La postura adoptada por Libre debe ser cuestionada y criticada, pues pareciera que actúan conjuntamente con Edmand Lara y Evo Morales
.Brújula Digital|19|02|26|
Fabián Freire
Es curioso cómo la guerra sucia llevada a cabo por el equipo de Libre le hizo creer a gran parte del electorado que Jorge Quiroga era el único candidato que jamás había pactado con el socialismo y la única solución para iniciar una nueva etapa en Bolivia. Esto pasó por desprestigiar a todos sus rivales políticos, pero le fue insuficiente para ganar en la segunda vuelta. Estoy seguro de que, de no haber llevado esta estrategia de guerra sucia, la victoria del binomio Paz–Lara habría sido aún más grande.
Bien se dice que una cosa son los “dichos” y otra muy distinta son los “hechos” y se va notando en las acciones cuál es la verdadera postura de múltiples actores políticos. En artículos anteriores escribí sobre la necesidad de un pacto entre las principales fuerzas políticas del país para modificar las principales leyes y la misma CPE, pero también para garantizarle al gobierno una gobernabilidad considerable. Esto es necesario porque el daño que ha realizado el socialismo durante décadas debe ser reparado de la mano de cambios radicales que garanticen el cambio de modelo político y económico.
Se sabía también que esta gestión iba a ser complicada, sobre todo porque las organizaciones sociales y demás sindicatos, al ver sus privilegios amenazados, iban a actuar de manera perjudicial frente a un nuevo gobierno. Las tensiones más fuertes las vivimos con la promulgación del Decreto 5503, que terminó con un triunfo por parte de la COB y un error de cálculo del actual gobierno, que pudo haber acabado de una vez por todas con la dictadura sindical, la cual fue muy criticada por la población durante los días de conflicto.
Esta “primera derrota” del gobierno se debió en gran parte a un error de cálculo político enorme, pero también a la falta de alianzas políticas. A diferencia del 21060, el 5503 no contó con el apoyo de la principal fuerza opositora como en su momento fue ADN. En vez de eso, contó con rechazo, críticas y ataques por múltiples sectores políticos.
El más notable fue el del actual Vicepresidente, que sin medir cálculos políticos, ni consecuencias, se declaró opositor al gobierno. Sin dudas, Lara lleva siendo una “piedra en el zapato” para el gobierno y un factor de desestabilización, por lo que no sorprende que lo hayan apartado del poder y que su cargo se haya convertido en “meramente simbólico”.
La alianza Libre fue otro actor político que causó gran desestabilización en los días de conflicto y que, en vez de ser una “oposición constructiva”, parecería más bien un “enviado” del socialismo del siglo XXI.
Empero, las acciones controvertidas de Libre no solo se han quedado en lo referido al Decreto 5503, sino que han ido mucho más lejos. Libre apoya cualquier acción o postura, por más pequeña que sea, en contra del gobierno, mostrando que no le importa el bien de Bolivia ni su estabilidad, sino sus intereses personales y políticos.
Pareciera ser que la teoría de que Evo Morales y Jorge Quiroga son “mejores amigos” algo tiene de verídica, pues siempre que estos dos han estado en problemas se han apoyado mutuamente. Quiroga pasó de ser considerado la única opción “antimasista” a alinear su posición con sectores afines al masismo y al Vicepresidente. Esto es algo que debe preocuparnos, mucho más en un contexto en el cual –estimo– pueden estallar una gran cantidad de conflictos.
El actual gobierno ha cometido muchos errores, pero también aciertos, y en una época de crisis lo que toca es darle el respaldo necesario para que se estabilice la economía. Por ende, la postura adoptada por Libre debe ser cuestionada y criticada, pues pareciera que actúan conjuntamente con Edmand Lara y Evo Morales.
La posibilidad de un pacto entre sectores afines al socialismo del siglo XXI, Libre y el vicepresidente es muy alta, y creo que solo el tiempo la confirmará o la desmentirá.