Entre los logros más visibles se encuentran las medidas económicas, en particular la eliminación del subsidio al diésel, la gasolina y otros carburantes, una decisión adoptada tras más de dos décadas. La relación con el Legislativo es el desafío principal.
Brújula Digital|08|02|26|
Raúl Peñaranda U.
El gobierno del presidente Rodrigo Paz cumple este domingo tres meses de gestión, un periodo marcado por importantes decisiones en el ámbito económico, pero también por desafíos políticos y sociales que aún tienen largo camino para resolverse.
Entre los logros más visibles se encuentran las medidas económicas, en particular la eliminación del subsidio al diésel, la gasolina y otros carburantes, una decisión adoptada tras más de dos décadas. El incremento promedio de los precios fue del 124%, mientras que en el caso del diésel el aumento alcanzó el 163%, uno de los porcentajes más altos registrados a nivel internacional en tiempos contemporáneos.
En el mismo ámbito, el tipo de cambio del dólar ha mostrado una tendencia a la baja. En el segundo semestre de 2025, la cotización llegó a acercarse a los 20 bolivianos, pero posteriormente comenzó a descender tras la aplicación de medidas económicas y señales de respaldo por parte de organismos internacionales. Actualmente, el dólar se ha estabilizado en torno a los nueve bolivianos, muy poco por encima del tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos.
Otro indicador que ha mejorado es el riesgo país, que se sitúa ahora por debajo de los 600 puntos, según mediciones de empresas especializadas, por ejemplo JP Morgan, un indicador que, según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, es la más baja desde antes de la crisis cambiaria de 2023.
Entro otros logros están el optimismo que han demostrado los organismos internacionales de crédito en Bolivia, ofreciendo importantes sumas de dinero que deberían llegar en los próximos cinco años, además de la apertura lograda por el presidente y el canciller Fernando Aramayo con gobiernos de la región.
Así que cuatro asuntos parecen ser los mayores logros de la gestión: fin del subsidio de los combustibles, control del dólar, baja del riesgo país y confianza de organismos internacionales.
La inflación sigue siendo un signo de interrogación. Alcanzó en enero el 1,3 % (la acumulada a 12 meses fue del 19,64 %), un comportamiento que el Gobierno atribuyó en parte a los bloqueos registrados en enero en rechazo al Decreto Supremo 5503 y al alza de la gasolina. Se podría esperar que la inflación de febrero sea visiblemente menor.
Como signo preocupante está un reciente crédito del Banco Central de Bolivia al Ministerio de Economía por más de 31.000 millones de bolivianos, una cifra equivalente a más del 10% del PIB calculado al tipo de cambio oficial. Aunque el Ejecutivo calificó esta operación como rutinaria, el monto ha generado cuestionamientos y tiene un eco con lo que sucedía en el pasado.
Persisten además problemas relacionados con el pago de los reportos del oro, que implican deudas –principalmente de la Gestora– con entidades financieras internacionales, que no han sido saldadas y sobre las que no existe claridad respecto a su forma de pago.
En el plano político y social, el Gobierno ha enfrentado dificultades. Si bien logró aplicar el aumento del precio de los combustibles, otras disposiciones del Decreto 5503 fueron abrogadas tras movilizaciones de la COB y de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). Las protestas se centraron, sobre todo, en el temor de que se estuvieran “regalando” los recursos naturales del país. El gobierno tuvo que abrogar el 95% de la norma, en un acto que fue visto por parte de la ciudadanía como un retroceso.
El decreto incluía medidas orientadas a facilitar inversiones, conocidas como Fast Track, que entraban en conflicto con normativas, especialmente las vinculadas a la protección del medio ambiente. Finalmente, el Ejecutivo optó por frenar estas disposiciones antes de que el conflicto escalara y anunció que las medidas serán reformuladas para su eventual aprobación mediante nuevos decretos o a través de leyes.
Dificultades en el frente político
Si en el campo económico parecen mostrarse los éxitos, en el político aparecen las dificultades. Uno de ellos es el escaso control que tiene el oficialismo en el Legislativo. La bancada del PDC está dividida en tres facciones (la que responde al presidente Paz, la que es “propiamente del PDC” y la que es afín a Lara. Aunque la bancada “rodriguista” es la mayoritaria de las tres, dijeron fuentes congresales, es imprescindible un acuerdo firme con la Alianza Unidad, que preside Samuel Doria Medina, para lograr mayorías sólidas.
Al respecto, versiones políticas señalan que la coordinación entre ambos, fluida en las semanas previas a la posesión del nuevo gobierno el 8 de noviembre, se ha debilitado, con una comunicación cada vez más escasa.
Esta alianza es clave, ya que sin el respaldo de Unidad el oficialismo no cuenta con mayoría legislativa, lo que complicaría la aprobación de normas clave, como la reformulación del Presupuesto General del Estado o la autorización de créditos ofrecidos por organismos internacionales.
En ese escenario, se vuelve aún más incierta la viabilidad de reformas consideradas trascendentales y de más difícil abordaje, como las que implican aprobación de las leyes de hidrocarburos, minería, inversiones o litio.
Entre otros problemas enfrentados en estos 90 días, aparte del principal, que fue la movilización contra el DS 5503, figura el de la gasolina de mala calidad, respecto del cual distintas autoridades han ofrecido explicaciones y soluciones dispares, sin que hasta ahora exista una respuesta definitiva ni coordinada.
Con avances y retrocesos, el gobierno de Rodrigo Paz se encuentra aún en una etapa de afianzamiento. En sus primeros tres meses ha iniciado cambios que se consideran necesarios y ha logrado estabilizar indicadores económicos clave, aunque el camino que falta por recorrer sigue siendo largo y complejo.
Raúl Peñaranda U. es periodista
BD/RPU