La Escuela Taller en La Paz tiene las especialidades de construcción civil, carpintería, tallado y policromía, y carpintería metálica.
Brújula Digital|EFE|28|02|2026|
Gabriel Romano Burgoa
Una nueva generación de jóvenes tomó sus herramientas en Bolivia para iniciar su preparación en la Escuela Taller de Restauración de La Paz (ETRLP) e iniciar un camino que, tras dos años, los colocará como personal cualificado para defender y promover el patrimonio del país.
El sonido de los martillos, las amoladoras, los destellos de la soldadura y la fricción en la madera de las sierras se escuchan de nuevo en un recinto que dotó la alcaldía, cerca del centro histórico de La Paz, para que casi medio centenar de jóvenes se forjen como restauradores con el apoyo de la cooperación española.
“Este programa está dirigido a proteger y revalorizar el patrimonio cultural”, explicó a EFE Ximena Auza, arquitecta y técnica de la ETRLP, sobre la capacitación que ya inició y que creará una nueva generación de restauradores tras 16 años continuos de labor. Auza mencionó que la mirada hacia el patrimonio cultural, que abarca los edificios antiguos, el mobiliario o las esculturas, “está sufriendo nuevas dinámicas2, ya que es un factor de identificación de la población con sus raíces y, por lo tanto, de carácter “social” en el que se tiene que intervenir.
La experta señaló que, en La Paz, como en otras ciudades de Bolivia, hay un “desconocimiento” sobre el valor del patrimonio, lo que ocasiona que muchos bienes, como las casonas antiguas, colapsen y su legado desaparezca por la “falta de apropiación” y el “desinterés” en preservar la historia común.
Por lo que acá aparece el valor de espacios como la ETRLP y otras que funcionan en las ciudades de Potosí, Sucre y la región oriental del país, para contar con “mano de obra cualificada para hacer esos procesos”.
“Disposición para aprender”
La Escuela Taller en La Paz tiene las especialidades de construcción civil, para la conservación de cimientos, fachadas, techos y cielos falsos; carpintería para la restauración, para la preservación de muebles; el tallado y la policromía, para el trabajo en madera o imágenes religiosas o retablos a los que también se debe devolver el color; y la carpintería metálica.
“Lo que yo valoro son las ganas que puedan tener (los estudiantes) para asimilar y aprovechar la oportunidad de estar acá (...) también su disposición de tiempo para aprender”, dijo a EFE Javier Gutiérrez, maestro de tallado en madera y policromía.
La Escuela Taller de La Paz ha estructurado el proceso de formación mediante un currículo que dura dos años y que es 80 % práctica y 20 % teórica, bajo la filosofía de “aprender haciendo”, y en la que se forma a hombres y mujeres bajo las mismas exigencias. El programa es para jóvenes de 18 a 30 años, con varias horas a la semana que se deben cumplir para concluir con el máximo conocimiento de la técnica.
Uno de los casos más importantes es el de Olga Quispe, maestra de construcción civil para la restauración, que estudió en la primera generación de la ETRLP, en 2009, y que encontró en esta actividad su “vocación” y las puertas a nuevas experiencias, según relató a EFE.
Quispe heredó su interés por la construcción civil de su padre, a quien veía de niña cómo construía la casa familiar, a lo que se sumó el deseo de transmitir el conocimiento que adquirió, lo que calificó como “lo que más” le ha llenado de orgullo hasta ahora.
El conocimiento en la Escuela Taller también incorpora técnicas actuales para la realización de mobiliario, así como técnicas extranjeras como el kumiko japonés, que es una técnica de unión de madera sin la utilización de clavos para formar figuras geométricas, además del arte hispánico mudéjar.
Las Escuelas Taller de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) son parte de alrededor de 340 proyectos en 74 ciudades de 24 países de América, África y Asia, además que han formado a decenas de miles de jóvenes en situación de vulnerabilidad.
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