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Política | 21/02/2026   01:52

|ANÁLISIS|Ley SAFCO y la institucionalización de la gestión financiera pública|Juan Carlos Aguilar|

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Brújula Digital|21|02|26|

Juan Carlos Aguilar

La Ley 1178 de Administración y Control Gubernamental (SAFCO), promulgada en 1990, constituye uno de los hitos más relevantes en la modernización del Estado boliviano. La gestión financiera pública es un componente esencial de la gobernanza democrática y, en un contexto marcado por debilidad institucional, discrecionalidad y opacidad, la construcción de marcos normativos sólidos se vuelve indispensable. La SAFCO surge como una respuesta estructural a estas problemáticas, proponiendo un sistema integrado de administración y control destinado a ordenar, transparentar y profesionalizar la acción estatal.

1. La SAFCO como marco de modernización del Estado
 La ley introduce una arquitectura basada en ocho sistemas administrativos y de control, articulados en torno a la programación, la ejecución y el control. Esta estructura rompe con la fragmentación previa y establece un modelo integral que abarca desde la planificación hasta la rendición de cuentas. Entre sus innovaciones destacan:
 • la integración entre presupuesto, contabilidad, tesorería y programación de operaciones;
 • la estandarización de procedimientos;
 • la definición de responsabilidades;
 • la creación de un sistema dual de control.
 En conjunto, estos elementos buscan reducir la discrecionalidad y fortalecer la racionalidad administrativa.

2. La responsabilidad por la función pública
 Uno de los aportes más trascendentales de la SAFCO es el principio de responsabilidad por la función pública, que establece que todo servidor es responsable por sus actos, decisiones y resultados. Este principio transforma la lógica tradicional del aparato estatal, históricamente marcado por la impunidad, y promueve una cultura de responsabilidad vinculada a estándares éticos y técnicos. La responsabilidad deja de ser abstracta y se convierte en un mecanismo operativo que articula planificación, ejecución y control.

3. Transparencia y confiabilidad de la información financiera
 La SAFCO exige información financiera útil, oportuna y confiable, condición esencial para la rendición de cuentas y la toma de decisiones basada en evidencia. La estandarización de la contabilidad integrada y su articulación con el presupuesto permiten que los estados financieros reflejen de manera razonable la situación económica de las entidades públicas. Esto fortalece la gestión interna, la confianza ciudadana y la credibilidad del Estado ante organismos internacionales y actores sociales.

4. Profesionalización y continuidad institucional
 La institucionalidad no se sostiene solo en normas, sino también en capacidades. La SAFCO impulsó la profesionalización de la administración pública mediante procedimientos claros, roles definidos y estándares técnicos que trascienden los ciclos políticos. En un país con alta rotación de personal y politización de cargos, la ley favorece la continuidad institucional y la estabilidad de los procesos administrativos. Este aspecto es clave para garantizar que la gestión financiera pública no dependa de voluntades coyunturales, sino de reglas consolidadas. También constituye la base para la rendición de cuentas que la ciudadanía debe exigir a los gobiernos de las últimas décadas.

5. Control interno y externo
 El diseño dual de control —interno en cada entidad y externo posterior a cargo de la Contraloría General del Estado— es esencial para prevenir, detectar y sancionar irregularidades. El control interno promueve la autocorrección y la mejora continua, mientras que el control externo posterior asegura independencia en la evaluación del uso de los recursos públicos. Este equilibrio establece contrapesos que limitan la arbitrariedad y fortalecen la transparencia.

6. SAFCO como base para reformas posteriores
 La SAFCO no solo ordenó la administración pública en los años noventa, sino que también se convirtió en la plataforma para reformas posteriores, como:
 • el Sistema de Gestión Pública (SIGEP),
 • la modernización de la Contraloría,
 • la gestión por resultados,
 • la administración financiera integrada,
 • la articulación con los sistemas de planificación e inversión pública.

7. SAFCO y el Sistema de Inversión Pública
 Aunque la SAFCO no incluye un sistema específico de inversión pública, esta se articula estrechamente con varios de sus sistemas —presupuesto, tesorería, contabilidad y control— que permiten su ejecución financiera y seguimiento institucional.

En síntesis, la SAFCO no fue un instrumento aislado, sino un marco que permitió la evolución de la gestión pública hacia estándares más modernos y eficientes. En un contexto donde la institucionalidad estatal enfrenta desafíos persistentes, incluyendo intentos desde 2006 para debilitarla, la SAFCO continúa siendo un referente indispensable. Su vigencia se expresa no solo en la normativa, sino en la necesidad permanente de construir un Estado eficiente, transparente y orientado al bien común. Recuperar la responsabilidad, la idoneidad y la rendición de cuentas en la gestión pública sigue siendo un desafío central para los actuales responsables de gobierno.





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