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Economía | 11/03/2026   04:26

|OPINIÓN|Impuestos, el siguiente paso en las reformas de Bolivia

Bolivia inicia reformas económicas. Más que tasas más bajas, se necesita un sistema tributario simple, transparente y predecible para atraer inversión y formalizar la economía.

Ahmet Kurt/Unsplash
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Brújula Digital|11|03|26|

Daniel A. Witt y Carolina Gutiérrez

Los últimos meses han marcado un giro importante en la economía boliviana. El levantamiento parcial de la subvención a los combustibles y el reajuste de precios abrieron una nueva etapa de reformas. Si el objetivo es atraer inversión y reactivar el crecimiento, una de las discusiones centrales no debería limitarse a los subsidios o a los precios: también debería incluir, de manera prioritaria, la reforma tributaria.

Con frecuencia el debate público sobre impuestos se reduce a si las tasas son altas o bajas. Pero una reforma tributaria eficaz abarca algo más amplio: reglas claras, trámites simples, menor discrecionalidad administrativa y mayor previsibilidad para quienes producen, invierten y trabajan en la formalidad. En otras palabras, importa cuánto se cobra, pero también cómo se cobra.

En Bolivia ese punto es especialmente relevante. Un sistema tributario complejo, lento o percibido como arbitrario no solo desalienta la inversión, también empuja a muchos pequeños negocios a permanecer fuera de la economía formal. Por eso, la transparencia y la simplificación pueden ser tan importantes como una eventual reducción de tasas. La digitalización, mejores procedimientos y una administración tributaria más profesional pueden ayudar a reducir espacios de corrupción y a mejorar la relación entre el Estado y el contribuyente.

En esa línea, varias de las medidas anunciadas apuntan en la dirección correcta. El régimen SIETE, por ejemplo, busca integrar a pequeños emprendimientos mediante un esquema más simple: un solo pago bimensual sobre ventas brutas en lugar de varios tributos separados. Su valor no radica solo en recaudar más, sino en facilitar la formalización y, con ella, el acceso a crédito y a mayores posibilidades de crecimiento.

También es importante la intención de acortar los plazos de auditoría y acelerar la resolución de disputas tributarias. Para cualquier contribuyente –y más aún para un inversionista– la incertidumbre prolongada equivale a un costo adicional. Un sistema que resuelve más rápido y con reglas más claras puede mejorar el clima económico tanto como un incentivo fiscal.

La propuesta de reducir la tasa efectiva del IVA también merece atención. Podría contribuir a simplificar el sistema y a bajar algunos costos de formalidad. Sin embargo, sus efectos dependerán de cómo se implemente y de si forma parte de una estrategia fiscal coherente. El alivio tributario puede ser útil, pero no reemplaza la necesidad de preservar ingresos suficientes para financiar funciones esenciales del Estado.

El vínculo con hidrocarburos y minerales también es clave. Si Bolivia busca reactivar sectores intensivos en capital, necesita un marco fiscal más competitivo y predecible. En un contexto internacional exigente, una estructura apoyada excesivamente en regalías fijas e impuestos tempranos puede desalentar nuevas inversiones. Reformar el sistema tributario, por tanto, no es solo una cuestión administrativa: también es una señal sobre el tipo de economía que el país quiere construir.

Nada de esto está exento de costos. Las transiciones generan tensiones, afectan ingresos familiares y exigen compensaciones creíbles para los sectores más vulnerables. Por eso, la viabilidad de las reformas no dependerá solo de su lógica económica, sino también de su legitimidad social y política.

En última instancia, la discusión tributaria en Bolivia no debería reducirse a si se cobra más o menos. La pregunta de fondo es si el país puede construir un sistema más simple, más predecible y menos arbitrario. Si lo logra, la reforma tributaria puede convertirse en una pieza importante de una estrategia más amplia de formalización, inversión y crecimiento.

Daniel A. Witt es presidente del Centro Internacional de Impuestos e Inversión (ITIC por sus siglas en inglés); Carolina Gutiérrez es presidenta de la Comisión de Tributación de la Cámara Internacional de Comercio-Bolivia (ICC-Bolivia).





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