Es en el ámbito de reuniones, como la que acaban de concretar los presidentes de Bolivia y Brasil, que el país debe asignar sus prioridades y relegar su participación en "escudos".
Brújula Digital|18|03|26|
Roberto Finot
La reunión que acaban de concretar los presidentes de Bolivia y Brasil, junto a sus más estrechos colaboradores, se constituye en el testimonio de las respuestas que se requieren generar ante las incertidumbres generadas por un cada vez más candente escenario internacional.
El fracasado intento de "cambio de régimen" en Irán, en el que concluyó la guerra de los 12 días, hace ocho meses atrás, volvió a fracasar el pasado 28 de febrero, y pese al asesinato en esta oportunidad de su máximo líder ,junto a altos mandos militares y de inteligencia del gobierno, Irán vuelve a demostrar su capacidad para afrontar la agresión externa y de sobreponerse, inclusive pese a las debilidades vigentes en su orden interno.
Día que pasa se hace cada vez más difícil intuir una nueva fecha para el fin de esta última agresión, pero es innegable que la inestabilidad generada a nivel global, como consecuencia de la misma, seguirá agudizandose a nivel cada vez más amplio, particularmente en Asia y todos los países de Medio Oriente, Europa Occidental y América Latina, sin que ni Israel ni Trump puedan llegar a alcanzar los objetivos que se han propuesto.
Paradójicamente, coincidiendo con la agresión a Irán trece Jefes de Estado de los países de América Latina y el Caribe, bajo la tuición y batuta del principal responsable de la agresión a Irán acordaron conformar el denominado "Escudo de las Américas".
En esa insólita cumbre, los temas del comercio y desarrollo, sobre los que tanto el presidente Rodrigo Paz como su Ministro de Relaciones Exteriores manifestaron sus legítimas expectativas, quedaron al margen.
La temática y desarrollo de esa cumbre quedó prácticamente definida en la reunión previa que, sobre seguridad y lucha contra los carteles de la droga, celebró el actual Secretario de Guerra del país anfitrión junto a sus similares de Defensa de los países convocados.
Después de 20 años de aislamiento de los principales interlocutores y escenarios del contexto internacional, en el que se mantuvo el país, es destacable e ineludible la presencia de nuestros máximos representantes en todos los eventos a los que sean convocados, pero en su participación no deberían dejar de reafirmar las prioridades señaladas por el presidente Paz Pereira bajo el eslogan de "Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia", particularmente en cuanto se refiere al rol articulador entre todos los países de la región, y del Cono Sur, en particular, que el país puede, debe y le corresponde desempeñar.
En ese ámbito alcanza la mayor relevancia y significación la reunión celebrada por el Presidente Rodrigo Paz con su homólogo de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, uno más de los relevantes excluidos, junto a México, de la cita en la que se acordó conformar el "Escudo de las Américas".
El desarrollo y amplitud de todos los temas abordados en ésta reunión de los Presidentes de Bolivia y Brasil alcanza indiscutible relevancia en un escenario internacional dominado por conflictos e injustificables guerras en Europa y Medio Oriente, a cuyo fin se avizora cada vez con mayor evidencia el establecimiento de un nuevo orden internacional.
En el surgimiento de ese nuevo orden en el contexto internacional, los países de América Latina están llamados a desempeñar un inédito rol, el mismo que se hará posible al amparo y empuje de los cualitativos avances que en su desarrollo económico y social se proyectan indiscutibles en la región tanto a favor de Brasil como México.
Se debe tener presente que éstos dos países, en el curso de los próximos cinco años, llegarán a situarse entre los diez países con mayores índices de desarrollo a nivel mundial, lo cual no podrá dejar de generar indiscutibles incidencias a favor del desarrollo del conjunto de los países de América Latina.
Es en el ámbito de reuniones como la que acaban de concretar los presidentes de Bolivia y Brasil que el país debe asignar sus prioridades y relegar su participación en "escudos" contra el desarrollo y la irrenunciable proyección de los países de la región hacia el Asia Pacífico, sin que ello signique tener que dar la espalda a ningún país del hemisferio.
Roberto Finot, analista político con amplia trayectoria en el servicio exterior bolivariano.