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Cultura y farándula | 22/03/2026   02:00

Atrapado robando

El estilo Aronofsky se nota en la violencia extrema, que a veces utiliza, y en el desapego a sus personajes (el único personaje realmente respetable y agradable de la historia es asesinado a mitad de la cinta).

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Brújula Digital|22|03|26|

Rodrigo Ayala Bluske

El primer referente de la película Atrapado robando (2025), del director Darren Aronofsky, recientemente estrenada en salas y en la plataforma de streaming HBO, está en lo que podríamos llamar las cintas de aventura “en tiempo corto”.

El clásico más importante y lejano de este tipo de cine es Sucedió una noche (1934), de Frank Capra, en la que una rica heredera que escapaba de su padre (Claudette Colbert) y un periodista (Clark Gable), en principio hostiles entre sí, se veían obligados a correr una serie de aventuras y terminaban enamorándose. Un referente más cercano es Aventuras en la gran ciudad (1987), de Chris Columbus, en la que una niñera acompañada de niños y amigos tenía que enfrentarse a gánsteres, pandilleros, etcétera.

Sin embargo, el precedente más importante en este terreno es Después de hora (1987), que también circula con el nombre de ¡Jo, qué noche! Esta cinta, dirigida por Martin Scorsese, se ha convertido en uno de los referentes más importantes de la comedia contemporánea. En ella, un oficinista de nivel medio sale de su zona de confort y se ve obligado a vivir una serie de inconvenientes al límite, en la noche, en una zona peligrosa de Nueva York.

El segundo referente son algunas de las cintas del cineasta inglés Guy Ritchie, sobre todo las primeras de su carrera: Juegos, trampas y dos armas humeantes (1998) y Snatch: cerdos y diamantes (2000), en las que, a través de historias de gánsteres callejeros, retrata las características de ciertas etnias urbanas de Londres.

En general, el rasgo en común de todas estas propuestas, más allá de la corta delimitación temporal, se encuentra en que sacan a personajes normales de sus vidas cotidianas y los enfrentan a conflictos extremos, merced a casualidades que se presentan inesperadamente. En Atrapado robando, Hank, un exjugador de béisbol fracasado, se ve envuelto en un conflicto entre mafiosos judíos, hispanos y rusos en la Nueva York actual.

Hank es sorprendido por su vecino, un punk inglés, quien le pide que cuide a su gato. Hank es un exbeisbolista que años antes contaba con un futuro promisorio como estrella de dicho deporte, hasta que un accidente automovilístico, en el que además murió su mejor amigo, lo dejó dañado. Hank ahora es un barman al borde del alcoholismo que tiene su único soporte real en Yvonne, una chica paramédica que lucha para que él supere sus demonios interiores.

El director Darren Aronofsky es un modelo de “cineasta maldito”, relativamente exitoso. Sus películas se caracterizan por incomodar de una manera u otra; son películas que a menudo abordan temas poco agradables y que utilizan una estética “turbia”, por llamarla de alguna manera.

Su éxito más importante fue Cisne negro (2010), en el que se sumergía en la psiquis torturada de una estrella del mundo del ballet. En la reciente La ballena (2022), trató la incomodidad física y psicológica de la obesidad; en ¡Madre! (2017), trató de hacer una alegoría sobre la vida y la naturaleza, aunque sin éxito, de acuerdo al consenso crítico.

En general, a quien escribe estas líneas le disgustan los directores que pretenden sobresalir mediante el exceso, sustituyendo la calidad narrativa con el golpe de efecto. El inglés Ken Russell constituye un ejemplo clásico de esa línea. De Aronofsky podríamos decir que se encuentra en un punto medio; a veces prima la calidad narrativa (como en Cisne negro), pero otras muchas veces el golpe de efecto, por lo que nos encontramos ante una filmografía irregular.

En ese contexto, Atrapado robando es una de las cintas más flojas del director, ya que ni se destaca por la construcción, ni tampoco plantea rupturas interesantes. El estilo Aronofsky se nota en la violencia extrema que a veces utiliza y en el desapego a sus personajes (el único personaje realmente respetable y agradable de la historia es asesinado a mitad de la cinta).

Por otra parte, el sustento argumental de la película es demasiado débil; quiere atar el “origen” de la historia con su final mediante una suerte de freudianismo elemental: el recurso que te arruinó la vida sirve ahora para redimirte.

En todo caso, se trata de un trabajo que no aburre, ideal si quieres pasar un buen rato el fin de semana, aunque no esté a la altura de las expectativas que el realizador se ha planteado a lo largo de su carrera.




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