Haití y Venezuela lideran los registros. En Bolivia se registran 146 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. El Unfpa presentó una estrategia para revertir el alto índice.
Brújula Digital|25|02|26|
Bolivia es el tercer país de la región con mayor tasa de mortalidad materna: 146 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés).
“Se estima que mueren 146 mujeres por cada 100 mil partos que existen en el país. Esto quiere decir que son 380 mujeres al año que están muriendo en Bolivia y es una cantidad muy alta”, dijo a EFE el representante de Unfpa en Bolivia, Pablo Salazar.
Agregó que con esos índices, Bolivia se ubica en tercer lugar luego de Haití y Venezuela, “que son dos emergencias sanitarias declaradas”, agregó.
Salazar señaló que este "es el único indicador que persiste en Bolivia" y que muestra que el país "no ha logrado avanzar fuertemente en ese nivel de desarrollo".
Unfpa presentó este martes en La Paz el informe “Hilos de vida rotos, desafíos de la mortalidad materna en Bolivia” a representantes de diversos sectores de la sociedad y del gobierno relacionados con los derechos de las mujeres. Forma parte de una estrategia para que Bolivia logre controlar y reducir los índices.
"Toda muerte materna, toda mortalidad materna es básicamente prevenible, ninguna mujer debiera morir al dar vida, y esa es la premisa fundamental", dijo Salazar.
La estrategia se basa en brindar información y un plan de parto a las mujeres, "facilitar su proceso de decisión" para acceder a la atención médica, eliminar las "barreras que les impidan desplazarse" hasta los servicios de salud y lograr que dicha atención, además de tener una cobertura amplia, posea la "calidad suficiente" ante las emergencias, añadió a la agencia EFE.
Otros datos
El representante del Unfpa explicó que muchas mujeres en gestación mueren por hemorragias y trastornos en la presión arterial, este último una complicación obstétrica "silenciosa" por la que tienen que ser atendidas y, finalmente, por infecciones.
"Se ha normalizado que a las mujeres (en el embarazo) les duele la cabeza, de que las mujeres sangren, de que se hinchen los pies (...) estamos acostumbrados a que existan estas complicaciones que debieran ser inmediatamente atendidas y que son prevenibles al 100 %", dijo.
Otro aspecto se debe a que "casi un tercio de las mujeres no pueden decidir sobre su propia salud", lo que puede privarlas de acceder oportunamente a una atención médica que les salve la vida.
La tercera razón para el alto índice de mortalidad materna radica en las distancias que las mujeres deben recorrer, principalmente en las zonas más alejadas, para llegar a un centro de salud, a lo que se suman el tiempo y el costo de ese servicio.
Finalmente, están las deficiencias del sistema de salud, en el que puede ocurrir que no haya sangre para realizar una transfusión, no se cuente con personal médico que atienda las 24 horas del día y los siete días de la semana o que no tenga la preparación para atender una emergencia obstétrica, añade EFE.
"Esta es una muestra de desigualdad que creemos tiene que ser enfrentada de forma directa", dijo Salazar.
La estrategia también planteó algunos desafíos en esta labor, como la realización de un nuevo estudio postcensal sobre la mortalidad materna en Bolivia, asegurar la calidad del sistema de referencia y contrarreferencia, mejorar la calidad de los controles prenatales y garantizar un abordaje multisectorial de la problemática.
BD/JA