En el Día del Mar, el gobierno nacional insiste en su política de apertura, y remarca en que cree en la “buena fe” de su par chileno.
Brújula Digital|23|03|26|
En el Día del Mar, el ministro de Relaciones Exteriores Fernando Aramayo abogó por encauzar las relaciones con Chile con “madurez” y ya no desde la victimización.
En contacto con la red Erbol, la autoridad sostuvo: “tenemos que empezar a trabajar ahora, dejar ese discurso lastimero, victimizante (…). Proyectemos futuro, sin negar pasado, pero construyamos futuro”.
Remarcando que las relaciones con Chile deben darse en el marco de la apertura que promulga el presidente Rodrigo Paz, como una de las características centrales de su gobierno, Aramayo señaló que hay que dejar atrás “discursos beligerantes” y apuntó a los gobiernos del MAS por llevar adelante una política hacia el vecino país “que no ha servido de nada”.
Como ejemplo de esta perspectiva, el canciller nombró a Eduardo Abaroa, el héroe de la Guerra de Pacífico, de quien señaló que “fue un ciudadano integro que era comerciante, servidor público y hombre de principios”, remarcando que “ese espíritu de Abaroa” debe estar en los productores, emprendedores y profesionales que deben apuntar a una “reivindicación económica y liderar una reivindicación comercial, una reivindicación productiva”.
Posición oficial
En las últimas semanas el gobierno nacional emitió varias señales amistosas hacia el gobierno chileno y recibió cuestionamientos por dos posturas en concreto: por la pasividad ante la decisión del presidente José Antonio Kast de cavar zanjas y levantar “barreras físicas” en las fronteras, y por la instructiva del Ministerio de Educación que no contempló los desfiles escolares por el Día del Mar.
El presidente Paz se reunió dos veces con su homólogo chileno, en días previos y durante su asunción; en ambas adelantaron conversaciones para apuntalar las relaciones bilaterales, pero ello no le impidió al último ordenar esta severa política migratoria.
En la entrevista de este lunes con Erbol, Aramayo volvió a remarcar que Bolivia confía en la “buena fe” del gobierno de Chile y que respeta su “derecho a tomar las determinaciones que considere permanentes”. En cambio, insistió en denostar la actitud beligerante o chovinista con que se encaró, en anteriores gobiernos bolivianos, la relación con el vecino país.
Precisamente tres expresidentes: Jorge Quiroga, Eduardo Rodríguez y Evo Morales, junto a líderes políticos como Samuel Doria Medina –que también fue varias veces autoridad del Ejecutivo–, cuestionaron abiertamente esta postura oficial del gobierno de Paz respecto a las relaciones con Chile. Quiroga habló de señales de “maltrato” y “enemistad” de parte del gobierno de Santiago, mientras que Rodríguez y Morales recordaron el Tratado de 1904.
BD/MZS