Hace una semana ponderábamos la decisión del gobierno de aplicar feriados largos, siguiendo una práctica que ha dado buenos resultados en otros países, incluidos nuestros vecinos, y los hechos nos daban la razón.
Por lo menos en Potosí, donde vivo, los pasajes terrestres a diferentes ciudades del interior se agotaron para el feriado largo por la creación del Estado Plurinacional. Muchos de los viajeros se fueron a Sucre para tomar aviones que los lleven a las ciudades más lejanas, especialmente Santa Cruz.
Los reportes de los hoteleros también fueron alentadores: subió la ocupación de camas y ese sector, que es uno de los más afectados por los bloqueos, fue parcialmente compensado.
Pero la alegría duró poco. La elevación de precios del transporte aéreo nos bajó al suelo de una pedrada y volvió a pintar un panorama difícil para el turismo.
Los argumentos, como siempre, son económicos y tienen que ver con la elevación de los combustibles que es mayor cuando se trata del que usan los aviones. Resignarse es una alternativa, pero también lo es no viajar y, si se asume esta última, perdemos todos: tanto el sector turístico, que no puede terminar de despegar, como la gente que necesita viajar con alguna frecuencia para reponer energías.
Una vez más, la decisión llegó en mal momento. Hubiera sido ideal esperar a que pasen los carnavales, que son temporada alta para el turismo interno, pero, al parecer, hay alguna gente en el gobierno que se complace con lanzar malas noticias.
Tomando en cuenta el mal servicio que presta la estatal Boliviana de Aviación (BoA), la mejor medida hubiera sido romper su injustificable monopolio, autorizar que las cuatro aerolíneas que lo solicitaron inicien operaciones y luego… el hachazo habría dolido menos.
Pero así estamos y, si alguien viene a decirme que los potosinos somos los menos afectados, porque no hay servicio aéreo a esta ciudad, debo recordar que cientos de habitantes de la Villa Imperial viajan en avión, tomando vuelos en Sucre.
La falta de vuelos se debe a que por ahora no tenemos un aeropuerto en operaciones y esa es otra asignatura pendiente: mientras el gobierno de Evo Morales construía aeropuertos en el Chapare, que hasta ahora no se justifican, Potosí está construyendo el suyo, con sus propios recursos, pese a que el cocalero, primero, y Luis Arce, después, ofrecieron una contraparte de 25 millones de dólares que nunca fue desembolsada.
El otro detalle es el transporte terrestre, que sigue siendo el más utilizado por la mayoría de la gente. No se ha asumido medidas preventivas en el servicio interdepartamental y el servicio ha empeorado, aunque las tarifas han subido. ¿Me pasa solo a mí o el número gratuito de Odeco de la ATT ya no funciona?
Así estamos en un país que solo puede soñar en vivir del turismo. Si a eso le agregamos el retraso en la ley anti-bloqueos, el panorama de hoy luce tan oscuro como iluminado estaba cuando se habló de los feriados largos.
Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.