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Buenas prácticas| 20/08/2021

Teletrabajo, ¿un nuevo factor de incentivo?

Teletrabajo, ¿un nuevo factor de incentivo?

Visión sostenible |20|08|21|

El desafío inicial de la pandemia fue caminar sobre una delgada cuerda sosteniendo platos, ollas, videoconferencias, llamadas a toda hora, clases escolares sin tutoría suficiente, etc. El aparente desorden, según algunos especialistas, se ha convertido en una normalidad que se busca mantener. Los claros parecen ser más que los oscuros en esto del trabajo desde casa.

En un reportaje de la BBC de julio del presente año, la profesora de gerencia en la Escuela de Negocios Manning en la Universidad de Massachusetts, Lowell, EEUU, Kimberly Merriman, explica que los beneficios del trabajo remoto, después de un período de acomodo, han resultado más satisfactorios para las personas al encontrar independencia y libertad como fuerza laboral. Ello debido a que parte de la cultura corporativa creada se mantuvo y pudo sostener la disciplina y los cumplimientos para mantener la competitividad y la productividad.

Una cultura que condice con buenos hábitos de organización y de disciplina que como explica Verónica Chiriboga, Coach Ontológica y sistémica, fundadora de Coaching People quien trabaja en Bolivia y Ecuador, es la clave para conseguir un balance en especial durante esta “nueva, novísima realidad”.

“Disciplina y planificación son la base del equilibrio. La planificación clasifica las prioridades claves y no se compromete el tiempo con actividades procrastinadas que se convierten en urgencias”, lo afirma Chiriboga, advirtiendo que funciona solo “si es que el entorno familiar es una fuente de motivación, pero si no lo es, el trabajo tiende a ser la excusa para no estar presente. En este caso se convierte en un balance personal porque el trabajo es un refugio”.  Ese podría ser el número de personas que nutren las encuestas de volver al trabajo presencial.

Según el reportaje de la BBC, una encuesta mundial muestra que “el 54% de los empleados considerarían renunciar a sus trabajos si no reciben algún modo de flexibilidad en términos de dónde y cuándo van a trabajar”. Entre ellos, el 75% afirmaban estar satisfechos con su empleo y empleador, por lo que se demuestra que el trabajo remoto se viene convirtiendo en una de las ventajas no monetarias que un trabajador valora.

La flexibilidad y la creación de una nueva cultura de trabajo respecto de ella será ahora una tarea para los departamentos de talento humano que deberán desarrollar soluciones híbridas para no perder a sus talentos.  "Para volver a crecer, los líderes de negocios necesitarán entender lo que los empleados quieren realmente y crear políticas y planes que permitan más flexibilidad y ajustes personalizados", indica un informe reciente de la firma PwC (PricewaterhouseCoopers) en el artículo de la BBC.

Y ello traerá cambios en la construcción de cultura organizacional. Como remarca Chiriboga, en este contexto, “la cultura de la culpa y castigo atada a los ´ incentivos´ está destinada a desaparecer porque los colaboradores ya no están dispuestos al sometimiento de un liderazgo desactualizado o dictatorial”.

El retorno al trabajo presencial no podrá ser realizado como si el 2020 fuera un año solo entre paréntesis. Los colaboradores valoraron su independencia. “Las dificultades que se ven adelante están relacionadas a la innovación, la creatividad y el aprendizaje de los más jóvenes que no siempre es fácil de manejar de forma remota. Por ello, el liderazgo deberá también cambiar para conseguir una cultura que se adapte a las exigencias del mercado y las de los colaboradores. Allí se encuentra el desafío y resolverlo es vital para la sostenibilidad de las empresas”, finaliza Chiriboga.