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Wila k'ank'as everywhere | 01/03/2026

El "torito" de Nilton Condori

Sayuri Loza
Sayuri Loza
Apareció en la nueva Asamblea con una idea que varios venimos repitiendo desde hace mucho, pero tuvo más peso porque es senador suplente y nadie mejor que él sabe de los privilegios con los que cuentan los “honorables”.

​Quiero insistir en que no voy a meter a todos a la bolsa porque, como en todas partes, hay gente que trabaja y es mal vista por causa de los que no lo hacen. Sin embargo, no puedo evitar notar cómo la Asamblea es, cada vez más, un espacio de mediocridad y show, por lo que la noción de que los altos salarios que allí se obtienen son inmerecidos está siempre presente.

​Por eso la premisa de Nilton Condori tiene tanta fuerza y arrastre; él dice sin miedo que sus colegas son unos vagos y que se deben rebajar los salarios. Es un hombre sin pelos en la lengua que se expresa tanto en castellano como en aymara de manera impecable. 

Es profesor de biología y de geografía y, aunque tiene una enorme admiración por El Mallku, Felipe Quispe, trata de matizar sus ideas sobre los q’aras y los t’aras. 

Del mismo modo, aunque es profesor normalista, gremio que siempre se ha identificado con el socialismo, Condori dice: “El aymara siempre ha sido qamiri”, queriendo resaltar la cualidad de los aymaras para el comercio, el negocio y la tendencia al liberalismo económico.

​Condori ha vendido un toro de su propiedad para irse de gira por el país promoviendo un referéndum para la rebaja de salarios de autoridades del Estado, por lo que se ha visto enfrentado por muchos de sus colegas que tratan de amedrentarlo amenazando con procesos. Esto beneficia al senador rebelde, pues la gente lo defiende y aumenta su popularidad, por lo que es muy bien recibido en todos los sitios a los que va.

​El liderazgo de Condori aparece como una bebida refrescante en un desierto donde cohabitan líderes desgastados, excesivamente regionalizados o que resultaron no estar a la altura de su propia popularidad. La crisis de la clase política es general; no puede ser que, de haber tenido una Remedios Loza que lanzaba sendos discursos en el Parlamento y que abrió las puertas de la Comisión de la Mujer a todas las ciudadanas, lleguemos a una Zulay Mamani que se la pasaba durmiendo y pasó sin pena ni gloria su gestión.

​No podemos pasar de una Teresa Paz Prudencio –que se enfrentó a su propio partido cuando se intentó lograr la aprobación de la recepción de chatarra radioactiva en el municipio de Patacamaya– a diputados que se pelean con el Vicepresidente porque es o no es un cornudo. 

Lamentablemente los representantes, en lugar de entender que su imagen se deteriora y buscar maneras de mejorarla, embarran más su situación enojándose cuando se les habla de sus privilegios y alegando que “habrá fuga de talentos” o “con sueldos bajos habrá corrupción” (o sea, ya la hay con altos sueldos), y no acaban de entender que en este tiempo las señales son muy importantes para una población que cada día ve más difícil ponerle carne a su plato.

​Condori ha capitalizado el descontento de la población y se ha enfrentado a lo que él llama “la élite ociosa”. En lo personal, me siento totalmente identificada con el senador suplente: es un hombre culto, leído (mandó a leer a Weber a un diputado, ¡hace cuánto que no se habla de teoría o teóricos en el Parlamento!), que no se desprende de sus raíces aymaras y campesinas, pero ya representa a un indígena profesional que no se está dejando arrastrar por el indigenismo oenegero o el wokismo, que romantiza al indígena y quiere que sea sumiso a la “revolución” que le traen bien preparada desde otros países.


​Por eso, quiero decirles que tengo esperanza en Nilton Condori. Espero que no se deje llevar por las corrientes decadentes que siempre buscan nuevos rostros y nuevos liderazgos para chuparles su vitalidad y convertirlos en zombis útiles al sistema. Le deseo sabiduría, fuerza y la consciencia de que este país necesita unidad, certidumbre y políticos que entiendan que servir al país no es un negocio.

​Sayuri Loza es historiadora.

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