La actividad se realizó en La Paz en rechazo a un presunto intento de apropiación en Perú.
Brújula Digital|EFE|01|02|26|
Cientos de personas desfilaron este domingo en La Paz para reivindicar el origen boliviano del pepino, uno de los personajes más representativos del carnaval de esa ciudad, ante una presunta "apropiación" indebida de esa personificación en una región de Perú.
La caravana de pepinos pasó por las avenidas principales de La Paz, junto a las autoridades municipales, al son de la música característica que sirve para que este personaje baile, dé brincos y exprese su alegría con un comportamiento efusivo.
En el recorrido se organizaron distintos bloques de personas disfrazadas con la tradicional máscara, que se asimila a la de los arlequines europeos, con una sonrisa amplia y orejas grandes, además de un traje ensanchado como el de los payasos, que generalmente es bicolor y de distintas combinaciones.
“Es la reivindicación del pepino, diciendo no al plagio. Queremos que respeten la cultura boliviana, pueden bailarlo en cualquier parte del mundo, no les prohibimos, pero (que) no nieguen que Bolivia es la cuna”, dijo a EFE Napoleón Gómez, presidente de la Organización Boliviana de Defensa del Folklore (Odefolk). Gómez afirmó que existen “suficientes evidencias, pruebas académicas e históricas” que señalan que el pepino, así como las danzas de la diablada, morenada, caporal y el tinku, tienen su origen en Bolivia.
El desfile reunió a gente de todas las edades y se portaron algunos letreros en los que estaba inscrito que “el pepino es boliviano” y que exigían “basta de plagio” del personaje en el exterior.
El conflicto por el pepino surgió luego de que autoridades de la Alcaldía de La Paz denunciaron “la apropiación indebida” del personaje en el lanzamiento de la Festividad de la Virgen María de la Candelaria 2026, en Lima, que se realizó a finales del año pasado.
El pepino fue declarado personaje tradicional del carnaval paceño por una ley municipal autonómica que respalda la presencia de esta figura desde 1900, por lo que representa “una herencia histórica”. Esta figura representativa “volvió” a la vida en el tradicional “desentierro del pepino”, que se hizo a mediados del mes pasado y que tiene muchos elementos cómicos.
Tradicionalmente, semanas antes del carnaval, se suele retirar el ataúd del pepino y colocarlo en el atrio del cementerio general, en La Paz, en presencia de sus viudas, que son las cholas paceñas que llevan trenzas, polleras largas y un sombrero tipo bombín.
El rito continúa con una procesión corta, mientras que el personaje simula tener convulsiones dentro del féretro, que son la señal de que está por regresar a la vida.
El pepino vuelve a la vida en el carnaval cuando finalmente es llevado ante una reina de belleza, quien le da un beso y consigue que sea nuevamente el alma de la celebración.
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