cerrarBrujula La Cascada Tapa Comodin 900x470Brujula La Cascada Tapa Comodin 900x470
Brujula Digital BancoSol PDF 1000x155px
Brujula Digital BancoSol PDF 1000x155px
Política | 08/01/2026   01:41

Aramayo define tres pilares de la nueva política exterior: soberanía, réditos materiales y geoeconomía

En referencia a EEUU, el canciller señaló que el debate sobre la legalidad de determinadas acciones internacionales debe canalizarse por instancias como las Naciones Unidas o la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y no resolverse mediante confrontaciones políticas entre bloques.

Raúl Peñaranda (izq.) entrevista al canciller Fernando Aramayo
Banner
Banner

Brújula Digital|08|01|25|

Raúl Peñaranda U.

El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, afirmó en una entrevista exclusiva con Brújula Digital, que el Gobierno impulsa una nueva política exterior estructurada en tres pilares fundamentales: la soberanía en la toma de decisiones, la generación de beneficios económicos concretos para el país y una estrategia geoeconómica orientada a poner en valor los recursos estratégicos bolivianos en el actual contexto global.

En la entrevista, Aramayo sostuvo que el primer pilar apunta a revertir una política exterior que, en el pasado, estuvo “tutelada por intereses internacionales”. Según explicó, la prioridad actual es construir una diplomacia que represente genuinamente los intereses nacionales y permita recuperar un margen real de decisión soberana.

Fernando Aramayo, que es economista y fue coordinador de Programas y Gestión Institucional del PNUD en Bolivia, dijo que el segundo pilar está directamente vinculado con la economía. El canciller ha sido también autoridad pública, asesor de políticas y mediador, liderando procesos clave como la Asamblea Constituyente de Bolivia y el Censo de 2001. Cuenta con una experiencia profesional de 25 años en diseño, gestión y evaluación de programas en temas de desarrollo. Ha trabajado en relación a una docena de países en África, Asia y las Américas.

El canciller agregó que la política exterior debe generar “réditos materiales y reales” para el Estado, contribuyendo a la dinamización económica, la atracción de inversión extranjera y la proyección internacional del país. En ese marco, mencionó la necesidad de posicionar a Bolivia en ámbitos como el turismo, la cultura y el comercio, más allá de una lógica meramente discursiva.

El tercer pilar, que definió como geoeconómico, se relaciona con el nuevo valor estratégico que adquieren los recursos bolivianos en un mundo marcado por la transición energética y la transformación tecnológica. Aramayo destacó el potencial de las tierras raras, los minerales estratégicos, el litio, la energía eólica e hidroeléctrica, así como la ubicación geopolítica del país y su bono demográfico. “Si antes lo que teníamos era aritmético, hoy es geométrico”, afirmó.

Según el canciller, este contexto abre la posibilidad de avanzar hacia nuevas formas de industrialización, vinculadas a polos tecnológicos, empleos digitales y cadenas productivas regionales, que ya no responden a las lógicas industriales tradicionales de décadas pasadas. El relacionamiento con Chile, siempre primordial con Bolivia, será abordada en la segunda parte de esta entrevista, en la edición de mañana viernes en Brújula Digital. 

Canciller Fernando Aramayo

En otro momento del diálogo, Aramayo dijo que Bolivia debería tender a ser un "'vaso comunicante' entre el MERCOSUR y la CAN, que no son excluyentes. Puede ser que compitan, pero podemos generar nosotros una articulación. Y también nosotros podríamos aportar a un proceso de actualización, de revalorización de mecanismos incluso como las Naciones Unidas y otros".

Influencia de EEUU

En referencia a su respuesta de que Bolivia estuvo "tutelada" en el pasado por países extranjeros, se le consultó si ahora no se vive bajo la influencia de EEUU, el canciller negó aquello y afirmó que Bolivia no busca alinearse de manera automática con los tradicionales bloques ideológicos de izquierda o derecha, sino que apuesta por una política exterior basada en una “tercera vía”, orientada al pragmatismo, la democracia y una diplomacia de “soft power”.

El ministro sostuvo que el mundo atraviesa una profunda reconfiguración geopolítica y geoeconómica, en la que las categorías clásicas de izquierda y derecha han perdido contenido. Recordó que, incluso en el pasado reciente, muchas políticas económicas supuestamente ideológicas respondían en los hechos a lógicas de mercado.

Señaló que hoy emerge un nuevo actor central en la geopolítica global: las grandes empresas tecnológicas, que influyen de manera decisiva en las economías, el ordenamiento económico y el comportamiento de los Estados. En ese contexto, planteó la necesidad de comprender la geoeconomía como un subcapítulo clave de la geopolítica contemporánea.

Explicó también que Bolivia busca tomar lo mejor de distintas corrientes, construir una identidad propia y sostener una posición democrática, respetuosa de los derechos humanos y enmarcada en la Carta de las Naciones Unidas, pero crítica de un multilateralismo que, a su juicio, requiere una profunda actualización.

Sobre el tema, se le pidió al canciller explicar cómo se relacionan esos valores con el apoyo dado por Bolivia a la reciente intervención de EEUU en Venezuela. En ese sentido, reiteró que Bolivia promueve una postura orientada a la normalización democrática en Venezuela y considera que América Latina debe asumir un rol más activo y coordinado para acompañar ese proceso, a través de mecanismos multilaterales efectivos.

En el diálogo, Aramayo explicó que la posición boliviana frente a la crisis venezolana no se basa en alineamientos a priori ni en reacciones emocionales, sino en una evaluación argumentada que prioriza el respeto a los derechos humanos, la independencia de las instituciones democráticas y la reconciliación social. Señaló que el debate sobre la legalidad de determinadas acciones internacionales debe canalizarse por instancias como las Naciones Unidas o la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y no resolverse mediante confrontaciones políticas entre bloques. “Hay mecanismos internacionales para discutir estos temas y deberían ser efectivos”, sostuvo.

Aramayo afirmó que, más allá del debate jurídico, lo fundamental es que Venezuela recupere el trayecto democrático, elimine el abuso de poder y sane las fracturas sociales acumuladas durante años. En ese marco, indicó que Bolivia está dispuesta a participar en acciones multilaterales que acompañen una eventual transición. Desde la intervención militar, el gobierno de EEUU no ha dado ninguna señal de que le interesa la normalización democrática en ese país.

El canciller también planteó una reflexión crítica sobre la responsabilidad de los liderazgos políticos en la región. Señaló que resulta preocupante que algunos procesos hayan expuesto de tal manera a sus Estados y sociedades, generando escenarios que luego habilitan presiones o intervenciones externas. “La responsabilidad de los liderazgos debería ser blindar a sus sociedades y a sus Estados”, afirmó.

Asimismo, advirtió que la crisis venezolana tiene una dimensión migratoria que impacta en varios países de la región y que exige diálogo y coordinación entre Bolivia, Chile, Perú, Argentina y Brasil.

BD/RPU





BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
Recurso 4
Recurso 4
SAVE_20251124_165756
SAVE_20251124_165756
BEC_DPF-Digital-970x120px
BEC_DPF-Digital-320x50px