Irán atacó con misiles la zona nuclear de Dimona en Israel y la base estratégica de Diego García, desafiando a EEUU. Netanyahu advierte sobre el alcance a Europa, mientras Trump da un ultimátum a Teherán por el estrecho de Ormuz, elevando la tensión regional.
Brújula Digital|Agencias|22|03|26|
En una escalada sin precedentes que amplía el radio del conflicto en Medio Oriente, Irán lanzó un doble ataque de largo alcance, impactando contra la zona de una importante instalación nuclear en el sur de Israel y apuntando contra una base militar conjunta de Estados Unidos y Gran Bretaña en el Océano Índico.
El ataque contra las localidades israelíes de Arad y Dimona, donde se encuentra el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, dejó al menos 100 heridos y daños en una decena de edificios, según los servicios de emergencia.
Paralelamente, el lanzamiento de dos misiles hacia la base de Diego García, aunque no logró dar en el blanco, demostró una capacidad de alcance de hasta 4.000 kilómetros, duplicando los límites autoimpuestos por Teherán, según una versión de La Nación de Argentina.
“Es una noche muy difícil en la batalla por nuestro futuro”, admitió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una visita a la zona afectada este domingo. “Estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes”, añadió, al tiempo que acusó a Irán de poner “en peligro al mundo entero”.
Un ataque que supera las defensas
El Ejército israelí confirmó que los proyectiles lograron penetrar las defensas antiaéreas del sur del país, calificando el hecho como “uno de los ataques más potentes contra civiles en lo que va de guerra”.
Los servicios de bomberos informaron que los interceptores “no lograron alcanzar las amenazas, lo que resultó en dos impactos directos de misiles balísticos con ojivas de cientos de kilogramos”.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, subrayó la magnitud de la amenaza al señalar que Irán utilizó un misil balístico intercontinental de dos etapas. “Estos misiles no están destinados solo a golpear a Israel. Su alcance llega a capitales europeas: Berlín, París y Roma están todas bajo amenaza directa”, advirtió según agencias de noticias.
Este es el primer ataque de largo alcance confirmado de Irán desde que comenzó la ofensiva de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, y supone una expansión geográfica del conflicto más allá de las fronteras de Medio Oriente.
En paralelo a los ataques, la tensión escaló en el frente nuclear y energético. Mientras Irán reivindicó su ofensiva como respuesta a un ataque “enemigo” contra su complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz, el gobierno de Donald Trump emitió un ultimátum de 48 horas a Teherán para que reabra la libre navegación en el estrecho de Ormuz.
Trump advirtió que, de no cumplirse, ordenará ataques contra todas las centrales eléctricas de Irán. Teherán respondió con una advertencia similar, amenazando con lanzar misiles contra instalaciones energéticas estadounidenses e israelíes en la región.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, se ha convertido en un punto crítico. Estados Unidos anunció que ya ha “reducido” la capacidad iraní para amenazar el paso, tras bombardear una instalación subterránea donde el régimen almacenaba misiles de crucero, pero el paso de los barcos por la zona es prácticamente nula.
Diego García, un objetivo estratégico
El ataque fallido contra la base de la isla Diego García puso el foco en este enclave estratégico. Ubicada en el archipiélago de Chagos, territorio británico en el Océano Índico, la base alberga unos 2.500 efectivos, mayoritariamente estadounidenses, y es utilizada por bombarderos y submarinos nucleares.
Gran Bretaña, que en 2025 acordó devolver el archipiélago a Islas Mauricio manteniendo el arrendamiento de la base por 99 años, ha permitido a Estados Unidos usarla para “operaciones defensivas específicas contra Irán”.
Según La Nación, el lanzamiento iraní contra este punto, que expertos como el excomandante de la Royal Navy Tom Sharpe calificaron como una muestra de capacidad para desplegar lanzadores móviles sin ser detectados, se produce apenas un mes después de que el presidente Trump instara al Reino Unido a no ceder la soberanía del territorio, calificando cualquier otra acción como “una mancha para nuestro gran aliado”.
Mientras tanto, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, informó que investiga los ataques contra las instalaciones nucleares en ambos países. Israel mantiene su política de “ambigüedad estratégica” respecto a su propio arsenal, mientras que los reportes de daños en la planta de Natanz y en el puerto de Bushehr en Irán mantienen en alerta a la comunidad internacional.
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