Los temas específicos a tratar son: restringir la influencia de potencias extranjeras adversas a Estados Unidos en el hemisferio, principalmente China y Rusia; avanzar en la lucha contra el “narcoterrorismo”; detener los flujos migratorios ilegales y analizar el acceso a recursos naturales.
Brújula Digital|07|03|26|
Julio Alvarado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump convocó a la cumbre “Escudo de las Américas” para este sábado, en Miami. Allá se reunirá con los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Trinidad and Tobago y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
El objetivo de esta cumbre presidencial es concretar una alianza hemisférica en el marco de la renovada Doctrina Monroe, denominada “Doctrina Donroe” (por Donald Trump), enfocada oficialmente en "fomentar la libertad, la seguridad y la prosperidad de la región". Los temas específicos a tratar son: restringir la influencia de potencias extranjeras adversas a Estados Unidos en el hemisferio, principalmente China y Rusia; avanzar en la lucha contra el “narcoterrorismo”; detener los flujos migratorios ilegales y analizar el acceso a recursos naturales.
Esta cumbre es un gran desafío para Rodrigo Paz Pereira ya que será la primera vez que se reúna personalmente Donald Trump. En este contexto, esperamos que el presidente lea claramente la realpolitik actual y presente planteamientos claros y concretos al respecto, basados en los intereses nacionales de una política exterior de Estado.
No basta haber abandonado el “Grupo de La Haya”, un bloque de países pro Palestina y que promovía sanciones contra Israel, sino denunciar todos los tratados firmados con Irán, empezando por el militar; informar sobre la supuesta entrega de pasaportes bolivianos a 700 militantes iraníes de grupos terroristas; y dar información sobre la permanencia de la burocracia masista en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por otra parte, la lucha contra el narcoterrorismo tiene varias aristas: la relación de carteles mexicanos con el comercio de mercurio para la explotación del oro; la presencia de altos capos mexicanos, colombianos, brasileros y peruanos en territorio boliviano; la producción de droga en el Chapare a cargo de clanes familiares; el no funcionamiento de los radares para el control del tráfico aéreo; la situación jurídica de Evo Morales en su zona “liberada” del Chapare y el sentimiento antinorteamericano en amplios sectores de la sociedad boliviana.
Respecto a los flujos migratorios ilegales, no sólo se debe presentar un plan eficiente de control fronterizo, sino también la coordinación y trabajo conjunto con autoridades de los países vecinos.
En el tema de los recursos naturales, se deberá plantear una posición sobre las empresas chinas y rusas que tienen contratos con el Estado, especialmente en la explotación del litio.
En esta nueva fase de relacionamiento con Estados Unidos, aparte de apoyar firmemente estas cuestiones que son de interés de la primera potencia mundial, el presidente Paz tendría que proponer incluir a Bolivia en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ACIR), que Trump ya firmó con ocho países. No se debe pedir más cooperación, sino comercio e inversiones.
El ACIR podría funcionar sobre la base de la existencia en Bolivia de grandes reservas de minerales para la IV Revolución Industrial y de hidrocarburos aún no explotadas; las enormes posibilidades de generar energía renovable en todo el territorio nacional; la gran riqueza de biodiversidad del país para el desarrollo de nuevos productos alimenticios y farmacéuticos; la posición geopolítica estratégica de Bolivia en el corazón de Sudamérica.
Bolivia es un lugar apto, además, para la instalación de sistemas de refrigeración de los grandes centros de datos en la nube de las empresas informáticas transnacionales, especialmente en el altiplano.
Lo que estamos proponiendo es pensar y negociar en grande, como fue el “Plan Bohan” de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial; para eso se debe reformar la Constitución Política del Estado, nuevas leyes sectoriales y demostrar gobernabilidad.
Sin embargo, el principal compromiso del presidente debe ser restablecer el Estado de Derecho en Bolivia, que se manifiesta en restablecer la independencia de poderes, la institucionalidad, una frontal lucha contra la corrupción, especialmente en el sistema judicial.
El presidente Paz tiene una gran oportunidad en esta cumbre, no puede desperdiciarla.
Julio Alvarado es PhD en relaciones internacionales.