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BBC Mundo | 24/12/2022

Cómo se originó el dogma de la virginidad de María

Cómo se originó el dogma de la virginidad de María

Edison Veiga / BBC Mundo

El 25 de marzo, exactamente nueve meses antes de Navidad, un ángel se le apareció a María, entonces una joven desposada, y le anunció que sería la madre del hijo de Dios.

“¿Pero cómo es posible si no conozco a ningún hombre?”, le habría preguntado al ángel según el Evangelio de Lucas.

Según el texto sagrado, María no había tenido relaciones sexuales que justificaran su embarazo.

“El Espíritu vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el niño que ha de nacer será llamado Santo, Hijo de Dios”, explicó el ángel, subrayando que “para Dios nada es imposible”.

Bíblicamente, esto es lo que sucedió, aunque el proceso desafía la lógica de la biología.

Este diálogo, sin embargo, que habría tenido lugar hace más de dos mil años, está en la base de todas las religiones cristianas, desde la católica hasta la neopentecostal, pasando por todo tipo de iglesias protestantes históricas. Y no sólo las iglesias cristianas.

Para el islam, que ve a Jesús como un gran profeta, María es símbolo de pureza y, sí, también la considera virgen.

Dudas sobre su paternidad biológica

Sin embargo, recientes investigaciones entienden que la idea de la virginidad de María no fue algo contemporáneo a ella.

En otras palabras, los que vivían con Jesucristo no parecían preocupados por este tema. La idea de una concepción virginal fue construida posteriormente por la historia y la teología a lo largo de los siglos y existen variaciones de comprensión de este concepto, según la religión practicada.

Analizando esta evolución, parece que para los primeros seguidores de Cristo, los que vivieron con él y posiblemente conocieron a su madre, esta pregunta no les pareció relevante.

Sin embargo, a medida que comenzaron a surgir dudas sobre su paternidad biológica, se hizo necesaria una explicación para justificar el embarazo de María.

Y la explicación pasó entonces a apoyarse en lo trascendental.

“Ya sea como cristiano o como no cristiano, el punto de aceptar el nacimiento virginal tiene que ver con la creencia en la posibilidad de los milagros”, dijo el historiador Philip C. Almond a la BBC.

“Si no aceptas la posibilidad de los milagros, es decir, que Dios intervenga en el mundo natural directamente para hacer X o Y, entonces no creerás en el nacimiento virginal”.

El profesor emérito de la Universidad de Queensland, Australia, y autor de decenas de libros sobre la historia de la religión, entre ellos “God: A New Biography”, Almond señala que “además del Nuevo Testamento, no sabemos nada [sobre quién fue María]”.

En otras palabras: la madre de Jesús es una personalidad sin lastres históricos que no se ve comprometida por su propia parcialidad religiosa.

Cuando se trata de personajes bíblicos, esto no es exactamente una excepción.

José, el esposo de María, es también alguien con pocas referencias.

Lo mismo ocurre con figuras que aparecen puntualmente en los relatos de la vida de Jesús, como los que se benefician de los milagros.

“Hay que tratar con cuidado los relatos del Nuevo Testamento”, subraya el investigador, quien recuerda que las narraciones bíblicas incluyen “ángeles, estrellas a seguir y concepciones virginales”.

“Fuera del relato del nacimiento [de Jesús], ella [María] no juega un papel muy importante [en el resto del texto sagrado]”, señala Almond. A ratos aparece ella, es verdad.

En el relato del primer milagro, cuando Jesús habría convertido el agua en vino en las Bodas de Caná, es María quien hace el pedido: salvar una fiesta de bodas.

En otras situaciones, se menciona, pero siempre en un papel secundario.

Algo que puede estar justificado por la estructura sexista de la sociedad.

María aparece de nuevo en la crucifixión de Jesús. Y, según las narraciones, estuvo con los apóstoles al comienzo de la organización de la primera comunidad cristiana. Y después de que deciden dispersarse, realizando una actividad misionera, ya no se la menciona.

Hay quienes interpretan que, para entonces, ya habría muerto.

Es un análisis que encuentra eco en otros investigadores.

El historiador André Leonardo Chevitarese, escritor y profesor del Programa de Posgrado en Historia Comparada del Instituto de Historia de la Universidad Federal de Río de Janeiro, explica que la mención más antigua de María aparece en la carta de San Pablo a los Gálatas, en la Biblia.

Y es una referencia muy superficial.

“Dice que Jesús nació de una mujer. No especifica el nombre, pero reconoce la presencia de una mujer como madre de Jesús. Comúnmente atribuimos este texto a la primera mitad de los años 50, en el siglo I”, le cuenta a BBC News Brasil.

“Este es el único dato realmente antiguo que tenemos como atribución de una madre a Jesús”.

Las referencias a María en los Evangelios, es decir, en los textos bíblicos que narran la vida de Jesús, vendrían de autores situados en los años 80 -Mateo- y en los 90 -Lucas-, también en el siglo I.

“Hay más información consistente allí. Pero la pregunta es: ¿estos capítulos fueron escritos por estos autores, en ese momento, o son suplementos que se agregaron a estos dos evangelios ya en el siglo II?”, comenta Chevitarese.

Fue un período en el que el cristianismo comenzó a extenderse y a organizarse como Iglesia.

La Biblia organizada aún no existía, con la compilación oficial de los libros sagrados, parece que la primera elección del canon de la Biblia data del siglo IV.

Algunos investigadores creen que muchos de los textos sufrieron cambios a medida que surgía la necesidad de responder algunas preguntas y este es el caso, cree Chevitarese, de lo que puede haber motivado tales añadidos.

La cuestión de la traducción

Hay una cuestión terminológica que, al parecer, precede a las explicaciones teológicas sobre la virginidad mariana.

Y el historiador Philip Almond es uno de los que ya han abordado el tema. El Evangelio de Mateo es claro al señalar que María quedó embarazada antes de que ella y José tuvieran relaciones sexuales.

La referencia es que el embarazo fue obra “del Espíritu Santo”. Y, para sustentarlo, el autor del texto bíblico recurre a una profecía del Antiguo Testamento, más concretamente del libro de Isaías.

Este libro fue escrito unos 700 años antes del nacimiento de Jesús. El análisis de textos antiguos muestra que aparentemente no hay duda de que José no fue el padre biológico de Jesús.

“El Señor les dará una señal, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”, escribió el profeta.

Es innecesario señalar que la importancia de recurrir a un texto sagrado para dar sustento a esa creencia es bastante contemporánea.

Lo que los escritores de los evangelios estaban haciendo era muy parecido a lo que los pastores y sacerdotes están haciendo hoy: buscar en la Biblia explicaciones para el tiempo presente.

Lo que nadie podría haber imaginado, por supuesto, es el hecho de que ellos mismos estaban escribiendo la mitad más moderna de la Biblia. Pero Almond recuerda que hay una trampa en esta referencia.

Mateo usó la versión griega del Antiguo Testamento, no el hebreo original de la obra.

Originalmente, la profecía se refería a esta joven embarazada como alma . En la versión griega, la palabra se tradujo como “parthenos”. Almah significa “mujer joven”. Parthenos va un poco más allá: “joven intacta”, es decir, una mujer que nunca ha sido tocada sexualmente.

Para el historiador, fue un error de traducción lo que creó la idea de la virginidad de María.

Porque fue el error lo que convirtió “joven” en “virgen”. Y la Biblia griega fue la base para la traducción latina, cuando “parthenos” se convirtió en “virgo” y, por lo tanto, para todos los idiomas modernos, siempre se ha conservado el significado.

BD / RED



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