El texto sostiene que, una vez superado el temor al déficit fiscal, se abren múltiples opciones para reducir la dependencia de recursos externos y orientar las políticas públicas hacia las necesidades de las familias.
Brújula Digital|24|01|26|
El documento “Tiempo para repensar lo que se abrogó con el DS 5503”, elaborado por Enrique Velazco Reckling, plantea la necesidad de un nuevo enfoque de política económica que priorice el fortalecimiento del consumo de los hogares, la creación de empleo digno y la reconstrucción de la demanda interna como ejes para superar la crisis estructural de la economía boliviana.
El texto sostiene que, una vez superado el temor al déficit fiscal, se abren múltiples opciones para reducir la dependencia de recursos externos y orientar las políticas públicas hacia las necesidades de las familias, en particular de la población joven que enfrenta limitadas oportunidades de empleo formal.
Según el análisis, la gestión de la crisis económica no debería basarse en el congelamiento salarial ni en el aumento del desempleo como mecanismos de ajuste. Por el contrario, el documento subraya que la viabilidad social de las medidas depende de que el Gobierno muestre un camino claro hacia un desarrollo productivo diversificado, inclusivo y sostenible, con el empleo digno como premisa central.
El autor destaca que el consumo de los hogares ha caído de representar alrededor del 80% del PIB en 1990 a cerca del 60% en 2022. Esta contracción es identificada como uno de los principales factores que explican el estancamiento de la economía real. En ese contexto, la reactivación económica debe partir del incremento de la capacidad de consumo de los hogares.
El documento describe los flujos que alimentan y drenan la demanda agregada. La inversión productiva, el gasto público en consumo e inversión social y las exportaciones fortalecen la capacidad de consumo, mientras que el ahorro, los impuestos y las importaciones la reducen. El texto advierte que, en Bolivia, una parte significativa del consumo interno se sostiene mediante endeudamiento privado, lo que genera riesgos adicionales.
Velazco señala que, desde 2013, el crecimiento anual del crédito ha superado el crecimiento del PIB de la economía real, lo que implica que el endeudamiento crece más rápido que la capacidad de pago. Además, el documento cuantifica los efectos de los intereses y comisiones financieras, los impuestos internos, el contrabando y los costos de la tramitología estatal sobre la capacidad de consumo de los hogares.
Entre las medidas propuestas, el análisis menciona la eliminación del IVA a la producción nacional, una regulación más estricta del spread bancario, ajustes en el tipo de cambio para reducir los incentivos al contrabando y reformas que permitan devolver entre 3.000 y 8.000 millones de dólares anuales a la capacidad de consumo de los hogares a partir de 2026.
El texto plantea que estas acciones podrían activar el uso de la capacidad productiva ociosa y permitir la creación o recuperación de varios miles de empleos. A modo de referencia, se indica que la creación de 40.000 empleos con niveles de productividad similares a los de la industria manufacturera formal podría impulsar un crecimiento significativo del PIB en el corto plazo.
El documento también propone vincular incentivos tributarios y premiar la creación de empleo productivo, reformar la intermediación financiera para alinearla con objetivos de desarrollo y adoptar planes de largo plazo para la recuperación de recursos naturales, como acuíferos y bosques.
El autor hace una mención especial al fortalecimiento real de las autonomías. Con la premisa que “la autonomía es imposible si depende de billetera ajena”, recuerda que el nivel central de gobierno, como emisor de la moneda nacional, no tiene la restricción financiera de “recaudar primero para luego gastar” que es válida para todos los gobiernos sub nacionales que, efectivamente, primero deben recaudar fondos para poder invertirlos en el desarrollo local.
Plantea una reforma fiscal estructural con la que el 100% de los impuestos a las personas y empresas sean de dominio subnacional, quedando para el nivel central la capacidad de crear (o eliminar) los impuestos nacionales que fueran necesarios para mantener los ritmos deseados de crecimiento económico y empleo, y metas monetarias que controlen las presiones inflacionarias.
Velazco sostiene que estas medidas incrementarían el déficit fiscal, pero permitirían asegurar el crecimiento de la economía real y mejorar el bienestar de las familias. El texto enfatiza que insistir en políticas de austeridad y en la defensa de equilibrios macroeconómicos en un contexto extractivista, solo profundiza los efectos estructurales de la crisis.
El autor recuerda que el PIB resulta de multiplicar la población económicamente activa, por su productividad; actualmente, en Bolivia, la PEA es de siete millones de personas, con una productividad de 6.000 dólares, resultando en un PIB de 42.000 millones de dólares. En consecuencia, todo aumento en productividad se traduce directamente en crecimiento del PIB y en mejores condiciones de vida de las personas cuando mantiene, o mejora, la distribución del ingreso.
El análisis concluye que la crisis es superable si el gasto público se utiliza como herramienta para crear valor, dinamizar la demanda interna y fortalecer el empleo productivo. En ese marco, el documento plantea que un nuevo DS 5503 debería reflejar este cambio de paradigma y orientar la política económica hacia una economía “de y para la gente”, basada en la producción, el trabajo y el consumo interno.