidas con la mejora permanente de la productividad y de la equitativa distribución del ingreso. Las necesidades de empleo, ingresos y equidad social, deben estar alineadas con metas y objetivos para eliminar los obstáculos y cuellos de botella que limitan y distorsionan la demanda: usar la capacidad instalada sólo tiene sentido si existe una demanda compatible con esa capacidad.

Hoy enfrentamos un mercado reducido y con baja capacidad de consumo, descontrolado y pleno de competencia desleal; y, una institucionalidad disfuncional para el desarrollo productivo: el sector extractivo y la estabilidad macroeconómica son las prioridades incuestionables, en tanto que el empleo digno, la equitativa distribución del ingreso y la diversificación del aparato productivo, son temas de discurso, pero no de acción política.

Para avanzar superando el enfoque del “empleo de emergencia”, es necesario que los programas estratégicos de empleo consideren, como rasgos distintivos, por ejemplo:

·  en general, que el financiamiento público debe, como prioridad, garantizar demanda predecible para las empresas y capacidad de consumo en los hogares, en el marco de un conjunto de criterios asociados a la producción de “calidad con equidad”

·  focalizar las acciones en rubros con las mayores articulaciones e incidencia en valor agregado, empleo, distribución del ingreso, autonomía en consumo intermedio, etc.

·  priorizar la generación de empleo digno en el diseño de las políticas monetarias, fiscales y comerciales, reduciendo los costos de transacción y otras cargas que elevan los precios frente a los de la competencia desleal

·  alentar formas alternativas de relacionamiento laboral y de organización legal de las empresas, para explorar esquemas nuevos de tratamiento tributario y laboral, en función de las estructuras internas de distribución del ingreso

Estas características los distingue conceptualmente de los programas de empleo de emergencia que, esencialmente, “financian ocupaciones a fondo perdido”, mayormente desarticuladas, sin proyección en el tiempo, y sin aportes al fortalecimiento del aparato productivo.

Finalmente, existen profundas diferencias entre sectores en cuanto a los aportes en el empleo (en cantidad y calidad), sus aportes al valor agregado, su relevancia en cuanto al valor bruto de la producción, las estructuras de distribución primaria del ingreso, etc. Por ello, la tarea previa es identificar los rubros de actividad económica que tienen los mayores aportes –simultáneamente, en esos criterios relevantes.

Sobre la base de estas consideraciones, el ensayo emplea un indicador que combina seis criterios relevantes al empleo digno, e identifican 28 rubros de actividad en la industria manufacturera (de los 140 que consigna el CIIU-4) que serían los más pertinentes como centro de programas de reactivación económica con empleo productivo.

A partir de estos rubros, a título estrictamente ilustrativo, plantea varios programas y proyectos posibles de empleo que cumplen con los criterios deseables de los proyectos estratégicos de empleo

Puede descargar el Ensayo desde el link siguiente.



Documentos adjuntos

Lineamiento para Programas Estratégicos de Empleo 4