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Política | 10/02/2026   11:22

Doria Medina: Coincidencias con el gobierno, pero sin alianza estructurada

En una entrevista exclusiva con Brújula Digital, Samuel Doria Medina advierte que la gobernabilidad requiere acuerdos claros y reformas más allá de nuevas leyes, como combatir la corrupción y transformar el Estado.

Samuel Doria Medina/Alianza Unidad
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Brújula Digital|10|02|26|

Raúl Peñaranda U.

En un escenario político marcado por la fragmentación legislativa y por un gobierno que apuesta por avanzar en reformas estructurales tras dos décadas del MAS, el líder de Alianza Unidad, Samuel Doria Medina, analiza la relación –todavía informal– entre su fuerza política y el oficialismo del presidente Rodrigo Paz. 

En esta entrevista exclusiva con Brújula Digital reflexiona sobre la necesidad de alianzas claras “con derechos y obligaciones”, advierte sobre los límites de una gobernabilidad sin coordinación política y plantea que el verdadero desafío del nuevo gobierno no pasa solo por nuevas leyes, sino por una transformación del Estado, la lucha efectiva contra la corrupción y decisiones estructurales que aún están pendientes. A continuación lo más importante de ese diálogo.

Quisiera saber qué tipo de alianza tiene el oficialismo con Alianza Unidad.

Mira, yo creo que lo que nos une es que hay una comunidad de objetivos, de ideas, respecto a la democracia y a la economía de mercado. Porque no hay una alianza formal. Alguna vez se habló del tema, pero nunca se formalizó y, por tanto, no hay una alianza formal. Hemos apoyado en el Congreso los temas que considerábamos adecuados, pero no hay una instancia de coordinación. Yo creo que una alianza tiene que haber y tiene que haber por lo menos un bosquejo de qué tipo de alianza es. Pero no, no hay una alianza formal entre Alianza Unidad y el presidente Rodrigo Paz.

¿No hay de parte del oficialismo voluntad de avanzar hacia esa formalización? ¿Por qué?

Bueno, yo creo que hay que preguntarles a ellos. Pero yo creo que muchas veces, cuando estás en el poder, no te das cuenta de la importancia de los aliados. Sobre todo en el Legislativo, que está fragmentado. 

Pero para tener mayoría, los más interesados suelen ser los gobiernos…

Sí. Yo, en la última oportunidad que he tenido de hablar con el presidente, le he planteado muy claramente que un camino es hacer una alianza formal, con derechos y obligaciones. Y otro camino es que no haya una alianza y que nosotros apoyemos lo que consideremos adecuado y no apoyemos lo que no, sin ninguna coordinación. Él me ha manifestado su interés en poder corregir (la relación). Creo que se requiere un enfoque global, de ver todos los temas. Quedamos en que íbamos a hablar, pero no nos hemos vuelto a ver.

Tenemos por delante una agenda legislativa muy importante. Los propios ministros han mencionado que se requiere aprobar leyes de hidrocarburos, de minería, de inversiones, de litio. Otra ley de la que recientemente se ha hablado es la Ley General del Trabajo, un tema muy sensible. ¿Esas reformas estructurales están aseguradas?

Bueno, pero no solamente es eso. Si bien en los primeros 90 días el país ha avanzado en resolver una buena parte del déficit fiscal, con lo cual la economía empieza a dar señales positivas –superávits en vez de déficit, crecimiento de las exportaciones– y también hay una orientación distinta en la política exterior, tengo otras preocupaciones.

El cambio más importante, desde mi punto de vista, que yo peleé mucho durante el gobierno de Jeanine Áñez es que después de los 20 años del MAS, el gobierno que entra no es solamente para seguir haciendo lo mismo. Y esa es una tarea fundamental que tiene que venir ahora.

Pongo ejemplos: En el año 2000, los otros accionistas de Fancesa me nombraron presidente. Encontré barbaridades. Por ejemplo, el seguro que tenía Fancesa costaba el doble que el que tenía Soboce. O las bolsas de cemento. En esa época Soboce las compraba a unos 17 centavos de dólar, pero Fancesa compraba a más de 30 centavos, casi el doble. Entonces, lo que hicimos fue acabar esos contratos y muy rápidamente logramos ahorros de millones de dólares que cambiaron la situación de la empresa.

Hago el paralelo con la situación actual: en el tema de la corrupción, ir hacia atrás es menos útil que tratar de corregir las cosas hacia adelante. Por ejemplo, durante el gobierno del MAS se decía que BOA alquilaba aviones al doble de lo que costaban. ¿Uno ha escuchado ahora que BOA diga que están alquilando aviones a la mitad de precio? No. Y así en cantidad de instituciones yo no veo que se hayan dado ese tipo de pasos.

Por ejemplo, hay instituciones estatales que hacen trabajos similares. Lo lógico es que en algún momento se analice y el presidente decida que se eliminan 20 o 30 de ellas, lo cual significaría un ahorro importante. Tampoco se han cerrado empresas estatales deficitarias. Yo entiendo que primero hay que hacer que las cosas funcionen bien, que haya carburantes, en fin, varios temas. Pero esta otra es una tarea fundamental, porque pensar que solo con nuevas leyes de inversiones, hidrocarburos o minería se van a resolver las cosas es errado. Se necesita un cambio en el Estado. Un Estado corrupto, armado no para que haya inversión sino para extraer recursos y asaltar al Estado, no va a funcionar.

O sea junto a las leyes de reforma estructural también se requieren estas otras reformas del día a día…

Sí. Además, se escucha que hay entidades que se han vuelto la cuna de la corrupción. No puede ser que se sepa eso y no se haga nada. Por ejemplo, se dice que el Senasag se ha vuelto una nueva mina de oro, y también la AJAM, que otorga licencias y concesiones mineras. Lo que está faltando, y ya no hay mucho tiempo para actuar, es decir: aquí se hacían mal estas cosas, ya no las hacemos, ahora se hacen correctamente de esta manera, y se pedirá a la Contraloría y al Poder Judicial que se encarguen de quienes hicieron mal las cosas.

Un gobierno que quiere luchar contra la corrupción, fundamentalmente, no debe hacer lo que se hacía mal antes. La justicia y la Contraloría se encargarán de revisar quiénes hicieron mal las cosas en el pasado. Pero hay que cambiar de aquí en adelante. Si no, parecería que solo han cambiado los actores, pero que no cambia lo esencial. 

Al respecto, ha habido denuncias de que quedan autoridades del período anterior o que se han nombrado a otras y que vienen de las filas del MAS. ¿Usted cree que es un tema preocupante o que dentro de esas filas hay gente destacada que tiene derecho a trabajar?

Yo grababa esta mañana un videíto donde trataba de poner ese tema sobre la mesa. Yo recuerdo que Gabriela Montaño (presidenta del Senado durante el MAS, NdE) dijo alguna vez que en el sector público “no iba a trabajar nadie que no tuviera el carnet del MAS”. Yo no creo que los que nos consideramos demócratas debamos hacer lo mismo.

En el sector público hay gente que ha entrado para enriquecerse; esos hay que identificarlos, sacarlos y juzgarlos. Hay gente dañina que se dedicaba a perseguir opositores sin motivo; ellos también tienen que estar afuera. Pero la gente preparada, que conoce su trabajo y no tiene antecedentes penales, tiene que quedarse.

Ahora, no se puede poner gente del anterior régimen en cargos sensibles, como la Contraloría o la UIF. Me comentaba un expresidente que estaba esperando que se designen en la Contraloría autoridades probas para poder aclarar procesos contra él y su gabinete. Y la persona que más persiguió a ese expresidente y a su gabinete es ahora la nueva contralora. Por eso digo que en cargos sensibles no se puede poner a cualquiera.

¿Quién ese ese expresidente?

Prefiero que sea él quien salga a hablar de este tema.

¿Cómo se podría calificar la relación que usted tiene con Rodrigo? ¿Es una relación cercana o lejana?

Es una buena relación. Nos hemos encontrado tres veces desde que es presidente, en estos últimos tres meses. Yo no he podido conversar más, pero eso es todo. La relación es buena.

Hoy por hoy, si hubiera que aprobar alguna ley, ¿el gobierno tendría mayoría en el Legislativo?

Si es una ley razonable que el país necesita y se la explica adecuadamente, yo creo que se puede obtener mayoría. Pero cuando vengan las leyes difíciles, va a haber que trabajar mucho más, con un proceso previo.

¿Cuáles son las tres cosas más positivas que ha hecho este gobierno en tres meses?

Primero, dar la señal clara de que no se va a perseguir, lo que ha generado otro ambiente. Segundo, la relación amplia y abierta del país con el mundo. Y tercero, el tema del fin de los subsidios, que era una medida muy difícil y que ni Evo Morales pudo hacer aprobar.

¿Y las negativas?

Yo iría más rápido. Creo que el gobierno, en materia económica, ha cumplido un 60 %, pero falta un 40 % muy importante. Hay que ir más rápido con definiciones. Hay temas pendientes en materia de seguridad que son complejos e importantes, porque si no se resuelven se confirma la idea de que la Policía y el Poder Judicial están penetrados por el narcotráfico y las mafias. 

Los casos “Maletas” y la muerte de Mauricio Aramayo… 

Por eso, si el gobierno no resuelve estos temas en un tiempo prudencial, se va a generar la idea de que la justicia y la Policía están comprometidas con las mafias.

BD/RPU





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