Hubo 20 minutos de un partido equilibrado. La visita perdió a un hombre por correcta expulsión. Luego, la Academia hizo aparecer su juego que está cada vez mejor. De paso, surgió la figura de un notable Robson Matheus.
Brújula Digital, Premium|25|2|26|
Bolívar juega cada vez mejor. Este miércoles subió otro peldaño en su nivel y goleó a Blooming por 5 a 1. La Academia contó, además, con la magia de Robson Matheus, autor de tres goles, dos de ellos golazos.
No se puede afirmar aún que la llave está definida y que Bolívar jugará la final del Torneo Amistoso, debido a que aún falta la revancha, el sábado en Santa Cruz. Pero será difícil que Blooming logre una victoria, mínimo por cuatro goles de diferencia para forzar a los penales o por cinco o más para avanzar directamente. El cruce está casi sentenciado.
Una expulsión que cambió todo
Blooming le hizo partido a Bolívar en los primeros 20 minutos. Moisés Villarroel estrelló la pelota en el palo. El cruceño vino a dar pelea.
Pero esa buena fisonomía se le vino abajo por la torpeza de Danny Bejarano al cometer una falta con toperoles de frente sobre Leonel Justiniano. Correcta roja directa que le mostró de inmediato el árbitro, justamente a los 20’.
Con la salida del mediocampista se derrumbó el “plan A” de Blooming. El “plan B” fue retroceder y apostar por resistir.
Coincidentemente Bolívar empezó a mostrar de mitad de cancha para adelante muchas cualidades: dominio, internación por las bandas, habilidad por el centro y pegadas como las de Matheus.

Los goles iniciales
El golero visitante Braulio Uraezaña tuvo mucho trabajo. El volumen ofensivo de la Academia fue incesante. Patricio Rodríguez, Martín Cauteruccio, Carlos Melgar y demás no dejaron en paz al arquero.
Robson hizo su primer gol de la noche con un remate fuerte a ras del piso que tuvo la complicidad de Uraezaña, a quien el balón se le escurrió por entre las piernas a los 35 minutos.
Matheus, rato después, se perdió el segundo al no pegarle bien al balón. Iba a tener su revancha.
Cerca del final del primer periodo (44’) empató Blooming con Villarroel, en una jugada que primero salvó Carlos Lampe, pero la pelota continuó en su área hasta que el capitán contrario la mandó adentro.
Sin embargo, antes del pitazo para ir al descanso (45+1’), a centro de Ignacio Garigio, Bolívar halló el 2 a 1 con un tanto de Martín Cauteruccio en una probable posición adelantada.
El show de Robson Matheus
Fue una obra de arte el tercer gol de Bolívar cuando corrían los primeros segundos de la segunda etapa: asistió Melgar, Robson Matheus recibió dentro del área, acomodó la pelota con el pecho y se lanzó en chilena para convertir un golazo a los 46’.
Por si fuera poco, su tercer gol de la noche, de nuevo de zurda, fue mediante una pegada magistral que dirigió el balón al ángulo derecho, imposible para Uraezaña y para cualquier otro arquero.
El 4 a 1 llegó a los 57’ y, a partir de ahí, Bolívar buscó algún gol más para terminar de liquidar. Entre sus varias incursiones, y errores en definición como alguno de Dorny Romero, finalmente encontró el quinto.
Un buen pase filtrado del ecuatoriano Cristian Alemán dejó a Cauteruccio en situación de definición y el delantero no perdonó (78’) firmando su doblete nocturno.
La gente bolivarista se fue contenta de Miraflores. A diferencia de otras jornadas, aprobó con nota alta el rendimiento del equipo, criticó menos al técnico Flavio Robatto y se quedó con las maravillas que hizo la zurda de Robson.
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