cerrarSAVE_20260301_150414SAVE_20260301_150414
SAVE_20260314_223345
SAVE_20260314_223345
WhatsApp Image 2026-03-03 at 09.11.50 (1)
WhatsApp Image 2026-03-03 at 09.11.50 (1)
Economía | 19/03/2026   02:15

|OPINIÓN|La construcción: del estancamiento a la transición|Carlos Hugo Barbery|

La sostenibilidad del sector depende cada vez más de la eficiencia, la optimización de procesos y la inversión productiva. Esta combinación, junto con la integración logística, se vuelve clave para la competitividad y la viabilidad futura de la construcción en el país.|

Unos trabajadores de la construcción en plena faena. Foto ABI Archivo.
Banner
Banner

Brújula Digital|19|03|26|

Carlos Hugo Barbery

El sector de la construcción ha transitado, tras la pandemia, de un periodo de estancamiento hacia una fase de transformación. Luego de registrar un crecimiento del PIB sectorial cercano al 1,3 % en 2024 (el más bajo de los últimos 15 años), el primer semestre de 2025 mostró una leve recuperación del 0,46 %, con una proyección de cierre de gestión cercana al 1 %.

Entre los principales factores que afectaron al sector destaca la brecha cambiaria, con un dólar paralelo que llegó a Bs 18,50 frente a Bs 6,96 oficiales, encareció entre 35 % y 70 % los insumos importados, que son clave en la construcción. A ello se sumó una marcada inflación, reflejada en el incremento del acero y los acabados importados ante la escasez de divisas. La falta de diésel se consolidó, además, como uno de los mayores cuellos de botella, incrementando los costos de transporte y el precio unitario de las obras.

El Índice de Costo de Construcción (ICC), publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que mide la evolución de los precios de materiales, mano de obra y servicios del proceso constructivo, ha evidenciado durante el periodo 2024-2025 una brecha relevante entre la inflación oficial y la realidad del mercado.

Los incrementos del ICC fueron desiguales: los edificios urbanos subieron más por su dependencia de acabados importados, mientras que las viviendas unifamiliares tuvieron alzas menores por usar más materiales locales. 

El acero y el PVC también subieron de precio, aunque las cifras oficiales suelen ser más conservadoras que las de la CBDI, que hacia finales de 2025 registró variaciones de hasta 51 %. La mano de obra (3 %–5 %) amortiguó el índice y persistieron diferencias regionales, con Santa Cruz como el mercado más dinámico y volátil, y La Paz y El Alto más estables, pero con mayores costos de transporte.

Si bien el ICC del INE es una referencia oficial, persiste una brecha frente a los datos de Cadecocruz y la CBDI, que estiman costos reales entre 15 % y 20 % superiores, configurando uno de los principales riesgos para los márgenes operativos en 2026.

En este escenario, algunas compañías han optado por fortalecer su eficiencia operativa a través de una gestión más precisa de sus procesos productivos. Soboce, por ejemplo, ha impulsado mejoras en la utilización de hornos, en el rendimiento de sus molinos y en la reducción de fallas mediante indicadores como el factor clinker o el MTBF, lo que le ha permitido sostener niveles estables de producción y precio incluso en un entorno de costos volátiles. 

El fortalecimiento de áreas técnicas y comerciales refleja la necesidad de que las empresas adapten de manera ágil sus estructuras para amortiguar presiones inflacionarias sin sacrificar competitividad.

En 2024 la demanda de cemento marcó un récord de 4,05 millones de toneladas, impulsada por el sector inmobiliario, mientras que la caída del 33 % en los permisos de construcción evidenció una reducción de obras formales y un desplazamiento hacia la autoconstrucción y la informalidad por el aumento de costos y la presión impositiva.

La relación entre el sector de la construcción y el sector público constituye uno de los principales focos de tensión para el flujo de caja de las constructoras. Según Cadecocruz y la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), existen deudas acumuladas de entidades subnacionales, en especial de la Alcaldía de Santa Cruz, con montos estimados entre Bs 400 y Bs 1.000 millones, según distintas fuentes y el gobierno central, situación que ha llevado a numerosas empresas a la paralización de obras o a la insolvencia técnica.

De cara a 2026, se prevén oportunidades, como la repatriación de divisas, la formalización de pequeñas constructoras mediante el SIETE‑RG y el mantenimiento de la inversión privada; pero también riesgos, entre ellos la necesidad de un decreto para reajustar contratos de obra pública, la presión sobre el diésel y una posible inflación que podría frenar refacciones familiares.

Es así como la inversión privada en vivienda y comercio es más segura que la obra pública por el riesgo de impago del Estado. Asimismo, las empresas que logren optimizar su logística, integrar su cadena de suministro o asegurar contratos de largo plazo contarán con ventajas competitivas clave. Santa Cruz, pese a los desafíos, continuará siendo el mercado con mayor absorción de metros cuadrados y dinamismo del país.

En paralelo, la innovación se volvió un diferenciador para las empresas, permitiéndoles responder al mercado y mejorar la sostenibilidad del sector. Soboce impulsa soluciones eficientes y de menor impacto ambiental como su cemento Eco Premium Plus y el ultrarrepelente al aguay, junto con comités internos que optimizan costos y liquidez, demuestra cómo modelos integrados y sostenibles aportan mayor certidumbre en entornos difíciles.

En un contexto de altos costos y limitaciones logísticas, la sostenibilidad del sector depende cada vez más de la eficiencia, la optimización de procesos y la inversión productiva. Esta combinación,  junto con la integración logística, se vuelve clave para la competitividad y la viabilidad futura de la construcción en el país.

Carlos Hugo Barbery es economista DAEN y experto en pricing.



Tags:



BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BRÚJULA-colnatur diciembre-2024 copia
BEC_DPF-Digital-970x120px
BEC_DPF-Digital-320x50px