Analistas advierten que, lejos de resolverse en pocas semanas como ha sostenido el gobierno, la guerra podría prolongarse, aumentando tanto los costos humanos como las tensiones políticas internas en Estados Unidos.
Brújula Digital|17|03|26|
La renuncia del director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, sacudió al gobierno del presidente Donald Trump, al exponer una crítica directa a la guerra contra Irán y atribuir su origen a presiones de Israel.
Kent, quien asesoraba tanto a Trump como a la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, anunció su dimisión a través de una carta publicada en la red social X. En ella afirmó que no podía “en conciencia” respaldar el conflicto en curso.
El exfuncionario sostuvo que Irán “no representaba una amenaza inminente” para Estados Unidos y aseguró que la guerra fue iniciada debido a la influencia de Israel y su lobby en Washington. Esta afirmación es particularmente relevante, dado que la existencia de una amenaza inmediata es un requisito legal clave para que un presidente estadounidense ordene ataques militares sin la aprobación del Congreso.
Analistas y políticos de los dos partidos estadounidenses, el Demócrata y el Republicano, reaccionaron al mensaje de Kent, mientras parecen crecer la críticas a Trump por no poder demostrar la necesidad de mantener la guerra contra Irán.
La salida de Kent se convierte en la más importante dentro de la administración Trump desde el inicio de las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero.
Analistas advierten también que, lejos de resolverse en pocas semanas como ha sostenido el gobierno, la guerra podría prolongarse, aumentando tanto los costos humanos como las tensiones políticas internas en Estados Unidos.
Trump reaccionó de inmediato y desestimó las declaraciones del exfuncionario. “Siempre pensé que era débil en materia de seguridad”, dijo a periodistas, añadiendo que Irán sí representaba una amenaza y que “todos los países lo reconocían”.
Kent, exmiembro de los Rangers del Ejército y de las Fuerzas Especiales, con 11 participaciones en Medio Oriente, también vinculó su postura a experiencias personales. Recordó que su esposa murió en 2019 en Siria en un atentado suicida del grupo Estado Islámico, en lo que describió como otra guerra “fabricada por Israel”.
En su carta, advirtió que no podía apoyar el envío de más soldados a un conflicto que, a su juicio, “no beneficia al pueblo estadounidense ni justifica el costo en vidas humanas”.
Las cifras del conflicto refuerzan la magnitud de la crisis: hasta el momento han muerto 13 soldados estadounidenses, al menos 1.444 personas en Irán, 20 en la región del Golfo y 15 en Israel.
El episodio también reaviva tensiones dentro del movimiento político de Trump. Sectores vinculados a su consigna “America First” han cuestionado la intervención militar, al considerar que contradice las promesas de campaña de reducir la participación de Estados Unidos en guerras en el extranjero.
En su mensaje de renuncia, Kent advirtió que altos funcionarios israelíes y actores influyentes en medios estadounidenses promovieron una campaña de desinformación que terminó empujando a Washington hacia el conflicto, debilitando la agenda original del presidente.
Pese a ello, la administración ha defendido la ofensiva con argumentos variables, que incluyen preocupaciones sobre el programa nuclear y de misiles de Irán, aunque sin presentar pruebas concluyentes.
BD/RPU