Cuatro menores bolivianas murieron en un incendio este 1 de enero en la comunidad de Melipilla, en la región Metropolitana. Su madre implora apoyo.
Brújula Digital|02|01|26|
Cargada de sueños y deudas, la boliviana Lidia Zepita Condocota, de 36 años, migró a Chile con la intención de trabajar y saldar los préstamos que contrajo para someterse a un tratamiento médico. Hoy, en medio del dolor, pide perdón a sus acreedores porque no podrá cumplir con esos compromisos y clama ayuda para reunir los recursos necesarios que le permitan repatriar los cuerpos de sus cuatro hijas menores, fallecidas en un incendio ocurrido la madrugada de este jueves 1 de enero en la comuna de Melipilla, en la región Metropolitana de Santiago.
"Me vine a este país para poder salir adelante, para curarme de la enfermedad que tenía. Me lograron curar, me lograron operar y luego me vine y estuve aquí con mis hijas", contó la mujer a medios chilenos.
Mientras los ocupantes de las viviendas de un cité (conventillo) del pasaje Santa Teresa de Melipilla dormían en las primeras horas del nuevo año, se generó un incendio aparentemente por una falla eléctrica. Las llamas afectaron a tres viviendas, una de ellas la ocupada por Lidia y sus cuatro hijas. Las hermanas Chambi Zepita: Jaqueline Elena (15 años), Tania Evelin (13), Jaqueline Gilda (8) y Anil (5), se paralizaron ante las llamas y no lograron salir del inmueble.
Su madre no pudo hacer nada para socorrerlas, ya que el fuego bloqueó la salida del cuarto.
"Cuando desperté, el fuego estaba en la puerta. Mis hijas no quisieron salir del cuarto, se paralizaron, se quedaron ahí", dijo la mujer entre sollozos.
La madre expresó que el dolor la sobrepasa y que siente haber perdido las fuerzas. Sin embargo, debe seguir adelante para reunir cerca de 24 millones de pesos chilenos, equivalentes a aproximadamente 24.000 dólares, para trasladar los cuerpos de sus hijas a La Paz.
"Lo que pido por favor (…) es que me ayuden a llevarme a mis hijas hasta La Paz (...) quiero llevarme yo a mis hijas para que me las entierren ahí (…) Por favor ayúdenme, necesito llevarme yo a mis hijas”. “Perdónenme deudores, ya no sé qué hacer, yo estoy totalmente destruida, ya no tengo fuerzas para nada, por favor quiero sacar a mis hijas de este país, ayúdenme (…)”.
Tras la tragedia, se organizaron redes ciudadanas que iniciaron campañas solidarias para recolectar fondos. La Cancillería boliviana informó que activó los protocolos de asistencia y protección consular para brindar apoyo a la compatriota.
En el conventillo también residían otras tres familias bolivianas. La migrante Maribel Linez Llaveta y su hija recién nacida, Luz Emily Zurita Linez, de cinco días, recibieron atención médica de urgencia y se encuentran fuera de peligro.
BD/JA