Durante días merodearon por los alrededores del negocio. Entraron por un hueco en la pared, rociaron con pintura las cámaras de seguridad y se arrastraron por el piso para evadir los sensores de seguridad.
Brújula Digital|Agencias|22|01|26|
El 25 de mayo de 2025, Heidy Trujillo, Camilo Aguilar, Sergio Mejía-Machuca y Manuel Ibarra, todos de nacionalidad chilena, ejecutaron con éxito un sofisticado robo en una joyería de la ciudad de Simi Valley, en California, EEUU.
Detectives que ya investigaban un delito similar en una casa de empeños cercana trabajaron durante meses para conectar ambos robos. Tras el asalto a la joyería, los investigadores vigilaron a las cuatro personas y obtuvieron una orden de allanamiento, tras la cual encontraron grandes cantidades de joyas, dinero en efectivo y relojes de diseñador. Muchos de los artículos habían sido robados durante el asalto a la Simi Valley 5-Star Jewelry.
El robo implicó un plan quirúrgico, como copiado de una película, con el que se llevaron alrededor de tres millones de dólares en joyas, dinero y otros objetos de valor.
El plan de película
La banda, especializada en robos altamente sofisticados y que ya contaba con antecedentes en el condado de Ventura, llevaba semanas estudiando la joyería de Simi Valley donde cometieron el asalto, dijo la cadena Telemundo.
De acuerdo con las investigaciones, los delincuentes, que cuentan con una edad promedio de 30 años, pusieron en práctica un plan de vigilancia minucioso sobre la joyería. Durante días merodearon por los alrededores, reconociendo y estudiando cada detalle y movimiento que se daba en torno al negocio, de carácter familiar.
Los asaltantes llegaron incluso a frecuentar un café que funciona al lado de la joyería para identificar cámaras de seguridad y revisar los muros que compartían ambos locales.
El 25 de mayo, en la madrugada, llegaron al centro comercial llevando una escalera y cuerdas, con las que subieron al techo del café, donde perforaron un hueco para ingresar al lugar. Ya dentro, abrieron un boquete en la pared que unía el negocio con la joyería.
Una vez en el interior, se llevaron todas las joyas y objetos de valor. De acuerdo con los propietarios del negocio, se apoderaron de un patrimonio familiar acumulado durante varias generaciones.
Las investigaciones revelan que, para evitar ser detectados, uno de los miembros de la banda se encargó de rociar con pintura las cámaras de seguridad, mientras otro se arrastró por el suelo para eludir los sensores de movimiento, informó Emol.
Durante una audiencia reciente, ocho meses después de su sofisticado golpe, los asaltantes chilenos se declararon culpables. Ibarra y Mejía-Machuca admitieron, por su lado, haber asaltado además una casa de empeño de la misma ciudad.
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