cerrarBrujula La Cascada Tapa Comodin 900x470Brujula La Cascada Tapa Comodin 900x470
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
Banner Carnaval Altoke Revistas 1000x155px (1)
Política | 15/02/2026   22:18

|OPINIÓN|El modelo que Lara intenta imitar|Walter Guevara|

La actuación de Lara es políticamente marginal. El riesgo consiste en que empuja a amplios sectores populares hacia la victimización y la revancha. Esos son atributos de una ciudadanía autocrática.

El vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, durante su posesión, vistiendo uniforme policial. Foto APG. Archivo.
Banner
Banner

Brújula Digital|16|02|26|

Walter Guevara

Los problemas personales del Vicepresidente no tienen ninguna importancia para el país en su conjunto. Lara no se da cuenta que hace el ridículo al proyectarlos sobre el escenario de la política nacional. El riesgo radica en que su narrativa tiene eco en un amplio sector de las clases populares. 

Síntomas de su desarreglo personal 

Según un destacado facultativo, “Lara es un esquizofrénico paranoide. No se da cuenta de que su manía razonante se basa en argumentos falsos o inválidos.”  

Lara acusa al Presidente y a su entorno de ser incompetentes y corruptos. No se le ocurre que si eso fuera cierto tendría que probarlo. En medio de semejante desvarío se ofrece como la mejor opción para reemplazarlos. Se desvive en un repetido intento de normalizar este absurdo.

El tamaño de su ambición se mide por el número de seguidores que consigue en Tik Tok. No tiene bases reales. Es un figurón virtual. Según su propio recuento, quien ganó la elección presidencial no fue Rodrigo Paz, fue Lara, con el apoyo de la gente que lo sigue en medios sociales.

Está convencido de que su misión es salvar al país asumiendo la Presidencia de inmediato. Se proclama superior a los destacados economistas del gabinete de Rodrigo Paz. No se da cuenta que carece de las mínimas condiciones para ejercer cargos públicos de una manera responsable.

Quiere hacernos creer que con eliminar la corrupción sobrará plata para volver a los viejos tiempos redistributivos. No se da cuenta que ya no existe la catarata de recursos que se necesitaría para imitar la gestión distributiva de Evo. Se contenta con ofrecer lo que no puede cumplir.

Su comportamiento es obsesivo y bipolar. Oscila entre groseras acusaciones contra el Presidente y sus ministros, y forzadas llamadas a una reconciliación que no piensa cumplir. El Presidente hace bien en ignorar sus delirios y dislates.

El deber constitucional del Vicepresidente es coadyuvar a la gestión del Presidente y apoyar sus políticas. El evidente incumplimiento de deberes de Lara es un delito por el que se lo puede procesar. Tal vez su última defensa sea que no está en plena posesión de sus facultades.

Lara encarna defectos sociales

Lo peligroso es que muchos bolivianos añoran un caudillo tipo Evo Morales. Ese es el molde que Lara trata de llenar con sus actuaciones desorbitadas. Su narrativa evoca un retorno al populismo.

Los derrotados de ese movimiento le calientan las orejas bajo la esperanza de recuperar sus prebendas y privilegios. De momento se mantienen agazapados. Están listos para dar un salto y retornar al poder en cuanto Lara logre su cometido de tumbar al presidente Rodrigo Paz. 

Confían en que los delirios de grandeza de Lara lleguen a la gente. Saben que sus alucinaciones tienen eco en los más humildes. Saben que lo nacional popular se apoya en dos persistentes pecados, que son el victimismo y la revancha abusiva. 

Lara juega con estas dos taras

Lara se presenta como una víctima abusada por el Presidente, por sus ministros, por los parlamentarios y por los opinadores públicos. Esta táctica le sirve para recabar el apoyo de esa parte de la población que abriga el sentimiento de ser victimizada, un sentimiento que fue tan bien explotado por Evo Morales.

Por otra parte, al igual o mejor que Evo Morales, Lara tiene una gran disposición al abuso. Se cree un mártir que por ser victimizado tiene derecho a la represalia. Reparte palos de ciego sin medida ni clemencia. Sus acusaciones son absolutamente abusivas de docenas de acusados sin prueba alguna. 

Sus palos dan la impresión de venir de un policía de bajo rango y pobre educación, que por haber portado un uniforme cree que puede insultar y abusar a los demás. Este sentimiento de tener derecho a una revancha justa es muy común entre los que se creen victimizados.

Rasgos de una ciudadanía democrática

La principal tarea pendiente de la democracia boliviana es la formación de ciudadanos autónomos, responsables y tolerantes. Las clases dominantes no la han cumplido desde la conquista, la colonia y la república. El resultado es que persisten clases que se sienten víctimas y buscan revancha. 

Ser autónomo es atreverse a pensar por uno mismo, sin buscar pastores que nos guíen como si fuéramos mansas ovejas. Ser responsable significa aceptar las consecuencias de nuestras propias decisiones sin lavarnos las manos ni echar la culpa a otros de lo que nosotros hemos hecho. 

Ser tolerante es aceptar y respetar las diferencias sociales, políticas, económicas y culturales que nos separan de otros conciudadanos, dejando de lado la idea absurda de que todos debemos ser exactamente iguales a un mínimo común denominador para poder convivir en paz.

Estos rasgos no son definitorios de ninguna clase social, etnia o ideología política. Hay muchos ciudadanos de verdad entre las clases populares y ciudadanos de corte autoritario entre las clases privilegiadas. Toca a los cientistas sociales medir el alcance de estas dos ciudadanías en cada sector.

Lara nos arrastra hacia atrás y hacia abajo

La actuación de Lara es políticamente marginal. El riesgo consiste en que empuja a amplios sectores populares hacia la victimización y la revancha. Esos son atributos de una ciudadanía autocrática. 

La democracia no estará segura de los riesgos que presenta Lara, o cualquier otro aspirante a caudillo popular, mientras un gran segmento de los votantes no se cure de estas dos lacras.

Sobran ejemplos a nivel mundial de que estos dos ingredientes forman un peligroso caldo de cultivo para el retorno a la autocracia de la que estamos intentando alejarnos.



Tags:



BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
Recurso 4
Recurso 4
SAVE_20251124_165756
SAVE_20251124_165756
BEC_DPF-Digital-970x120px
BEC_DPF-Digital-320x50px