En lo personal no he decidido mi voto aún y dudo mucho que alguno de los actuales candidatos tenga lo que necesita la ciudad para recuperar su grandeza de antaño, pero lo que sí tengo claro es que con Arias esto jamás se logrará.
Brújula Digital|14|03|26|
Fabian Freire
El tiempo me ha dado la razón y la gestión de Ivan Arias ha resultado ser un total desastre. Muchos creyeron en sus propuestas, otros simplemente votaron por él por la figura del “voto útil”, pero al final vemos que La Paz está en situación crítica, en donde estamos lejos de un crecimiento real.
Esta gestión municipal ha sido tan mala que creo debió haber sido interrumpida por un revocatorio de mandato, pues en muchos períodos La Paz se ha encontrado al borde de la hecatombe total. Ya sea por una política paupérrima de prevención de desastres o por haber destruido la eficiencia del Pumakatari para favorecer a los sindicatos de minibús, esta gestión ha dejado mucho que desear.
Creo que esto es algo que el mismo burgomaestre sabe, por lo que ahora está optando por una lógica ultra populista que no hemos visto ni con el MAS. Las tácticas empleadas por Arias son realmente muy controversiales y muestran su falta de visión y cualidades políticas, pues al no tener propuestas o carisma natural, recurre a métodos cuestionables para obtener votos.
Curioso cómo a semanas de las elecciones Arias se ha puesto a regalar mochilas y zapatos a los estudiantes, pero, además, se ha comprometido a regalar más cosas e incluso implementar una billetera móvil. Al estar tan cerca de los comicios, queda claro que esto no es para favorecer a los estudiantes paceños y a sus padres, sino que solo es producto de cálculos políticos.
De igual forma, la avenida del Poeta ha sido recién reabierta, luego de más de un año de no poder ser transitable. Vuelvo a insistir en lo curioso que es que esto sea a semanas de las elecciones, pero si esto llega a comprobarse que es producto de cálculos, puede significarle al actual alcalde consecuencias mucho más graves.
Sería el colmo que haya perjudicado a todos los paceños meramente para entregar una obra cuando más le convenga a su administración; eso es una negligencia total y una omisión de deberes. Espero este tema llegue a investigarse y, si se prueba mala voluntad por parte de la administración de Arias, esta debe ser sancionada por todo el peso de la ley.
Por si fuera poco, Arias ahora promete un “Puma aéreo”, lo que además de ser imposible es un total disparate y un insulto a la inteligencia de los paceños. Cómo es posible que quiera implementar esta idea si es por su gestión que el Pumakatari ha entrado en una etapa de total ineficiencia.
Antes el Puma solía ser un transporte digno para los paceños; hoy se ha convertido en sinónimo de ineficiencia y tardanza. Una pena, porque complementado con el Teleférico podría resolver el gran problema de transporte que tiene La Paz. Arias, para colmo, ha pactado con los sindicatos de minibús de la ciudad; no por nada siempre ha cedido a sus caprichos y ha comprometido la eficiencia del Pumakatari.
Un buen funcionario público no es el que regala, el que promete y el que hace obras mediocres, sino que es uno que se ocupa de resolver los grandes problemas estructurales. Queda claro que en el caso de La Paz hay una gran cantidad de problemas estructurales que resolver y el actual alcalde nada ha hecho para atenderlos, sino más bien los ha incrementado.
La Paz necesita ser “grande de nuevo”, y esto jamás se logrará de la mano del populismo, el cinismo y la falta de seriedad. Necesitamos un alcalde serio, que tenga una visión clara de qué es lo que quiere para nuestra ciudad y que atienda los grandes problemas estructurales. Una vez más La Paz debe recuperar su sitial como la ciudad más importante de Bolivia, uno que ha perdido en las últimas décadas por múltiples factores.
En lo personal no he decidido mi voto aún y dudo mucho que alguno de los actuales candidatos tenga lo que necesita la ciudad para recuperar su grandeza de antaño, pero lo que sí tengo claro es que con Arias esto jamás se logrará. Uno de los peores alcaldes, si es que no el peor alcalde que ha tenido la “ciudad maravilla” y, digan lo que digan, su gestión ha sido nefasta.