Los dirigentes de la COB son los causantes de la profunda crisis económica que vive el país; la paradoja es que ahora serán ellos los que decidan “las medidas para salir de la crisis”
Brújula Digital|12|01|26|
Julio Alvarado A.
El gobierno de Rodrigo Paz se convirtió en rehén de la dirigencia corrupta de la COB y de las federaciones Tupac Katari y Bartolina Sissa, que lograron su objetivo, la abrogación del DS 5503. La gran perdedora de este conflicto fue la ciudadanía, cuyos derechos fueron conculcados, tuvo que soportar el bloqueo de calles y carreteras, dinamitazos, chicotazos y un nuevo incremento del precio de los alimentos. Nadie la defendió.
Millones de bolivianos que luchamos durante 20 años contra la dictadura masista vemos con asombro el nuevo papel de estos grupos delincuenciales violentos. Ellos son los causantes de la profunda crisis económica que vive el país y ahora serán ellos los que decidan “las medidas para salir de la crisis”; solamente en Bolivia o en Macondo de Gabriel García Marquez podía suceder algo parecido. No sólo eso, ayer exigieron impunidad para sus delitos, impusieron que sus dirigentes no sean “perseguidos”.
El MAS fue derrotado en las urnas el 17 de agosto de 2025 por más del 75% de los votantes, que exigieron un cambio de rumbo político, económico y social en Bolivia, pero ayer, mediante la violencia, el MAS volvió a recuperar poder.
¿Cuáles fueron las causas para esta tragedia?
Primero, el gobierno no despidió de instituciones gubernamentales a los masistas, que convirtieron al Estado en una “cloaca”, como definió el mismo presidente Rodrigo Paz.
Luego, comenzó a nombrar a nuevas autoridades con personas corresponsables de esos delitos, de esa “cloaca”.
Esas dos medidas políticas no fueron suficientes para el MAS, no podía aceptar haber perdido poder y aprovechó las debilidades del DS 5503. Ahora sabe que mediante la violencia puede imponer su voluntad; hemos retornado al año 2000, cuando estos mismos sectores, liderizados en ese momento por Felipe Quispe, el Mallku, violentaron el Estado de derecho y luego derrocaron al gobierno constitucional en 2003.
Las esperanzas que surgieron en la ciudadanía democrática el 17 de agosto de 2025 se desvanecieron; tiempos difíciles se avecinan, así no saldremos de la crisis multifuncional.
Respecto al gobierno de Rodrigo Paz Pereira, la pregunta del millón es: ¿podrá cumplir sus cinco años de mandato constitucional o la historia se repetirá como en 2003?