Sociedad | 12/09/2020

Un niño muere atropellado por un vehículo conducido por un hombre que salió de un burdel

Un niño muere atropellado por un vehículo conducido por un hombre que salió de un burdel

El carro que perdió su llanta izquierda antes de arrollar a cuatro personas. Foto: Uno

Brújula Digital |12|09|20|

Temprano una mujer salió en busca de su esposo. Se enteró que se encontraba en un burdel. Golpeó la puerta hasta el cansancio, finalmente fue atendida. El esposo consumía alguna bebida alcohólica, antes del mediodía de este viernes. Comienza la discusión. Sin conseguir sacarlo, la mujer abandona el lugar y se queda a la espera a unos metros de la casa de citas.

De pronto el hombre sale del prostíbulo, enciende el motor de su vehículo, una camioneta azul Dodge Ram, arranca en dirección de su esposa, que se encontraba cerca de la tienda “Sarita”, con la pretensión al parecer de arrollarla, según algunos testigos. En el mismo lugar, tres niños comían empanadas y tomaban gaseosas.

Al parecer arrancó con tal fuerza o por mala maniobra que provoca que el tren delantero del motorizado se rompe, el aro y la llanta (izquierdo) quedan fuera del carro, y en eso atropella a los tres menores y a la esposa. El saldo, Sebastián Viveros Torrico, uno de los niños, falleció en el acto y el resto tiene heridas de distinta consideración.

Toda esta tragedia ocurrió en la casa de citas, más conocida como “La casa 23”, calle 13 de la radial 19 y cuarto anillo, de la ciudad de Santa Cruz. Al rato llegaron gendarmes municipales y policías, los primeros clausuraron el local y los segundos se llevaron al conductor ebrio, a los dueños del inmueble, además a quienes habían amanecido junto a otras mujeres.

El director de Tránsito de Santa Cruz, Manuel Ramos, reportó que el conductor que atropelló a los niños y su esposa tenía 1,3 de grado alcohólico en su sangre, cuando lo permitido es 0,5.

Los vecinos dijeron que ese local no habría cerrado sus puertas a sus clientes durante la cuarentena, en ninguna de sus modalidades, pese a las denuncias a la entidad del verde olivo y funcionarios ediles.

La madre del menor fallecido, Ana María Torrico, preparaba un chicharrón de pollo para el almuerzo cuando una mujer le gritó desde afuera y le advirtió que una camioneta andaba como 'loca' en la calle. Ella sintió una sensación profunda en su pecho, dejó las ollas y salió corriendo, reportó El Deber. De lejos vio cómo sus vecinos se amontonaban alrededor del carro azul. Ella pensó lo peor. Y acertó.

La mujer se desvaneció. Y, en su desesperación, gritó, lloró y quiso acercarse a su retoño, pero sus vecinos se lo impidieron. A Sebastián se lo llevaron. Y ella no encontró consuelo. El niño había salido de la casa para comprar una soda y unas empanadas junto a sus dos primos, de 14 y 18 años, respectivamente. Estaban en la tienda de doña Sara cuando vieron la camioneta que se acercaba, pero no pudieron huir.

Este lunes 14, Sebastián iba a cumplir 13 primaveras. Ese día, su madre le iba a preparar su platillo favorito: churrasco y le compraría una torta de chocolate. Pero, ya no será posible. El niño tenía tres hermanos y cursaba el sexto de primaria en el colegio La Madre. Le gustaba la pelota.

Admiraba a Messi y hasta jugaba en la academia Tahuichi, ahí ya mostraba su buen dominio para el balón y su destreza para combatir al enemigo. Un día, Sebastián le dijo a su madre que cuando sea grande se iría a España para convertirse en futbolista y enviarle dinero. Ana María lo apoyaba en su amor por el balompié. Su padre, desde EEUU, también. Hoy, ese deseo quedó frustrado.

Su cuerpo volvió a las 20:12 a su casa, en un cajón de color blanco, ubicada sobre la calle 13 de la radial 19. “Que al tipo no lo suelten y que (La casa 23) la clausuren definitivamente”, exigió la madre a los periodistas y afirmó que “nunca me lo van a devolver a mi hijo”.