cerrarSAVE_20260301_150414SAVE_20260301_150414
SAVE_20260314_223345
SAVE_20260314_223345
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
Sociedad | 19/03/2026   04:21

|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia

Al cumplir cien años, Don Jorge asistió al homenaje organizado por sus hijos; pero no fue una presencia cualquiera porque llegó vestido de forma elegante, cuidando cada detalle de su apariencia, entrando en una silla de ruedas, pero radiante y con chispazos de lucidez, con una dignidad y una luz propia que llamaban la atención.

Don Jorge Noya junto a la autora de esta crónica, Mirna Quezada
Banner
Banner

Brújula Digital|19|03|26|

Mirna Quezada Siles

El siglo hecho periodismo encuentra en Jorge Noya Manzano una de sus expresiones más completas por la extensión de su vida y por la manera en que esa vida se entrelaza con la historia misma de la comunicación social en Bolivia. Nacido el 26 de febrero de 1926 en Potosí, su existencia parece avanzar al ritmo de los cambios del país, como si cada etapa personal dialogara con una transformación colectiva. 

Al cumplir cien años, asistió al homenaje organizado por sus hijos; pero no fue una presencia cualquiera porque llegó vestido de forma elegante, cuidando cada detalle de su apariencia, entrando en una silla de ruedas, pero radiante y con chispazos de lucidez, con una dignidad y una luz propia que llamaban la atención de todos los presentes. Su ingreso estuvo marcado por una canción emblemática para él, My way de Frank Sinatra, que acompañó ese momento como una síntesis perfecta de su vida, recorrida siempre a su manera.

Sus primeros pasos en el periodismo se dieron en Potosí, en un tiempo en que la radio comenzaba a consolidarse como el medio de mayor alcance. En Radioemisoras Indoamérica y Radio Potosí dirigió “Clarinada Deportiva”, un espacio que trascendía la simple transmisión de resultados. En aquellas emisiones se construía comunidad, se compartían emociones, se tejía una identidad entre oyentes que –en muchos casos– encontraban en la radio su principal forma de conexión con el mundo porque no era solamente información, era compañía, era pertenencia. Esa misma vocación lo llevó a asumir la dirección del diario “Alas”, también en Potosí, donde fortaleció la prensa regional en un contexto atravesado por cambios sociales y económicos que exigían nuevas formas de narrar la realidad.

Con el tiempo, su camino lo condujo a La Paz, ciudad que marcaría de manera decisiva tanto su desarrollo profesional como su vida personal. Allí se casó con la paceña Miriam Lara, consolidando una relación que sería parte fundamental de su historia. 

La vida en la sede de gobierno lo encontró multiplicando su presencia en distintas emisoras radiales: Abaroa, Aspiazu, Illimani, Altiplano, Cóndor y Fides. En todas ellas desempeñó funciones como jefe de prensa, en una época en que los noticieros radiales eran el principal espacio de información para la población. Su trabajo implicaba no solo redactar o coordinar, sino también interpretar contextos políticos complejos, verificar datos en situaciones delicadas y sostener la credibilidad en momentos donde la información podía tener consecuencias directas.

Mientras su nombre se consolidaba en la radio, su presencia en la prensa escrita también se volvía significativa. En el diario Última Hora de La Paz ejerció como jefe de Deportes, desarrollando un estilo que lograba equilibrar el análisis con la cercanía. No escribía desde la distancia, sino desde una comprensión profunda del lector. Fue además corresponsal en La Paz para Los Tiempos de Cochabamba y El Deber de Santa Cruz, articulando flujos de información entre regiones diversas. 

En El Diario trabajó como editor del suplemento nacional de turismo, aportando una mirada distinta sobre el país, mientras que su labor como corresponsal en Cochabamba y para La Voz del Sur, de Potosí, evidenciaba una gran versatilidad.

Pero su historia no puede separarse de su vida familiar, conformada por sus hijos Miriam, Maricruz, Jorge, Marco y Carmen, de los cuales Carmen y Marco siguieron sus pasos en la comunicación social, así como también otros familiares que se vieron influidos por su vocación. 

Jorge Noya no se limitó a los lazos directos, ya que también acogió en su casa a una sobrina (Nancy), quien pasó a ser parte integral de la vida familiar, creciendo y compartiendo como una hija más dentro de ese espacio marcado por el afecto.

Ese hogar tuvo además un escenario muy particular. Desde 1967 hasta 1979 vivió en el Barrio del Periodista, en Obrajes, en una casa que se distinguía de todas las demás por un detalle inusual porque era la única que poseía una piedra enorme en el jardín. La casa, además, tenía ciertas peculiaridades que la hacían aún más recordada, como la presencia de una tortuga de mascota, que terminó siendo parte de las historias cotidianas del hogar y del vecindario. 

Mientras la vida familiar se desarrollaba en ese entorno singular, su carrera adquiría una dimensión internacional. Fue director de Prensa de Desarrollo de Comunidades, programa impulsado por USAID en Bolivia, donde su labor consistía en diseñar estrategias de comunicación que pudieran adaptarse a contextos culturales diversos. No se trataba de replicar mensajes, sino de comprender realidades. Más adelante, como director de Informaciones del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos en Bolivia, trabajó en la difusión de programas diferentes, coordinando con voluntarios internacionales y traduciendo contenidos para distintas audiencias.

Su trayectoria continuó como jefe de Prensa de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, rol que desempeñó durante muchos años. Allí organizaba conferencias, gestionaba información institucional y actuaba como puente entre dos mundos que requerían diálogo constante. A la par, fue corresponsal en Bolivia de La Voz de América, desde donde proyectaba la realidad del país hacia audiencias internacionales, consolidando una mirada global sin perder el arraigo local.

En el ámbito institucional también dejó su huella. Se desempeñó como Asesor de Prensa de la Academia Boliviana de Ciencias y fue presidente de “Partners of the Americas” en su capítulo Bolivia-Utah, promoviendo intercambios académicos y culturales. Su vida fue la de un periodista viajero, siempre listo para partir, con la maleta preparada y la curiosidad intacta, pero al mismo tiempo profundamente conectado con su hogar, su familia y su barrio.

Quienes lo conocieron no recuerdan únicamente su trayectoria, sino su carácter. Era, como muchos coinciden en señalar, buen periodista y excelente jefe de familia, un padre presente y cercano, un vecino siempre dispuesto al diálogo y un amigo leal. Era un hombre de buen humor constante, capaz de transformar cualquier momento tenso en una oportunidad para reír. 

Sus hijos evocaron durante el festejo una frase que repetía cuando había alguna discusión en casa: “me voy a lanzar por la ventana”. Lejos de generar preocupación, la frase rompía la tensión y provocaba risas inmediatas. Con sus nietos, desplegaba una creatividad similar, asignándoles roles como “secretaria de conflictos”, convirtiendo la vida cotidiana en un espacio creativo.

Al cumplir cien años, su figura trasciende cualquier definición convencional. No es solo el primer periodista centenario de Bolivia, sino una memoria viva que atravesó generaciones, medios y contextos. Su vida demuestra que el periodismo no es únicamente una profesión, sino una forma de estar en el mundo observando, escuchando, comprendiendo y narrando. Y en ese recorrido, Jorge Noya Manzano no solo contó la historia, sino que se convirtió en parte inseparable de ella.

BD/MQ/RPU

|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia
|PERFIL|Don Jorge Noya, el periodista centenario de Bolivia






WhatsApp Image 2026-03-03 at 09.11.50
WhatsApp Image 2026-03-03 at 09.11.50
BEC_DPF-Digital-970x120px
BEC_DPF-Digital-320x50px