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Sostenibilidad| 05/09/2021

Bolivia y los ODS: la pandemia frenó los avances

Bolivia y los ODS: la pandemia frenó los avances

Visión sostenible |05|09|21|

Hace un poco más de seis años, cuando la comunidad internacional decidió suscribir la agenda 2030, que fijaba un plazo de tres lustros para alcanzar 17 objetivos –compuestos por 169 metas– en materia de desarrollo humano, ni la proyección más sombría pudo anticipar que la pandemia de Covid-19 golpearía de manera tan dura a los indicadores socioeconómicos.

Con las escuelas cerradas, el comercio paralizado, la gente confinada en sus casas y el sistema de salud desbordado los avances logrados desde el 2015 se hicieron trizas de repente y hoy amenazan seriamente la integralidad de los resultados esperados.

Hay que reconocer que no toda la culpa la tiene el virus. La progresión de las cifras mostraba, aún antes de la emergencia sanitaria, que el país arrastraba brechas históricas en cuanto a indicadores sociales, pese a los esfuerzos desplegados en los últimos 15 años, pero los efectos de la pandemia hoy comprometen seriamente que algunas metas vayan a alcanzarse.

Sólo para poner un ejemplo: en 2018, Bolivia no tenía un buen desempeño en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 9, referido a Industria, Innovación e Infraestructura. Al año siguiente, la crisis política desatada a partir de los resultados de las elecciones de octubre comenzó a afectar el desempeño del sector productivo y la depresión se decantó en picada a partir de febrero de 2020, con el aterrizaje oficial de la pandemia en nuestro territorio.

También existían enormes desafíos en los ODS 2, Hambre Cero; 3, Salud y Bienestar; 10 reducción de las desigualdades y 16, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas. Una vez más, los conflictos sociales y políticos, sumados a la crisis sanitaria, hicieron que los indicadores dieran tumbos en reversa.

Paradójicamente, el mejor rendimiento de Bolivia se centraba en el ODS 1, referido al Fin de la Pobreza, pero a partir de la emergencia global por el SARS-CoV-2, la región incrementó 22 millones de pobres más hasta alcanzar los 209 millones. Esta realidad hizo retroceder los índices de pobreza y pobreza extrema por 10 y 12 años, respectivamente.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Bolivia la pobreza moderada aumentó de 31,1% a 37,5% y la pobreza extrema de 12,1% a 14,7% (con transferencias) durante el 2020.

Más complicado es hablar de salud, sector donde las necesidades se sienten desde hace varias décadas y comenzaban a revertirse después de mucho tiempo. Pero vino la emergencia sanitaria para llover sobre mojado y alejarnos cada vez más de las metas trazadas al respecto.

Los más optimistas ven en esta crisis una oportunidad, un reseteo de la economía global hacia modelos más sustentables y solidarios, una cooperación multilateral más enfocada o una inversión pública que priorice la salud y la educación. Sin duda, el punto de quiebre, la crisis constitutiva marcada por la pandemia, es un parteaguas en la historia contemporánea y sólo el tiempo dirá si el mundo podrá obtener alguna enseñanza de toda esta tragedia.