Estabilizar una economía no es un acto puntual, sino un proceso sostenido que requiere decisión técnica, respaldo social y alineamiento político.
Brújula Digital|22|01|26|
Diálogos al Café
En Diálogos al Café Marcos Escudero se analizóla búsqueda de estabilidad macroeconómica frente al agotamiento del estatismo, los desequilibrios fiscales persistentes y las tentaciones populistas.
Se analizaron los casos de Argentina y Ecuador con la colaboración de Mauricio Ríos García, economista boliviano especializado en macroeconomía; Alfredo Arízaga, exministro de Finanzas del Ecuador y figura clave en la implementación de la dolarización en ese país; y Martín Alessina, investigador del CERES (Uruguay).
Modelos de estabilización económica y reformas estructurales
Se comenzó analizando en el plan económico de Javier Milei en Argentina, implementado desde diciembre de 2023.
Era una economía al borde de la hiperinflación, con un déficit fiscal que crecía desordenadamente y una política cambiaria caótica. Ante este escenario, el nuevo gobierno aplicó un enfoque de shock con cuatro “anclas” de estabilización: fiscal, monetaria, cambiaria y financiera.
El ancla fiscal fue la más importante. Desde el comienzo el gobierno eliminó subsidios discrecionales a provincias, recortó gastos operativos y redujo programas sociales con intermediarios, aumentando las transferencias directas para proteger a los sectores más vulnerables.
También elevó temporalmente el “impuesto país” a las importaciones, que luego fue eliminado, cumpliendo con la promesa de que sería un mecanismo transitorio.
Como resultado, se alcanzó superávit fiscal en tiempo récord, algo que no se veía desde 2008.
El ancla cambiaria buscó corregir una brecha de más del 200% entre el dólar oficial y el paralelo, con 19 tipos de cambio coexistentes. El gobierno asumió una devaluación inicial del 118%, que ya estaba dada por el mercado, y estableció para su intervención una banda entre 1.000 y 1.400 pesos por dólar e introdujo la libre competencia de monedas, permitiendo incluso los criptoactivos.
El ancla monetaria eliminó la emisión para financiar el déficit, y saneó el balance del Banco Central, con reducción de los pasivos remunerados. Contrario a lo que dicta la ortodoxia, redujeron las tasas de interés en vez de elevarlas, con el argumento de que eran precisamente los altos intereses –y el stock de deuda del BCRA– los que alimentaban la emisión y la espiral inflacionaria.
Finalmente, el ancla financiera recompuso las reservas internacionales, recuperando depósitos y estabilizando expectativas. El gobierno eliminó restricciones a exportaciones, promovió blanqueo de capitales y mejoró la liquidez del sistema.
Esto culminó con el levantamiento del cepo cambiario, que no provocó la temida corrida, sino que estabilizó aún más el tipo de cambio.
Estos resultados iniciales fueron sorprendentes si se recuerda que fueron logrados sin mayoría legislativa y en un contexto institucional adverso.
No obstante, la sostenibilidad del modelo dependerá de la aprobación de reformas estructurales más profundas, muchas de las cuales requieren leyes y apoyo parlamentario.
Dolarización: fundamentos, experiencias, mitos
La experiencia de Ecuador, expuesta por uno de sus artífices, permitió contrastar la estabilización transitoria con un modelo de reforma estructural como es la dolarización.
Tras 25 años, la dolarización en Ecuador ha cumplido con su propósito central: desvincular la economía de la volatilidad política, dando certidumbre a los actores económicos gracias a la estabilidad monetaria.
La inflación se ha mantenido baja –incluso menor a la de Estados Unidos en ciertos períodos–, y los ciclos de crisis política ya no generan pánicos bancarios.
Dos ideas comúnmente cuestionadas fueron abordadas.
La primera: que la dolarización afecta la competitividad. En contraste, se expusieron datos sobre el crecimiento sostenido de las exportaciones no extractivas –floricultura, acuacultura, y procesamiento de camarón– impulsadas por innovación, eficiencia y orientación al mercado global.
La segunda: que dolarizar significa expone al país a la política monetaria de Estados Unidos. En la práctica, se mostró que los países con moneda propia están más expuestos, ya que deben sobre reaccionar para mantener flujos de capital, elevando tasas de interés por encima de lo necesario.
Asimismo, se explicó que es posible dolarizar sin contar con amplias reservas internacionales.
La dolarización consiste, en gran parte, en una transformación contable: convertir depósitos, créditos y balances del sistema financiero a dólares, canjeando únicamente los billetes y monedas en circulación.
Incluso se planteó una variante que permite mantener una parte del circulante en moneda nacional como fraccionaria sin que esto implique bi-monetarismo, facilitando la transición sin presión sobre reservas.
El caso ecuatoriano también mostró que, una vez implementada, la dolarización genera un respaldo social que la vuelve políticamente irreversible. Ni siquiera gobiernos populistas han logrado desmontarla.
Esto revela un aprendizaje social en torno a su valor como ancla de confianza y certidumbre para empresas, consumidores e inversionistas.
Gobernabilidad, legitimidad política y sostenibilidad de los modelos
El diálogo puso énfasis en el factor político como eje central de la sostenibilidad económica.
En Argentina, la sorpresa no solo radica en la implementación del ajuste, sino en la capacidad de gobernar desde una posición de minoría parlamentaria, sin sindicatos aliados y en un contexto cultural adverso.
Varios participantes señalaron que la gobernabilidad podría convertirse en el mayor obstáculo si no se logra consolidar apoyo institucional en el Congreso o si se interrumpe la continuidad del proyecto actual.
En Ecuador, la dolarización ha sobrevivido precisamente porque fue apropiada por la ciudadanía. Su éxito ha sido tal que ni el gobierno de Rafael Correa, contrario al sistema dolarizado, se atrevió a desmantelarlo. Ello refuerza la idea de que las políticas económicas, cuando generan resultados tangibles, pueden transformarse en pilares sociales, más allá de los ciclos políticos.
Se destacó además el contraste con países como Perú, donde la combinación de un Banco Central autónomo y un Congreso con capacidad de absorber crisis ha permitido estabilidad económica, incluso en medio de profunda inestabilidad política.
Uruguay, por su parte, fue presentado como ejemplo de gradualismo reformista, donde la revisión y eliminación de regulaciones obsoletas se ha convertido en una estrategia de largo plazo para mejorar la productividad.
Consideraciones finales
El diálogo permitió comprender que estabilizar una economía no es un acto puntual, sino un proceso sostenido que requiere decisión técnica, respaldo social y alineamiento político.
Mientras Argentina ofrece un caso reciente de recuperación bajo presión, Ecuador demuestra cómo una reforma estructural como la dolarización puede perdurar y blindar al país incluso en entornos hostiles. Ambos modelos ofrecen lecciones distintas pero complementarias para países como Bolivia.
En última instancia, el mensaje común es claro: sin credibilidad, no hay moneda que resista ni reforma que perdure.