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Cultura | 04/10/2023

| CRÍTICA | "Salir del paso": el tiempo es el mejor juez | Leonard Kósichev |

| CRÍTICA | "Salir del paso": el tiempo es el mejor juez | Leonard Kósichev |
Brujula Digital |04|10|23|

Leonard Kósichev

Con gran interés he leído el libro Salir del paso (Plural, 2023). La obra ha enriquecido notablemente mis conocimientos sobre la guerrilla boliviana del Che Guevara. Los autores, Gonzalo Mendieta y Rafael Archondo, analizan este fenómeno histórico ofreciendo un amplio panorama de la vida política del país, apelando tanto al pasado como al presente. Tengo conocimiento de que este voluminoso trabajo es el resultado de las numerosas y fructíferas investigaciones realizadas por ambos. Sorprende la gran cantidad de fuentes, testimonios y documentos sobre los que se basa el contenido del libro. Muchos de ellos eran poco conocidos o simplemente desconocidos hasta ahora. A mi juicio, Salir del paso puede estar perfectamente entre las más notables investigaciones de la guerrilla del Che. El libro es publicado 56 años después de la muerte del célebre revolucionario en las montañas de Bolivia y vuelve a confirmar que el tema del Che Guevara es inagotable.

Para sus adversarios ideológicos la personalidad del Che es un nuevo Robespierre. Es cierto que las revoluciones no suceden sin víctimas. Pero para sus partidarios el Che es un ejemplo del revolucionario extraordinario, absolutamente fiel a sus ideas socialistas. El combatió con las armas en la mano en Cuba, Congo y Bolivia por una causa justa. El Che fue muy sincero cuando pronunció su famosa frase: “Soy cubano y también soy argentino y si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”. Hoy día, Bolivia es un país muy diferente de lo que era hace medio siglo. Obviamente, los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Guevara, contribuyeron en alguna medida a los cambios contemporáneos.

Parece que en nuestros tiempos la personalidad del comandante de la Revolución Cubana no deja de excitar las mentes, sobre todo de los jóvenes. Desde mi punto de vista precisamente tales personas, no solo con su vida, sino también a costa de la muerte, obligan a reflexionar en la imperfección del mundo circundante, despiertan la conciencia. La actitud hacia el Che Guevara se ha formado independientemente de la ideología marxista que profesaba el comandante, depende de otros factores: de su desprecio al lujo y al conformismo, de su desinterés absoluto y su abnegación. Yo mismo admiro la personalidad del Che Guevara y lo considero como uno de los personajes destacados de su época. Pero los indudables méritos del Che no deben cegarnos ni tapar las graves equivocaciones que condujeron al comandante a su trágica muerte en pleno florecimiento de sus fuerzas. Y la relevancia del libro Salir del paso reside en que sus autores han procurado evitar estimaciones unilaterales, no hacer de él un “icono”, de lo que pecan muchos de sus discípulos radicales.

En todos los libros sobre el Che aparece el nombre Mario Monje, líder de los comunistas bolivianos en aquellos tiempos. Sabido es que él se negó a respaldar al destacamento guerrillero internacionalista, con el cual el Che Guevara llegó a Bolivia para encender en ese país la llama de la revolución. En el libro Salir del paso, quizás, por primera vez, se hace una interpretación amplia y detallada de la posición de Mario Monje y del Partido Comunista de Bolivia (PCB) respecto de las vías y métodos de la lucha revolucionaria en su patria a raíz de la teoría guevarista del “foquismo”.

Yo conocí bien a Mario Monje en los años de su vida de emigrante en Moscú. Mario se sentía ofendido por las acusaciones de parte cubana de que, supuestamente, había traicionado al Che Guevara y cargaba con la responsabilidad por la muerte del revolucionario. Pero, en realidad, se trata de otra cosa: Monje sostenía una posición política que no coincidía con los enfoques del comandante. Durante el encuentro que mantuvo con el dirigente de los comunistas bolivianos, el Che le dijo en forma tajante: “Yo debo ser el jefe número uno”. Para Monje, tal como me lo dijo más de una vez, lo prioritario era la dirección a nivel nacional de la lucha libertadora del pueblo boliviano. Me parece muy valiosa la manera objetiva en que los autores del libro enfocan este problema. Ellos no se atienen a las duras declaraciones hechas contra el entonces dirigente del PCB.

El Che soñaba con convertir los Andes bolivianos en la Sierra Maestra de América Latina. Pero no tenía la menor esperanza de que sus aspiraciones contarían con el respaldo de la gran potencia comunista, la Unión Soviética, si bien ésta era un soporte seguro de Cuba. En aquellos años la dirigencia de la URSS remarcaba de forma permanente su fidelidad a la política de coexistencia pacífica de los dos sistemas sociopolíticos –el socialista y el capitalista–. Fidel Castro, según sus propias palabras, evitaba usar tal terminología.

Cuba, por su parte, organizaba y apoyaba a los destacamentos rebeldes en los países latinoamericanos. Pero, tal como decía el líder cubano, la Unión Soviética intentaba “contener nuestros esfuerzos tendentes a favorecer la lucha revolucionaria en América Latina”. Cierta vez, a Mario Monje le pregunté si no había consultado con el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) acerca de cómo debería actuar su partido comunista con respecto a los planes del Che Guevara de desplegar el movimiento rebelde en Bolivia. En respuesta, el exdirigente de comunistas bolivianos me dijo que la decisión la tomó por cuenta propia, pero intuitivamente comprendía que los planes del Che de atizar la revolución continental no figuraban en la agenda del Kremlin.

El libro Salir del paso aborda ampliamente diferentes aspectos de las relaciones entre los comunistas de la URSS, Cuba y Bolivia de las que antes no todo se decía. El tiempo siempre es el mejor juez, introduce ajustes en la percepción de acontecimientos de épocas pasadas. En efecto, a través del prisma del tiempo algunas cosas se ven mejor que en caliente.

Salir del paso es una mirada desde el siglo XXI a la guerrilla del Che Guevara en Bolivia. Estoy seguro de que el libro será muy valioso para los estudiosos de la historia del movimiento revolucionario en América Latina y centrará la atención de los lectores que sienten interés por el “continente volcánico”.


Leonard Kosichev junto a Mario Monje, en Moscú.

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​​Leonard Kósichev, periodista ruso, fue director del Servicio de Radiodifusión en español y portugués de la antigua Radio Moscú (La Voz de Rusia). ​ ​ 



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