Austin Applebee nadó cerca de cuatro kilómetros hasta alcanzar la costa y dar la alarma, después de que él, su madre Joanne, de 47 años, su hermano Beau, de 12, y su hermana Grace, de ocho, quedaran a la deriva.
Brújula Digital|Agencias|05|02|25|
El niño australiano de 13 años que nadó durante cuatro horas para pedir ayuda para su familia dice que “no se considera un héroe”, como lo califica la prensa.
“No me considero un héroe, simplemente hice lo que tenía que hacer”, le dijo a la BBC.
Austin Appelbee no sabía si su madre, Joanne, su hermano Beau y su hermana Grace seguían con vida cuando finalmente llegó a la orilla, cuatro horas después de haberlos dejado en el agua aferrados a dos tablas de paddle surf.
A kilómetros de la costa oeste de Australia, con las olas cada vez más grandes y la luz comenzando a desvanecerse, su madre temía que él tampoco hubiera sobrevivido.
Solo horas después, cuando Joanne finalmente avistó el barco de rescate, supo que estaba a salvo. Para entonces, ella y sus hijos habían sido arrastrados 14 kilómetros mar adentro, dijo la BBC.
El adolescente relató que inicialmente intentó buscar ayuda en un kayak inflable, pero lo abandonó cuando comenzó a llenarse de agua. Más tarde, decidió quitarse el chaleco salvavidas porque le dificultaba nadar. “Las olas eran enormes y no tenía chaleco salvavidas. Solo pensaba: ‘sigue nadando, sigue nadando’”, dijo Austin.
Tras horas de nado en mar agitado, el menor logró llegar a la orilla alrededor de las seis de la tarde. “Cuando por fin toqué la arena, simplemente me desplomé”, agregó, según la BBC.
La familia se encontraba en el mar cerca del mediodía cuando las condiciones del océano y el viento comenzaron a empujarlos mar adentro. Gracias a las indicaciones del niño, un helicóptero de búsqueda localizó a la madre y a los dos niños menores a las 20:30, aún con chalecos salvavidas y aferrados a una tabla, indicó la policía. Se habían alejado unos 14 kilómetros desde el punto inicial y pasaron hasta 10 horas en el agua.
El inspector de policía James Bradley elogió la acción del adolescente. “No se pueden elogiar lo suficiente las acciones del niño de 13 años: su determinación y su coraje finalmente salvaron la vida de su madre y de sus hermanos”, afirmó.
Joanne Applebee explicó que decidió enviar a su hijo mayor en busca de ayuda porque no podía abandonar a los otros niños. Dijo que confió en que Austin lograría llegar a tierra, pero que la angustia aumentó cuando cayó la noche y el rescate aún no llegaba.
La madre relató que, mientras esperaban auxilio, intentaron mantenerse animados, aunque la situación empeoró con el aumento del oleaje y el descenso de la temperatura. Beau perdió sensibilidad en las piernas debido al frío, indicó.
Los cuatro miembros de la familia fueron sometidos a revisiones médicas tras el rescate, pero ninguno necesitó ser hospitalizado, informó la BBC.
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