“Lo que quiero decirle al presidente (Rodrigo Paz) es que al Ekeko hay que pedirle todo, pero nosotros solo le pedimos que el 50/50 sea una realidad", afirmó el burgomaestre
Brújula Digital|24|01|26|
El alcalde de La Paz, Iván Arias, inauguró la feria de la Alasita este sábado a las 12:00. Durante su discurso, pidió al Ekeko que se haga realidad el plan 50/50 para la distribución de recursos entre el Estado y las regiones.
“Lo que quiero decirle al presidente (Rodrigo Paz) es que al Ekeko hay que pedirle todo, pero nosotros solo le pedimos que el 50/50 sea una realidad, que el Ekeko haga cumplir aquello para todos. Este es nuestro único deseo”, afirmó.
La propuesta 50/50 busca redistribuir de manera equitativa el presupuesto nacional; es decir, que la mitad de los recursos se maneje desde el Estado Central y la otra mitad desde las regiones y universidades públicas. Hasta el momento, el gobierno nacional administra el 80 % de los fondos.
Además pidió que en esta gestión haya mucho dinero para que se pueda repartir en obras para los bolivianos.
La inauguración, organizada por la Alcaldía de La Paz, debía contar con la presencia del presidente; sin embargo, este no llegó a tiempo al Parque Urbano Central (PUC) y se trasladó a la Plaza Murillo, donde participó de la festividad entregando billetes a las personas que se habían reunido allí.
Arias indicó que se había preparado un regalo para el primer mandatario del país, que incluía la declaratoria de la Alasita como patrimonio por la UNESCO, un Ekeko y el dinero de miniatura.
El burgomaestre tras inaugurar la feria indicó que el mandatario había tenido un retraso con su llegada y que respetuoso de las costumbres sobre la inauguración a las 12:00 ha pedido que se de inicio a la actividad: “Pero el presidente ya va a llegar”, aseguró.
“Lo que pedimos al presidente que el 50-50 sea una realidad pero ante todo le hemos pedido que defendamos juntos el patrimonio de la Alasita, el Ekeko y todo”, aseguró.
La población se dio cita en la feria para comprar con fe miniaturas de sus deseos. Tras adquirirlas, las personas las llevan ante el yatiri andino para que sean sahumadas.
BD/AGT