La expectativa de un alto el fuego en Ucrania y una sobreoferta persistente empujan el crudo a la baja en 2026, con previsiones por debajo de 60 dólares y posible alivio en combustibles.
Brújula Digital|06|01|26|
A pesar de las crisis globales, el mercado petrolero experimentó una caída significativa de precios el año pasado. Impulsada por las expectativas de un posible fin de la guerra en Ucrania y por el riesgo de una sobreoferta, la tendencia descendente podría continuar en 2026, lo que sería favorable para los consumidores de combustibles.
El año 2025 estuvo marcado por una elevada volatilidad en el mercado del petróleo. Mientras a comienzos del año se esperaban precios cercanos a los 75 dólares por barril, diversos acontecimientos políticos provocaron un cambio de tendencia. El factor decisivo fueron los reiterados esfuerzos diplomáticos en el conflicto de Ucrania.
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La sola perspectiva de un alto el fuego provocó una fuerte caída de los precios. La explicación es fundamentalmente económica: Rusia representa más del 10% de la producción mundial de petróleo. Según analistas internacionales, una eventual levantamiento de las sanciones generaría un aumento “explosivo” de la oferta, ya que no solo la producción actual podría fluir con normalidad, sino que además grandes volúmenes de crudo almacenados en buques petroleros en los océanos ingresarían al mercado.
Hacia finales del año pasado, un bloqueo de Estados Unidos contra Venezuela generó inquietud temporal y un aumento momentáneo de los precios. Buques de guerra estadounidenses comenzaron a interceptar petroleros pertenecientes a la denominada “flota en la sombra”. Sin embargo, los especialistas consideran que el impacto de esta situación es limitado.
Dado que el petróleo venezolano representa apenas alrededor del 1% de la oferta mundial, este foco de crisis es considerado secundario en comparación con el potencial efecto de Rusia. Además, el incremento de la producción en otros países puede compensar en gran medida cualquier déficit.
Venezuela, por otra parte, podría aumentar su producción si es que se da una normalización institucional, lo que motivaría los precios a la baja.
Las perspectivas para el año en curso son favorables para los consumidores. Diversos análisis coinciden en que el precio del petróleo podría mantenerse por debajo de los 60 dólares durante 2026, debido a una sobreoferta prolongada. Algunas proyecciones indican que el precio del crudo de referencia podría situarse en torno a los 58 dólares a comienzos del año y descender hasta cerca de los 50 dólares hacia finales de 2026, con un promedio anual cercano a los 55 dólares.
Otros estudios prevén que el precio del crudo de referencia estadounidense podría promediar alrededor de 59 dólares en 2026, mientras que el crudo de referencia europeo se situaría cerca de los 62 dólares. Hay análisis más pesimistas que anticipan un promedio aún más bajo, cercano a los 53 dólares, aunque con una posible reducción gradual de la sobreoferta y un retorno al equilibrio del mercado hacia 2027.
Las proyecciones más extremas consideran incluso la posibilidad de que el precio del petróleo de referencia europeo caiga hasta los 30 dólares por barril en 2027, como consecuencia de una sobreoferta persistente a escala global.
BD/RPU