La represión en Irán, que ha dejado varios miles de muertos, parece haber logrado sofocar las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por el deterioro de la economía iraní y pronto se transformaron en protestas que desafiaron directamente a la teocracia gobernante.
Brújula Digital|Agencias|16|01|26|
Irán volvió este viernes a una tensa calma tras una ola de protestas que provocó una dura represión, mientras un clérigo ultraconservador de alto rango pidió el viernes la pena de muerte para los manifestantes detenidos y lanzó amenazas directas contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una muestra del extremismo que domina a las autoridades de la República Islámica, según dijo Associated Press.
La represión, que ha dejado varios miles de muertos, parece haber logrado sofocar las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por el deterioro de la economía iraní y pronto se transformaron en protestas que desafiaron directamente a la teocracia gobernante, agregó la agencia.
Ya no se han registrado protestas en Teherán, donde las compras y la vida en las calles han vuelto a una aparente normalidad, aunque continúa el apagón de internet que ya lleva una semana. Las autoridades no han informado de disturbios en otras partes del país.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, cifró el viernes el número de muertos en 2.797, una cifra que sigue aumentando.
El príncipe heredero iraní en el exilio, Reza Pahlavi, instó a Estados Unidos a cumplir su promesa de intervenir y calificó a Trump como “un hombre de palabra”.
El sermón del ayatolá Ahmad Jatamí, transmitido por la radio estatal iraní, provocó consignas entre los fieles reunidos para la oración, entre ellas: “¡Los hipócritas armados deben ser ejecutados!”. Las ejecuciones, así como la muerte de manifestantes pacíficos, figuran entre las líneas rojas establecidas por Trump para una eventual acción militar contra Irán, recordó la BBC.
Jatamí, miembro de la Asamblea de Expertos y del Consejo de Guardianes y conocido desde hace años por sus posturas radicales, describió a los manifestantes como “los mayordomos” del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y “los soldados de Trump”. Aseguró que sus planes “imaginaban la desintegración del país”.
“Deben esperar una dura venganza del sistema”, dijo Jatamí en referencia a Netanyahu y Trump. “Los estadounidenses y los sionistas no deben esperar paz”.
Su encendido discurso se produjo mientras aliados tanto de Irán como de Estados Unidos intentaban reducir las tensiones. El presidente ruso, Vladímir Putin, habló el viernes con el presidente iraní Masoud Pezeshkian y con Netanyahu, informó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, para intentar poner paños fríos en la situación.
Peskov señaló que “la situación en la región es bastante tensa y el presidente Putin continúa sus esfuerzos para ayudar a desescalarla”.
Rusia había mantenido hasta ahora un silencio relativo sobre las protestas. Moscú ha visto cómo varios de sus aliados clave sufrían duros golpes mientras sus recursos y su atención se concentran en la guerra contra Ucrania, que ya cumple cuatro años, incluyendo la caída del expresidente sirio Bashar al Assad en 2024, los ataques contra Irán y la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos este mes.
Estados Unidos e Irán intercambian acusaciones
Días después de que Trump prometiera que “la ayuda está en camino” para los manifestantes, tanto las protestas como la posibilidad de una represalia estadounidense inmediata parecían haberse disipado.
Un diplomático dijo a Associated Press que altos funcionarios de Egipto, Omán, Arabia Saudí y Catar expresaron a Trump su preocupación de que una intervención militar de Estados Unidos sacudiría la economía mundial y desestabilizaría aún más una región ya volátil.
Sin embargo, la administración Trump ha advertido que actuará si Irán ejecuta a los manifestantes detenidos. Pahlavi, cuyo padre fue derrocado por la Revolución Islámica de 1979, afirmó que sigue creyendo en la promesa de ayuda del presidente estadounidense.
“Creo que el presidente es un hombre de palabra”, dijo Pahlavi a periodistas en Washington. Agregó que “independientemente de que se tome una acción o no, los iraníes no tenemos otra opción que continuar la lucha”.
Pese al respaldo de sectores monárquicos iraníes que viven en el exterior, Pahlavi ha tenido dificultades para ganar un apoyo más amplio dentro de Irán. Aun así, eso no le ha impedido presentarse como líder de transición si el régimen colapsara.
Irán y Estados Unidos intercambiaron duras acusaciones el jueves durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU. El embajador estadounidense, Mike Waltz, afirmó que Trump “ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa para detener la masacre”. El viceembajador iraní ante la ONU, Gholam Hossein Darzi, acusó a Estados Unidos de una “participación directa en la conducción de los disturbios en Irán hacia la violencia”.
Autoridades iraníes detallan los daños
Jatamí también ofreció las primeras cifras globales sobre los daños causados por las protestas, afirmando que 350 mezquitas, 126 salas de oración y otros 20 lugares sagrados sufrieron destrozos. Otras 80 viviendas de imanes encargados de las oraciones del viernes –un cargo clave en la teocracia iraní– también resultaron dañadas, lo que probablemente refleja la ira de los manifestantes contra los símbolos del poder.
Indicó además que 400 hospitales, 106 ambulancias, 71 vehículos de bomberos y otros 50 vehículos de emergencia también fueron afectados.
BD/RPU