cerrarSAVE_20260301_150414SAVE_20260301_150414
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
La Escaramuza | 11/03/2026

Cuando la muerte acecha

Renzo Abruzzese
Renzo Abruzzese
El abordaje de una tragedia de la magnitud de la que recientemente ha conmocionado a Cochabamba, donde una madre extinguió la vida de sus cinco hijos para luego quitarse la propia, ha sacudido los filones mas sensibles de la opinión pública. 

Las autoridades concluyeron que las causas fueron una “crisis económica extrema y conflictos de pareja recurrentes”.  Un drama como este no puede agotarse en un diagnóstico clínico-psiquiátrico ni mucho menos en la estéril condena moral. Un suceso de esta naturaleza requiere una reflexión profunda sobre las fallas estructurales que anidan en nuestra realidad social, económica y cultural. 

Me explico: la pregunta sobre cómo es posible que el instinto de protección maternal (acaso el vínculo más primario de nuestra especie) se transforme en un acto de aniquilación solo puede encontrar respuesta en la erosión de los marcos de referencia que tradicionalmente daban sentido a lo humano. 

Lo que ha fallado aquí no es simplemente una individualidad aislada, una madre atormentada; sino la red de solidaridades fundamentales que la pobreza extrema y la exclusión sistemática han terminado por diezmar. 

En Bolivia, donde las estimaciones internacionales y los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que aproximadamente el 36,3 % de la población aún persiste en situación de pobreza, la sociedad ha dejado de cumplir su función mediadora fundamental. 

Ya no somos un espacio donde el sujeto pueda sentirse a salvo, ni donde el "otro" sea percibido como un portador de futuro. Para una vasta cantidad de ciudadanos, los espejismos de la riqueza y los relatos del desarrollo han colisionado con la realidad inmediata rodeada de privaciones y frustración; la vida misma se ha convertido en una extensión de su propia desdicha. 

Este caso es, sin duda, un exponente del horizonte posthumano en su dimensión más sombría. Lo posthumano no se define aquí por la superioridad tecnológica de la vida moderna, sino por la pérdida de la esencia humanista que situaba la vida y el vínculo comunitario como valores supremos e innegociables.

Para muchos, los abismos de precariedad y la percepción de barreras sociales infranqueables pesan mucho más que las promesas de una modernidad simbolizada en el consumo. 

La sociedad de mercado, con su imperativo de éxito y competitividad, actúa como el verdadero acicate de la muerte. Bajo esta lógica, la existencia solo es validada por la capacidad de producir y consumir. 

Este principio básico del capitalismo tardío, sin embargo, no se aplica para aquellas madres rodeadas de carencias totales, el futuro deja de ser una promesa para convertirse en una amenaza. Así, el acto de matar a sus hijos surge como una paradójica y desesperada forma de "salvarlos" de un destino de abandono, indiferencia social, inoperancia estatal y soledad humana que ella ya no puede mitigar.

Como se ve, el hambre y las privaciones han sitiado la subjetividad humana, desplazando cualquier anclaje espiritual o comunitario al abismo de la muerte. El éxito, erigido como el único tótem de la modernidad no admite el fracaso ni la vulnerabilidad. 

Cuando la realidad golpea con la dureza de la miseria, el sujeto posthumano, despojado de redes de contención, opta por la clausura definitiva. Lo que falló fue la comunidad que dejó de mirar, un Estado que se tornó abstracto y un sistema de valores que ha entronizado una materialidad anárquica. 

La tragedia de Cochabamba es, en última instancia, el grito de una realidad que nos advierte que se han encendido las alarmas y activados mecanismos oscuros que, como en este dramático caso, terminan cercando la existencia hasta las últimas consecuencias.

Renzo Abruzzese es sociólogo.



BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BEC_DPF-Digital-970x120px
BEC_DPF-Digital-320x50px