20/09/2020
Articulista Invitado

Si nace en el horno no necesariamente es pan

Carlos Valverde
Carlos Valverde

Don Ronald MacLean-Abaroa escribió un interesante artículo titulado: “El ‘allure’ de la fantasía política”. Para los que no entendemos el idioma, busqué y supe que quiere decir “la seducción” de la fantasía política

Devuelvo, con afecto y aprecio por la consideración personal hacia mí del exalcalde paceño, cuyo paso por el palacio consistorial paceño fue excepcionalmente bueno; más de una vez dije que hay muchos alcaldes paceños que fueron envidiables, me refiero a Escobar Uría, Salmón de la Barra, el cruceño más paceño, el inolvidable presidente del club Bolívar, Mario Mercado Vaca Guzmán, el propio Ronald MacLean, para mí un grande en ese oficio; ni qué decir el querido Juan del Granado… (a quienes no cito están en la mala memoria de todos, no hay necesidad)… en fin.

Agradezco la memoria que hace de la llegada de mi padre después de noviembre del 64, tras del triunfo de la guerrilla del Alto Paraguá, encabezada por él y bien secundado no sólo por Chaplín Mayser, sino por los Pico Bello, los Gustavo Melgar y otros tantos valientes como el “teniente de guerrilla Walter Pérez”… yo no fui testigo de aquello, en ese tiempo era muy niño y estaba en Brasil con la familia, donde mi padre nos dejó para dedicarse a lo que tenía que hacer… combatir hasta derrocar a quien se había engolosinado con el poder; eran otros tiempos de los que se pudiera hablar mucho, por lo que mejor entro en tema, porque esos viajes de la memoria en una de esas nos empañan y llenan de lágrimas los ojos.

Nunca nadie me había dicho que mi programa era “costumbrista”… Yo digo que tiene lenguaje coloquial; el hombre que está en la radio o en la tele es el que está en la calle… no hay necesidad de cambiarlo, lo que hago no es impostado, de ahí que mucha gente lo sigue porque saben que ahí no se miente, debe ser por eso que cuesta dejarlo de ver.

Lo de la “vulgaridad del lenguaje” no es problema, es propio de mí; déjenme decirles que sé de ladrones y villanos que se enriquecieron con plata ajena, robada a clientes y/o de las arcas del país, esos que llaman de “cuello blanco” y también de pederastas que nunca dijeron una palabra vulgar, jamás “mierdearon” a nadie y sin embargo hicieron cosas peores porque robaron o violaron menores y cosas parecidas, de manera que no discuto eso; cada quien habla como quiere o como le alcanza. Por si acaso, cuando digo de “cuello blanco”, me refiero a quienes pululan de reunión en reunión, toman etiquetas Azul o Verde y tienen “vicios y gustos” que debieran llevarlos a la cárcel; al otro pederasta que está huido no lo incluyo en esta clasificación; él fue pobre, es cocalero y, vaya casualidad, nunca se le conoció una mujer de más de 20 años…

Sobre el contenido de mi programa: sigo sosteniendo lo que dije, la oligarquía paceña dio el voto a Evo Morales para evitar que los cruceños lleguen al poder; no es una queja, lo entiendo como eso: un juego de poder; nadie regala lo conquistado, hay que arrancarlo y los cruceños no supimos y por lo que se ve, no sabemos todavía cómo hacerlo… ya llegará el momento, hay que trabajarlo; el problema de ellos (los paceños oligarcas) fue que decidieron y apostaron tan fuerte por Morales que se les fue la mano y ya no saben cómo sacárselo de encima. “No hay inventor que no se joda con su invento dice el dicho” (valga la vulgaridad), de manera que no hay surrealismo en el análisis, es absolutamente válido; reitero, además, que no es queja… no hay necesidad de eso; toca discutir, en casa, cómo salir de ello.

Es cierto lo que dice Ronnie: viví en La Paz y tuve la suerte de conocerla de verdad, desde Calacoto a Caiconi (a lo mejor él no lo supo, pero ahí estaban las “chicas malas” que hacían cosas buenas y también decían malas palabras), desde Miraflores a Sopocachi y desde los Yungas a Chacaltaya… Más importante aún, tuve la suerte de ir al “San Calixto de Següencoma”; fui y seguiré siendo calixtino de por vida… ahí, en ese colegio, aprendí a leer “otros escritores”, como Hesse, Nietzsche, Sartre… La Paz me dio mucho en ese tiempo, cada que puedo la disfruto igual, aunque a los 63 la altura ya es un lío.

MacLean dice que yo hablo de una “supuesta existencia de una oligarquía paceña de extraordinaria habilidad política que hubiera manejado los destinos de Bolivia por 200 años, incluso antes de la revolución federal que trasladó la sede de gobierno a La Paz”; y lo sostengo… ahí hubo y aún hay mucha “inteligencia política” que y hasta que alguien no demuestre que fue en otro lado donde se concentró el poder, no como “sede” sino como el espacio de la toma de decisiones, en todo ese tiempo, seguiré considerando exactamente lo mismo. Finalmente, no es difícil sostener que La Paz ya venía teniendo el poder desde 1825, lo que no ha sido nuestro caso...

Lo del famoso Tea Party fue una metáfora, lo otro no, existe y, mientras la dejen, seguirá habiendo “esa logia paceña del exclusivo Círculo de la Unión” que se acomodó incluso a Evo Morales (tapándose la nariz, probablemente, pero, acomodada), para asegurarse el poder; no sé si a expensas de “los representantes de la élite oriental”, pero sí de sus excedentes; muchos de ellos tienen ya sus dineros en Santa Cruz y los protegen desde el espacio de poder que sostienen en las alturas. Es menos fantasía y mucho de realidad, se llama poder y ese lo saben manejar en serio.

Lo que Ronnie no parece entender es que “si el perro nace en el horno sigue siendo perro y nunca será pan o bizcocho”. Eso quiere decir que ser hijo de un “cochabambino y una antofagastina, y ser paceño de primera generación”, no lo excluye de las relaciones parentales; no sé si él hubiera llegado donde llegó si su padre no hubiera presidido “por muchos años uno de los grupos empresariales más importantes del país y pertenecía a todos los clubes de La Paz, incluyendo el Círculo, fundado por la aristocracia paceña y el barón del estaño Carlos Víctor Aramayo en 1938”.

Que la “aristocracia” haya sido “corrida” por la revolución de 1952 y sus miembros perseguidos, confinados o exiliados, algunos para no volver, no la hace “fulminada”. Veamos, luego del bajón de la ola revolucionaria, cómo se repiten los apellidos y las familias en los círculos de poder…. No es más que mirar el libro “Presidentes entre Urnas y Fusiles” de Carlos Diego de Mesa Gisbert para ver cómo se repiten, hasta llegado Morales al poder, donde ya no se ocupan esos espacios, pero sus intereses, en su gobierno, se mantuvieron intactos

No me interesa debatir de dónde eran los políticos, ese no es el tema, pero me centraré en Hugo Banzer Suárez, para MacLean el político cruceño más importante, obviando, desde mi punto de vista, groseramente a Germán Bush, porque, a lo mejor, no fue tan del agrado de esa élite. Dice Ronnie que Banzer “no gobernó sólo con la élite paceña, como sostiene Carlos Valverde y que sus colaboradores y confidentes más cercanos fueron siempre cruceños: Manfredo Kempff Suárez, Heberto Castedo, Nando García Vespa y luego su hijo García Suárez. Es claro que yo no hablo de confidentes, ni siquiera de ministros… los confidentes están para cosa más chicas, más menudas, no para cuestiones de Estado, los ministros para ejecutar lo que se decide en los círculos más pequeños; en muchos casos éstos no entran siquiera en ello. De manera que MacLean aparezca como uno de esos “pocos ministros paceños” no hace a quienes manejaban dinero, influencias, decisiones, es decir, el poder mismo, ese que multiplica dinero, que maneja por sí o por otros contrabando, propiedades, tierras allá lejos (acá); eso no se trata en ministerios o burocracia, a esos se los contrata; lo “verdaderamente importante” se trata en otras reuniones; en el “tea-party” por ponerle un nombre “fantasioso”.

Yo creo que la intención del poder paceño era mantener alejado a Luis Fernando Camacho y es mi derecho pensarlo y decirlo, como es obligación de Ronnie negarlo, es parte del comportamiento de “la logia”. Eso no lo comprobaremos nunca, pero el análisis cierra si Ronald MacLean tuvo interés real de llevarlo al resto del país, es lo que él dice, pero, sin duda, por los números afuera, era claro que nunca lo hubiera logrado y tal vez por eso también MacLean se fue. Pero esas son especulaciones absolutamente permitidas en el análisis, que no es matemáticas y no tiene resultados ciertos/errados. En el análisis político hay aproximaciones, partes más y partes menos cercanas… el análisis es subjetivo, sale de la interpretación y “lectura” del sujeto que lo hace; en este caso, yo.

Dice Ronnie: “para ser presidente de Bolivia hay que conquistar La Paz. Así lo hicieron el tarijeño Paz Estenssoro, el cruceño Banzer Suárez, el cochabambino Guevara Arze, el tarijeño/cochabambino Paz Zamora, los cochabambinos Sánchez de Lozada (minero con intereses paceñísimos), Quiroga Ramírez y Rodríguez Veltzé (entró de casualidad), rematando en el orureño Morales Ayma; les recuerdo que este último tomó La Paz, no conquistó La Paz, pero tuvo el voto de la clase media y hasta de la clase alta paceña para evitar a Quiroga, que estaba en ese momento apoyado por la política cruceña, lo que confirma mi punto de vista y, además, el sistema político estaba de caída producto de lo mal que lo habían hecho Sánchez de Lozada y sus amigos; hay ahí una mezcla de todo… pero, se “cruzó” a Santa Cruz en su intención.

No se trata de “maquinación”, se trata de ejercer el poder político y de no soltarlo; Paz Zamora no gustó nunca en La Paz; sus candidatos eran Sánchez de Lozada y Banzer. Guevara fue casualidad, igual que Gueiler, a quien ignora, Ronnie, y Jeanine Añez, a quien la oligarquía empresarial y económica paceña nunca le dio colaboración. Como digo, dejaron que “los otros”, es decir los del oriente, jueguen unos meses (terminará siendo más de un año) porque ellos se encargarán otro tiempo, del verdadero poder, del de cinco años y, hete aquí que no logran sacar a Arce (MAS) para imponer a Mesa… si no lo logran, seguramente se acomodarán con Arce… de eso no hay mucho que discutir.

La política se reúne en La Paz porque allá está el poder, eso es obvio… ¿pero, me va a decir MacLean que la burguesía paceña, los grandes intereses económicos paceños quieren más a Arce que a Mesa? Yo creo que no, pero no encontraron la vuelta para revertir esa situación; Mesa no se impone electoralmente ni siquiera en la hoyada… ¿pierde fuerza la “real politik” de la oligarquía paceña-andina-centrista”? Sí, la pierde, pero ya se adaptará… siempre es lo mismo… no de ahora; el poder funciona o se arrastra así; igual que el capital o el interés.

Yo hago esto hace más de 20 años ya, lamentablemente mi pesimismo casi siempre se demuestra, yo miro la realidad, no es correcto analizar fantasías, hablar de manejo del poder real no es hablar de conspiración y no le veo nada de peligroso; eso genera debate interno y da lugar a buscar cómo revertir los errores, aunque se avance poco; además, no hay que tenerle miedo a lo peligroso… es bueno desafiar el peligro; el miedo está ahí para vencerlo, existe sólo para eso; para atreverse con él… de eso se trata esto.

Por último, me agrada saber que Ronald MacLean-Abaroa (el guion para juntar apellidos viene de él) quiere a Santa Cruz, “esta bendita tierra” (pero se fue a La Paz para ser alcalde) y que recuerde que fue candidato a diputado por ella. Coincido en el hecho de que “cruceños somos todos los que queremos esta tierra”, eso echa por tierra aquello de que hay que ser paceño para “ganarse un lugar en el parnaso de la logia TAU y en el Club de la Unión”.

Fue grato leerte, Ronnie, te saludo con afecto, son simplemente puntos de vista, nadie se va a poner bien ni mal por esto.

Carlos Valverde Bravo es periodista.