El alcalde de La Paz (que se hace llamar a sí mismo “Negro” Arias), se asemeja más a un dirigente de los sindicatos de transporte que un administrador electo para representar con eficiencia y honestidad los intereses de los ciudadanos. En lugar de mejorar el transporte público municipal, se ha aliado con el llamado “transporte libre” (los “peligrosos”), para marginar al PumaKatari, una de las mayores conquistas y uno de los bienes más preciados de los paceños.
En aquellos meses finales del desgobierno del MAS, cuando todos (incluso los que no tenemos auto) sufrimos en 2025 las largas colas de vehículos esperando durante varios días la llegada de diésel y gasolina, el alcalde Arias tuvo la excusa perfecta para que el servicio de transporte municipal se redujera s su mínima expresión: “no hay diésel”, pero cuando ya hubo diésel, el servicio siguió acumulando deficiencias. Estoy convencido de que el alcalde lo hace a propósito, al igual que tantas otras barbaridades de su gestión que por suerte terminará pronto
El servicio del PumaKatari se ha venido a menos. Cada vez hay que esperar más tiempo (hasta 40 minutos) y la aplicación para el teléfono celular, que supuestamente sirve para saber dónde está el siguiente bus y cuánto tardará, funciona cada vez peor porque hay buses que pasan de pronto por una parada sin aparecer en la aplicación, y otros que sí aparecen en el mapa de la aplicación desparecen como fantasmas y nunca llegan.
El trato dentro de los vehículos también se ha deteriorado, porque no se hace la formación adecuada de las anfitrionas y anfitriones. Hay algunas muy buenas, quizás los de la primera generación formados cuando Revilla era alcalde, pero otros anfitriones son extremadamente descuidados, se la pasan mirando su celular y no se fijan si los asientos amarillos (reservados para niños, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad), están ocupados por quienes corresponde, o si se cumple la norma de usar en esos asientos los cinturones de seguridad, o de usar audífonos para no molestar a los demás.
En la pantalla del televisor que hay en los buses, el alcalde presenta continuamente su propaganda, usando recursos públicos para su campaña electoral con el mayor desparpajo. Hace lo mismo que hacia Evo Morales en el teleférico.
Las paradas del PumaKatari no han mejorado y están descuidadas, sin luces y sin mantenimiento. No aparece ni por asomo un guardia municipal para sancionar a los vehículos que se estacionan en las paradas del PumaKatari. En otros países pegan sobre el vidrio delantero un gran sticker con la palabra “Infractor”, por lo menos para que a los infractores les cueste limpiar su vehículo.
Mientras la tendencia mundial es favorecer el transporte público municipal, nuestro alcalde hace exactamente lo contrario: quiere matar al Puma. Sólo porque se acercan las elecciones municipales, el alcalde vuelve a prometer que los minibuses tendrán GPS, lo mismo que dijo el año pasado cuando permitió que subieran las tarifas.
Cada vez repite las mismas mentiras: que ya llegó a un acuerdo con los choferes del “transporte libre” para que ya no haya “trameaje”, para que respeten las paradas y los semáforos o para que instalen GPS, pero no pasa nada. Suben las tarifas y todo sigue igual, sin el menor control de los funcionarios de la alcaldía o de la Guardia Municipal.
A último momento se le ocurre colocar en los buses nuevos lectores de tarjetas, que presentan fallas de programación porque no funcionan bien con todas las tarjetas (por ejemplo, la mía, que es de las primeras). Hace algo similar cambiando ahora las luminarias de la avenida Ballivián de Calacoto, cuando hay otros barrios que necesitan más iluminación. Después de cinco años de incapacidad, ahora se apresura en vísperas de las elecciones subnacionales.
Es el alcalde de todas las excusas, nunca termina las obras. Si llueve, porque llueve, y si no llueve por algún otro motivo. Durante meses no había ni un solo trabajador en la avenida del Poeta, cerrada a la circulación y entorpeciendo el tráfico en toda la ciudad. Ahora dice que no terminará a tiempo los trabajos. Lo mismo con la avenida La Paz, que estaba muy avanzada con Revilla.
En fin, seguiremos con estos temas urbanos antes de las subnacionales.
@AlfonsoGumucio es ciudadano de La Paz