"Los vecinos de Los Pinos y La Florida de la ladera deben vivir mejor", dice el ex Defensor del Pueblo. Ofrece crear el "defensor del vecino" y un "zar anticorrupción". Asegura que su gestión se basará en el diálogo y la resolución de conflictos.
Brújula Digital|20|02|26|
Ivone Juárez
En las últimas semanas, la rutina del ex Defensor del Pueblo Waldo Albarracín ha dado un gran giro. Todos los días tiene que organizar su agenda de candidato por Venceremos a Alcalde de La Paz para que no choque con sus horas de docencia virtual en Lima, Perú, hasta donde llegó después de 2019, huyendo del gobierno del MAS. Solo la tecnología le ha permitido mantener ese trabajo, que hoy combina con sus visitas diarias a los barrios de la ciudad.
Albarracín afirma que esas visitas le permitieron consolidar la propuesta electoral que desarrolló junto a su equipo para La Paz. Haber llegado a barrios como Los Pinos y La Florida, ubicados en las laderas de la ciudad, donde –afirma– "se vive en condiciones infrahumanas", lo impulsan a ofrecer a los paceños igualar el acceso a los servicios básicos en todos los barrios.
"Mi objetivo es implementar un plan estratégico destinado a eliminar las asimetrías sociales, pero no se las elimina bajando a los de arriba, sino promoviendo una ciudad de iguales. Buscamos que los que no tienen acceso a servicios se aproximen a los que sí. Los vecinos de Los Pinos y La Florida de las laderas deben vivir mejor", afirma.
Se refiere a la diferencia en cuanto a acceso a servicios que vio entre los barrios de La Florida y Los Pinos de las laderas con los del mismo nombre en la zona Sur.
"Son barrios con los mismos nombres pero con acceso a servicios ostensiblemente diferentes y diferentes condiciones de vida. Los de la ladera no tienen papeles de propiedad, alcantarillado, agua potable, calles pavimentadas, transporte. Están en un completo abandono. Están en el plano de la ciudad, pero no en el plano de los derechos humanos", afirma.
El candidato se apresura a remarcar: "No se trata de confrontar, sino de tomar como referencia a los barrios que tienen resueltos los servicios de alcantarillado, agua potable, seguridad, calles pavimentadas, servicios de transporte, y replicar las mismas en los que la situación de vida es francamente infrahumana".
Responsabiliza de esa situación a la actual gestión municipal.
"Es una gestión insensible, nada solidaria con la gente. Condena a los barrios a limitaciones y la inaccesibilidad a derechos esenciales. Las autoridades están en otros objetivos personales, como ejercer el poder y disfrutar de los bolsones de corrupción", afirma.

Waldo Albarracín (izq.) escucha a unos vecinos. Foto Facebook Waldo Albarracín.
Reestructurar la Alcaldía
Waldo Albarracín señala que para avanzar en su propuesta la tarea inicial pasa por una reestructuración institucional, jurídica y de distribución de recursos en el gobierno municipal.
"El gobierno municipal está deteriorado y no podremos hacer nada si no partimos de esta reestructuración institucional. El municipio ni siquiera cuenta con su carta orgánica. Así de enorme es el descuido con la ciudad sede de gobierno", dice.
Al referirse a la reestructuración en la distribución de recursos, en primer lugar califica la actual situación económica del municipio de "muy preocupante". Responsabiliza a las actuales autoridades ediles, que en los últimos cinco años habrían permitido que la ciudad pierda alrededor del 30 % de su presupuesto.
"El presupuesto actual ronda los Bs 1.700 millones, hace cinco años estaba sobre la base de Bs 2.000 millones. Hubo retroceso porque las actuales autoridades no se preocuparon por incrementar los ingresos; estaban más preocupados en asegurar su patrimonio hasta su cuarta generación", expresa.

Waldo Albarracín almuerza en un mercado de la zona de Pasankeri. Foto Facebook Waldo Albarracín.
Transporte, comercio y límites
La propuesta electoral del candidato de Venceremos para La Paz también atiende otros problemas que se han vuelto un sufrimiento para los paceños, como el servicio de transporte, el comercio desbordado en las calles (consecuencia también de la costumbre de comprar al paso) y los problemas de límites con otros municipios.
Albarracín apuesta a la concertación con los sectores involucrados con esos problemas. Afirma que pondrá en práctica toda su experiencia acumulada como "facilitador del diálogo y solución de conflictos por la vía pacífica" durante su trayectoria como Defensor del Pueblo y presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia.
En el caso del transporte propone la implementación de un servicio integrado entre el Teleférico, los buses Pumakatari y el transporte sindicalizado, poniendo énfasis en el trato humano y tarifas accesibles.
"Las medidas de reordenamiento no serán fáciles de aplicar pero se debe generar espacios de concertación y compromiso entre el transporte sindicalizado, teleférico y el Pumakatari para eliminar el trameaje, ampliar el servicio público potenciando al Pumakatari", señala.
Sobre el comercio, plantea el mejoramiento de la infraestructura de los mercados, poniendo énfasis en los servicios sanitarios. También ofrece consolidar el derecho de los vendedores sobre sus puestos de venta a partir de comodatos "para que tengan la certeza de que el puesto es suyo por un tiempo, pero no de su propiedad.
El candidato remarca que si bien tiene propuestas para los comerciantes que ocupan las calles, esto no implica que su gestión olvidará los derechos de los ciudadanos al tránsito por las vías. En ese contexto, planifica la creación de "espacios grandes y cerrados" para los vendedores.
"Tenemos que ordenar la ciudad y eso pasa por un compromiso de todos a vender y comprar en los lugares indicados. No se puede seguir con posiciones caprichosas", señala.

El candidato Waldo Albarracín en una reunión con vecinos. Foto Facebook Waldo Albarracín.
En cuanto a los límites municipales, Albarracín afirma que la gran tarea pendiente es la definición de las fronteras en la ciudad. Indica que como propuesta todos los candidatos a alcaldes de Venceremos inauguraron una sola casa de campaña con el compromiso de –si llegan al cargo– allanar el tema.
Defensor del vecino y el zar anticorrupción
Waldo Albarracín asegura que de llegar al sillón edil paceño lo hará con la capacidad de rediseñar los procedimientos administrativos de la Alcaldía para darles transparencia y celeridad. Esto implica –afirma el candidato– una reestructuración administrativa sin cuotas de poder.
Su objetivo es terminar "con esa forma abusiva de acción que deja al ciudadano en una situación indefensa ante una entidad que vulnera sus derechos".
Para complementar esta reestructuración administrativa anuncia que creará el "defensor del vecino" y un "zar anticorrupción". Ambas instancias serán independientes de la comuna y estarán encabezadas por vecinos idóneos dotados de atribuciones.
"No serán dependientes del alcalde, ni del Concejo Municipal, sino independientes. Autoridades con jerarquía. En caso del defensor del vecino, con la potestad para investigar y sancionar los atropellos contra los paceños", dice.
En el caso del zar anticorrupción, señala que su misión será identificar los bolsones de corrupción en la Alcaldía, investigar e individualizar responsabilidades y sancionar.
Hijo de minero y defensor de los derechos humanos
Waldo Albarracín nació en Tipuani, centro minero ubicado en el norte del departamento de La Paz. Es hijo de un trabajador de las minas que murió en un accidente en interior mina. Waldo radica desde muy joven la ciudad sede de gobierno.
"Soy un paceño de cepa, lo que genera mi compromiso con la gente y fortalece mi amor por La Paz. Considero que esa relación romántica con la ciudad es necesaria, pero no en un sentido poético sino de compromiso. No le puedo fallar a una ciudadanía que día a día nos expresa su esperanza y respaldo", dice.
Graduado en Derecho, Albarracín ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y de la democracia. Su consecuencia con estos valores lo llevaron, incluso, a exponer su vida.
En 1997, cuando presidía la Asamble Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, fue secuestrado y golpeado brutalmente. Los periódicos de la época indican que Albarracín se convirtió en una de las principales voces que en ese entonces exigía una investigación minuciosa a la muerte de 10 mineros en la mina de oro de Amayapampa, Potosí, después de una intervención del Ejército en el lugar. El caso se conoce hasta ahora como la Masacre de Amayapampa.
En 2019, junto al Consejo Nacional de la Democracia (Conade), fue parte del movimiento ciudadano que se movilizó en defensa del voto ante las denuncias de fraude en las elecciones generales de ese año. Su activismo y crítica al gobierno de entonces (de Evo Morales) lo llevó a sufrir el asalto y la quema de su casa.
En 2021 se vio obligado a huir de Bolivia ante la persecución de la que fue blanco por parte del gobierno de Luis Arce (MAS). Primero salió rumbo a EEUU, desde donde llegó a Perú. En ese país fue acogido e invitado a dar docencia universitaria. Regresó a Bolivia en noviembre del año pasado. Días después anunció su candidatura a la Alcaldía de La Paz.
Waldo Albarracín tiene también una amplia experiencia en la docencia universitaria que se vio coronada con su gestión como rector electo de la Universidad Mayor de San Andrés.
BD/IJ