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11/06/2021
Pensamientos

La técnica y el futuro del hombre

Sofía Maldonado
Sofía Maldonado

Brújula Digital|11|06|21|

Como dice el mito de Protágoras, el hombre es el animal más débil de la naturaleza, pero al mismo tiempo el más fuerte. Cómo es débil, es decir, no puede sobrevivir en el ecosistema que le impone la naturaleza. Desarrolla sus instrumentos para volverse poderoso, hablamos de la inteligencia y el conocimiento. Gracias a su inteligencia, utiliza instrumentos para apropiarse de la naturaleza que lo domina. Este instrumento es la razón instrumental, o más precisamente la técnica. La técnica es, pues, la herramienta que el hombre utiliza para aumentar su poder sobre la naturaleza. De este modo, la técnica utiliza la naturaleza para resolver problemas o limitaciones y, en general, para superar los límites del hombre. En fin, para satisfacer las necesidades y deseos del hombre. Esto se remonta al principio de la humanidad. El hombre se moría de frío y creó el fuego, es decir, una herramienta técnica. Por eso entendemos que la tecnología nos permite vivir mejor. En otras palabras, la tecnología es el instrumento que utiliza (gasta) la menor cantidad de recursos posible para obtener más, esto es lo que se llama "El mejor camino", es decir, menos es más.

Desde que la tecnología satisface, digamos "hace feliz a la gente", está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. En este aspecto, los instrumentos técnicos son todos los objetos creados con una finalidad específica, es decir, destinados a realizar o promover una acción.

Un ejemplo que ilustra muy bien esta noción es el teléfono móvil. La comunicación y la distancia solían ser un límite. Un problema para los humanos. Así es como los teléfonos resuelven este problema. Por ello, esta tecnología sigue evolucionando y casi todos los días se lanzan al público nuevos modelos de diferentes empresas.

Hoy en día, no sólo puedes hacer llamadas, sino que también puedes tomar fotos, enviar mensajes, utilizar una calculadora, grabar información y mucho más. En una palabra, el teléfono móvil es un claro ejemplo del progreso de la tecnología. Sólo con el teléfono móvil se puede realizar un número gigantesco de acciones.

Además, la tecnología trae consigo varias innovaciones. Hablamos de nuevas tecnologías como la robótica, los ordenadores o los androides. Estas nuevas tecnologías se refieren a todas las técnicas que dan lugar al desarrollo de máquinas automáticas, es decir, robots o androides (robots que imitan la forma humana).

Como ya dijimos, la tecnología es el instrumento que favorece la realización de acciones utilizando la menor cantidad posible para obtener más y más. Con el objetivo de estar más satisfechos y tener una vida más fácil, desarrollamos cada vez más las capacidades de los objetos técnicos. Sin embargo, cuanto más desarrollamos la tecnología, más la utilizamos, más sustituimos elementos y nociones por tecnología. Es el caso de la escritura, dejamos de escribir a mano porque es más eficiente, rápido y sencillo hacerlo en el ordenador. Así evitamos la acumulación de hojas, cuadernos y libros que se pueden registrar en el mismo dispositivo. Es importante señalar que es bueno para el medio ambiente reducir el consumo de hojas de papel. Esto significa que los libros y la escritura a mano están siendo sustituidos poco a poco por los textos digitales. 

Como consecuencia, perdemos el hábito de hacer algunas o muchas tareas por culpa de la tecnología. Al querer estar más satisfechos nos volvemos dependientes de la tecnología. Por ejemplo, antes de la existencia de los teléfonos móviles, la gente era capaz de memorizar varios números de teléfono, el número de sus familiares cercanos, su casa, etc. Sin embargo, ahora que podemos grabar el número de nuestros amigos y familiares, no somos capaces de hacerlo. Ahora que podemos grabar todo en nuestros teléfonos móviles esta capacidad ha desaparecido. Así, sin un teléfono móvil, no podemos hacer llamadas, enviar mensajes. En fin, comunicarnos a distancia. Así, surge el problema de que cuanto más poderosa es la tecnología, más débiles nos volvemos.

La película de ciencia ficción de 1982 "Blade Runner" puede servir para ilustrar este problema que se desarrolla entre la humanidad y las nuevas tecnologías. La película, realista y futurista, se desarrolla en 2019 y consiste principalmente en el desarrollo de androides que poco a poco representan un problema para la humanidad. Los androides se llaman replicantes, son robots casi humanos que trabajan como esclavos. En algún momento los replicantes comienzan a rebelarse con la excusa de buscar una vida libre, para ello buscan alargar su vida útil de 4 años. Es así que el protagonista, un policía, tiene la misión de capturarlos y detenerlos.

Los androides son máquinas que pueden hacer el trabajo que nadie quiere hacer, no necesitan descanso, pueden acumular una gran cantidad de información y pueden ser programados para hacer cualquier tarea. Los androides son la tecnología que permite superar las limitaciones del cuerpo humano. Sin embargo, son dispositivos carentes de sentimientos, valores, moral y ética. Sin embargo, es esta falta de conciencia la que los hace más poderosos que nosotros. Porque son estas nociones las que nos impiden hacer las llamadas cosas poco éticas (vigilar a la gente, por ejemplo). Si están más allá de nuestros límites, entonces su objetivo es superar los límites de la tecnología, es decir, la falta de conciencia y libertad.

En la actualidad, las máquinas son autosuficientes gracias a los algoritmos que llevan. Aprenden por sí mismos y luego toman decisiones por sí mismos. Nos estudian para satisfacer mejor nuestras necesidades. Se desarrollan de forma independiente.  En este sentido, si las máquinas pueden tomar decisiones por sí mismas, y llegar a conocernos mejor que nosotros, entonces ya no dependemos de las máquinas, sino que estamos sumisos a ellas.

La película "Blade Runner" es ciencia ficción pero tiene un argumento realista e inquietante. Inquietante porque no es un futuro “cercano” sino que 2019 para nosotros ya es un pasado.  En la película las máquinas son autónomas, lo que es peligroso para la humanidad, por lo que los hombres intentan detenerlas. Excepto que, aunque detengan a los cuatro primeros, hay miles de androides (replicantes) ya presentes en la Tierra. Identificamos aquí nuestro caso, no podemos simplemente deshacernos de las máquinas porque están en todas partes.

Así, entendemos que la tecnología satisface gradualmente nuestras necesidades hasta que nos volvemos dependientes de las máquinas. Por ejemplo, cuando escribo mi redacción, el ordenador (con ayuda de algoritmos) corrige mis errores e intenta predecir lo que quiero escribir. Cuando este instrumento técnico que corrige mis errores, me vuelvo dependiente de él porque estoy acostumbrada a que lo haga. Entonces me olvido de las reglas gramaticales y ortográficas y me vuelvo dependiente del algoritmo. Además, con su nueva función de predicción intenta conocerme mejor de lo que me conozco a mí misma, esto demuestra que me estoy volviendo sumisa a ella. Más adelante, podrá hacer mi redacción como si la hubiera escrito yo misma tomando ejemplos de mi estilo de escritura. Sin embargo, gracias a la inteligencia artificial, podrá hacerlo mejor que yo. Escribirá a mi estilo, lo que espero de mí, es decir, una redacción perfecta.

Poco a poco nos acercamos al futuro ilustrado por Blade Runner, en el que las máquinas están presentes en todas partes. Nos acercamos a ese futuro en el que las máquinas son independientes.

Como hemos visto antes, estamos entrando en una era totalmente tecnológica. Estamos hablando de un futuro en el que las máquinas son enormemente poderosas. Un futuro en el que dependemos totalmente de las máquinas. Un futuro en el que no necesitaremos usar nuestra inteligencia porque usaremos la inteligencia artificial. ¿Por qué utilizaría el hombre su inteligencia para entender algo si el algoritmo lo hará todo por él? ¿Por qué iba a necesitarlo si el algoritmo se lo explicará todo?

Poco a poco nos acercamos a ese futuro en el que perdemos el control de la tecnología. Si perdemos el control de las máquinas, entonces seremos controlados por ellas. En otras palabras, estamos sujetos a la tecnología. Perdemos nuestra libertad. De esta manera, nos preguntamos: ¿es posible mantener el control de la tecnología en la historia de la humanidad? ¿Cómo podemos desarrollar la tecnología sin perder el control?

Hay dos argumentos para este problema. El argumento del poder técnico y el argumento de la libertad humana.

En primer lugar, entendamos qué es la potencia técnica. El poder técnico consiste en el conjunto de procesos desarrollados por la inteligencia humana, es decir, por el conocimiento científico. Estos son procesos que desarrollan instrumentos que tienen un objetivo específico. Es decir, realizar o asistir a una acción. Así, la técnica simplifica las cosas. Esto nos muestra que la creación de la técnica por parte de los hombres está bajo el objetivo de ayudar a los hombres. En medicina, por ejemplo, la tecnología diseña soluciones tecnológicas para personas con discapacidades motrices. Hablamos de prótesis inteligentes. Dispositivos que pueden sustituir una parte del cuerpo con tecnologías que le permiten comportarse como el cuerpo humano. Esta tecnología permite a las personas discapacitadas simplificar su vida y tener una vida llamada "normal". En particular, se entiende que la finalidad del poder técnico es ayudar a las personas. El objetivo de la tecnología es simplificar lo que es complejo. Hablamos de resolver los problemas de la humanidad o de hacer posible lo que es imposible, como que una persona sin piernas pueda caminar. Además, sabemos que la tecnología carece de conciencia. Es por ello que las nuevas tecnologías están presentes para servir al propósito de su existencia, es decir servir al hombre. De este modo, admitimos que la tecnología no tendría motivos para rebelarse. No tiene motivos para convertirse en un robot autónomo y amenazar o controlar la existencia de la humanidad.

Sin embargo, este argumento es incorrecto. Como hemos visto antes, cuanto más desarrollamos la técnica, más poderosa se vuelve. Y así, cuando la técnica se vuelve poderosa, nos volvemos débiles. El problema aquí no son las antiguas técnicas que nos ayudan a realizar acciones, como una llave que nos ayuda a cerrar o abrir una puerta. El problema son las nuevas tecnologías, estamos hablando de dispositivos que utilizan la inteligencia artificial. Mientras que la inteligencia humana consiste en aprender de sus errores. La inteligencia artificial es superior a la humana en muchos aspectos. Es más rápida, eficiente y nunca comete errores. De este modo, el hombre utiliza la tecnología con confianza, lo que hace que se vuelva dependiente de un objeto sin darse cuenta. Como dice  Dalai Lama: "Las personas fueron creadas para ser amadas; las cosas fueron creadas para ser utilizadas. La razón por la que el mundo es un caos es porque las personas son utilizadas y las cosas son amadas". El hombre se está desconectando de su vida para estar conectado con la tecnología. Poco a poco estamos permitiendo que se pierda la noción que en un principio caracterizaba a los hombres, es decir, de  ser seres unificados. De progresar juntos. De ser humano.

Esta noción de pérdida de dependencia y humanidad está cada vez más presente en el mundo. Ahora hay coches que se conducen solos, electrodomésticos que pueden controlar las casas con programación, programas que pueden controlar la información (almacenamiento de información personal, fotos, mensajes, datos...).

En este sentido, la tecnología controla la vida humana. Simplifica nuestra vida ahora, pero más tarde la controlará. Controlará a la humanidad porque olvidaremos cómo ser independientes. Si no necesitamos conducir porque el coche lo hace por sí mismo, entonces no necesitamos saber conducir. Se produce entonces una paradoja. El hombre, al querer liberarse de la naturaleza que lo domina, se somete a su propia creación. Se somete a la tecnología.

Por último, es interesante señalar que cuando el hombre imaginó su futuro al principio del desarrollo técnico, nunca previó que el futuro estaría en las pantallas. Antes, el sueño del hombre era poder volar, explorar nuevas fronteras e ir más allá de sus límites. Ahora, sin embargo, dejamos que la tecnología sobrepase sus propios límites mientras que nosotros buscamos estar más "satisfechos".

 *Sofía Maldonado

es estudiante del Colegio Franco Boliviano



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