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Bitacora | 22/03/2026   07:07

La BBB sigue en marcha; hay nueve libros casi listos y otros 14 en proceso

El mayor proyecto que el Estado boliviano dedicó a la cultura y las artes no morirá, pese a los rumores. Revisamos los títulos en puerta y repasamos seis de los más recientes, al detalle.https://brujuladigital.net/simple99/news/edit/58600#

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Brújula Digital|22|03|26|

Martín Zelaya

A las 11:30 del miércoles pasé por la tienda de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) en la Capitán Ravelo (en el centro de La Paz). Estaba seguro de que la hallaría cerrada. Pero no. Gran sorpresa para infundir esperanza.

En los últimos cinco meses –transición y nuevo gobierno– abundaron los rumores de que, en plena crisis económica y de Estado, no había mucho por hacer para sostener un emprendimiento literario cultural. Cuando se anunció hace algunas semanas que el Centro de Investigaciones Sociocomunitarias (CIS), del que depende la BBB, pasaba de la vicepresidencia al Ministerio de Desarrollo Productivo, las expectativas como que cayeron un poco más aún.

En eso andaba pensando el miércoles cuando casi sin darme cuente entré en la tienda. No solo estaba abierta, sino que me atendió Sergio Manjón, el director del CIS, en persona. Por motivos administrativos (el traspaso, la burocracia), aún no están habilitadas las ventas –hasta la próxima semana, esperemos–, por lo que Sergio pasa seguido por la tienda para conversar explicarle a la gente que llega en busca de un libro o, como yo, a averiguar por el futuro de este proyecto, acaso el mayor emprendimiento cultural que se hizo desde el Estado boliviano en los 200 años.

No solo que hay que descartar los rumores de cierre –afirma el director–, sino que para los próximos meses se puede esperar las presentaciones de nueve libros ya en puerta, entre los que destacan Masamaclay, de Roberto Querejazu; ⁠Corónica moralizada, de Antonio de la Calancha; y ⁠Álbum de paisajes, tipos humanos y costumbres en Bolivia (1841-1869), de Melchor María Mercado.

Además –en una señal de que, al menos por ahora, se entiende la premisa de que políticas de Estado como esta no deben replantearse (léase, borrarse de un plumazo) de gobierno a gobierno– siguen en proceso de edición otros 14 libros ya gestionados e iniciados, entre los que podemos mencionar: Oprimidos, pero no vencidos, de Silvia Rivera Cusicanqui; la obras reunidas de Ricardo Jaimes Freyre y Yolanda Bedregal y, gran novedad, dos diccionarios: ⁠Diccionario de lengua moxeña, de Pedro Marbán y ⁠Diccionario chiriguano-español, español chiriguano, de Doroteo Gianecchini[1].

“Vamos a seguir hasta publicar los 200 libros –afirma Sergio–, y con las premisas de siempre: cuidar al máximo la calidad editorial, en físico y en contenido; y de que el costo del libro sea simplemente el de la producción”. Es crucial remarcar en la calidad: el gran plus de la BBB es el cuidadoso trabajo de edición, revisión; los estudios introductorios que profundizan en la obra y la contextualizan, cuando no los anexos, entrevistas, y hasta la versión cómic, en el caso de Periférica Blvd., de Adolfo Cárdenas.

Hay, entonces, 23 libros por venir en los siguientes meses –en recuadros aparte están detallados–, que se suman a los 97 ya publicados. Quedan 80 que, al mismo buen ritmo actual (en 2025 se publicaron 24 y en 2024, 16), deberían editarse sin problemas en los cuatro y pico años que quedan de gestión[2]

La historia de cómo se gestó la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia[3] es un ejemplo de organización y trabajo conjunto y desinteresado en pro de un proyecto serio y de gran magnitud, con es el caso; se priorizó la calidad en desmedro de lo político-ideológico. La fiabilidad de los 33 miembros del Comité de selección –profesionales e intelectuales de incuestionable mérito– blindan cualquier duda. 

Hecha la proyección de lo inmediato y mediato, ocupémonos un poco de lo reciente y presente. Seleccionamos seis libros lanzados en los últimos meses para, fragmentos y detalles mediante, abrir el apetito.

Seis libros recientes de la BBB 

- Sangre de mestizos
 
Augusto Céspedes

En el estudio introductorio “Augusto Céspedes: un destino de palabras”, Antonio Vera escribe:

Desde el título, Sangre de mestizos se plantea como un texto desafiante. Por un lado, hace referencia a una categoría social que se encuentra en el centro de los debates ideológicos de la primera mitad del siglo XX: el mestizaje. Por otro, apela a una clasificación ambigua (como toda tipología racial) y genera más de una pregunta: ¿quiénes son los mestizos?, ¿quiénes son los que aportan la cuota de sangre en la guerra?, ¿a quiénes incluye y, a su vez, excluye el título del libro? (20)

Un extracto de “La paraguaya”

En medio del monte ríspido, su presencia renovaba en Paucara la sensación pura del primer hombre, al descubrir tan misteriosa obra en la misma naturaleza que había formado los árboles, los lagartos y los indios. En fila de uno se adentraron por la senda hacia las trincheras. Paucara, detrás de la rubia, aspiraba con ternura el perfume de su proximidad sobrenatural, mirándola como un ser que casi no perteneciese a la especie humana. (180)

- Matías, el apóstol suplente
 
Julio de la Vega

No hay nadie que conozca más y mejor la obra de Julio de la Vega que Juan Carlos Orihuela. Décadas de lectura y relectura, numerosos ensayos y artículos confluyen en “Polifonía narrativa: atemporalidad / irreverencia / humor / impugnación social”, el estudio introductorio para esta edición. En este breve párrafo, para los no iniciados, va una síntesis simple y cabal de esta novela.

Matías, el apóstol suplente se teje fundamentalmente en base a dos diarios que fluyen en forma paralela y en permanente contacto a lo largo de la obra: el del apóstol Matías y el del guerrillero: uno oral y el oro escrito; uno que es enunciado, dicho, dos mil años antes que aquel escrito en las selvas del oriente boliviano. Y todo ello contextualizado en un espacio de contacto entre dos épocas muy distantes la una de la otra, aunque determinadas por situaciones comunes que las aproximan: por un lado, un pueblo sometido al poder hegemónico de Roma, contra el que se rebela el cristianismo como doctrina insurgente; por otro, un grupo guerrillero que pretende irradiar una revolución desde un país, Bolivia, también sometido a un poder hegemónico imperial. (18)

Extracto del capítulo XXI (la parte de Matías)

Comienzo a dudar de mis poderes: ¡No puedo hacer milagros! Es cierto que mi ocupación primordial de apóstol consiste en predicar, en Su nombre, la buena nueva, antes de convertirme en taumaturgo. Pero el pueblo quiere primero hechos, después palabras, o para decirlo crudamente: antes que nada, quiere milagros. Milagros para que el pequeño pan candeal sea cada día más grande y la moneda con la que se lo cambia sea cada día más chica. Milagro para que la túnica, en cuya confección se utilizaron tres varas de burda tela, se convierta en una túnica de por lo menos veinte varas para que pueda vestir a toda la familia. (141)

- Historia del cine boliviano
 
Alfonso Gumucio Dagron

Sebastián Morales traza un agudo análisis no solo de este libro, sino de los derroteros del cine boliviano y la reflexión en torno a este. Escogimos un breve fragmento de su estudio “Manual para hacer la historia de un objeto que no existe”, en el que realza la impronta de Gumucio:

La memoria es, sin duda, uno de los temas que más ha trabajado Gumucio en su vida intelectual. Esta es la razón por la cual, sin ser historiador, ha sido el llamado para hacer esta obra que se presenta aquí. Este documento es imprescindible no solamente para el que quiera conocer el cine boliviano, sino también para rememorar algo que en su tiempo podía haber hecho Gumucio, pero que ahora es imposible: dialogar con sus protagonistas. En ausencia de los realizadores, se tienen las valiosas páginas que escribió Gumucio. (28)

Para un breve extracto esclarecedor, nada mejor, en ese caso, que el primer párrafo del libro:

El cine boliviano es un cine sin historia. Su pasado se reduce a una serie de experiencias que dieron como resultado pocos films y muchos cineastas frustrados, pioneros desilusionados. Lumiere había dicho que el cine era un invento que no tenía futuro, pero a los pocos años pudo convencerse él mismo de lo contrario. Los primeros cineastas bolivianos nunca tuvieron ocasión de encontrar el futuro del cine, pero en alguna medida contribuyeron a que existiera dándole su primer impulso, provocando el primer parto difícil. Si sus experiencias hubieran sido entonces valoradas en su justa medida, la historia que ahora escribimos sería tal vez más importante o, por lo menos, más abundante. (41)

- Carlos Medinaceli. Obra reunida

Cuando a Luis H. Antezana le sondearon para que se encargue de la Obra reunida de Medinaceli en la BBB, dijo de inmediato: “que lo haga la Ximena”. Todos sabían que “Cachín” era no solo uno de los mayores lectores del autor de La Chaskañawi, sino un gran entusiasta de quien, para él, “es el que se inventó la literatura boliviana”.

Ximena Soruco conoce como nadie la vida y obra de Medinaceli y tiene en curso una monumental edición crítica de su Obra completa. Escogemos un extracto de su estudio introductorio: 

Al lector Carlos Medinaceli le contaba, casi le consultaba, las relaciones que hallaba, que veía establecidas en la obra y el autor que estaba estudiando, las que tenían, ganaban o perdían con otras obras y autores, con el contexto social, con las corrientes literarias, con la generación de escritores a la que pertenecía, y con las que lo precedían, con las que lo sucedieron, con las que habían enfrentado en vida y con las generaciones lectoras que más tarde enfrentaron la obra después de la muerte de cada autor, de cada grupo, de cada vanguardia devenida retaguardia. De cada aventura incorporada a un orden dinámico. (51)

En 1931 publicó el ensayo “La novela nacional”, en el que reflexiona:

En suma, para decirlo clara y rotundamente, nuestras novelas valen no como obras de arte en sí, como creación, sino como sino como expresión de un muy típico estado social nuestro. Nuestros novelistas, aun sin proponérselo, con la mera presentación impersonal y objetiva de los hechos, reflejan y brindan al hombre de estudio un riquísimo material para deducciones de otra índole, no sobre el arte, sino sobre la vida nacional. Valen como documentos para estudiar la sociología boliviana, no como novelas por la dosis de belleza y deleite espiritual que contuvieran. (271)

- Río Fugitivo
 
Edmundo Paz Soldán

Una de las aristas del estudio introductorio “Río Fugitivo, el inicio de una narrativa peculiar”, de Lourdes Reynaga, es la poco asumida y, por tanto, poco analizada faceta policial de la novela:

Al igual que los detectives del policial negro, Roby recorre las calles de su ciudad buscando la resolución a un enigma; más que a un crimen, busca la respuesta a un cuestionamiento que no termina de cristalizar y que lo lleva por senderos insospechados, haciéndole problematizar aspectos que percibe en sus círculos cercanos.  Y, tal como suele suceder con los detectives de ese tipo de policial, prima en él la imposibilidad de adaptarse por completo a su sociedad: desarrolla una mirada particular y una moral muy propia que lo distancia de sus pares y lo conduce a una soledad ineludible. (22-23)

Un fragmento de la novela

Cae una lluvia fina en la ciudad en la que, detrás de las ventanas iluminadas de las casas y los edificios, hay una esposa que sueña con el crimen perfecto, un sacerdote obsesionado con la venganza, un chiquillo que fuma cosa que no debería, y un hombre viejo que contempla frente al espejo su cara devastada por los años y se pregunta con miedo si llegará el fin de esa noche, mientras duerma en la cama que le ha quedado grande después de la muerte de su mujer, cincuenta años de casados, qué cobarde y traicionera la vida, cómo hace que nos encariñemos de las personas para luego arrancárnoslas de nuestras manos. (95)

- Ensayos escogidos 
 
Luis H. Antezana J.

Mónica Velásquez cierra su texto “Un lector jugando a la relojería” con una precisa valoración del legado de “Cachín”:

Se puede leer la manera de hacer crítica de un estudioso a través de sus conceptos, de su bibliografía o metodología; también se lo puede hacer desde sus decisiones. Antezana ha elegido insistir en un corpus de narradores hasta trazar entre ellos una constelación; ha elegido enfatizar al detalle procedimientos poéticos hasta que estos fueran visibles y también llevar sus preguntas y perspectivas fuera de la ciudad letrada, para desplegar posibilidades lectoras con un espíritu lúdico y lúcido. Es decir, ha apostado con rigor y pasión a la escritura de la crítica, a la escritura de hitos que iluminan una figura estelar. (27)

Escogemos un extracto del único ensayo inédito incluido en este libro, sobre De la ventana al parque, de Jesús Urzagasti.

“Canta, oh musa”, solían invocar los rapsodas al recibir la palabra para contar su canto. Suponían los griegos que la palabra poética no era, en rigor, suya sino que les era cedida por las musas –y, en el fondo, por Mnemosine, la Memoria, su madre. En De la ventana al parque, sucede algo semejante. “Los muertos que no se conocieron en vida”, leemos, “traban amistad en el más allá” y, aunque en principio, esas “sus aventuras nos están vedadas”, ellos no necesariamente creen que estas deban permanecer desconocidas y, para ello, “delegan el papel de intermediario a un motón de personas” quienes realizan esa tarea, o sea, la de contarnos sus aventuras. (292)

Nueve libros de pronta publicación

1. Hernando Sanabria. Obra reunida 

2. ⁠Antología de la problemática marítima 

3. ⁠Antología de antropología de tierras bajas en Bolivia 

4. ⁠Sobre el problema nacional y colonial en Bolivia 

5. ⁠Álbum de paisajes, tipos humanos y costumbres en Bolivia (1841-1869), de Melchor María Mercado

6. ⁠Corónica moralizada, de Antonio de la Calancha

7. ⁠Antología de folletos

8. ⁠Masamaclay, de Roberto Querejazu 

9. ⁠Antología de arqueología de Bolivia 

Catorce libros en proceso de edición

1. Historia diplomática de Bolivia

2. ⁠Yolanda Bedregal. Obra reunida

3. ⁠Ricardo Jaimes Freyre. Obra reunida 

4. ⁠Humberto Vázquez. Obra reunida

5. ⁠Antología de antropología de tierras altas de Bolivia 

6. ⁠Antología sobre la música en Bolivia 

7. ⁠Antología del periodismo y estudios de comunicación en Bolivia 

8. ⁠Vocabulario de los pueblos indígenas 

9. ⁠Vocabulario de la lengua general del Perú, de Diego Gonzales Holguín

10. ⁠Antología sobre el minero y la minería en Bolivia 

11. ⁠Oprimidos, pero no vencidos, de Silvia Rivera Cusicanqui

12. ⁠Diccionario de lengua moxeña, de Pedro Marbán

13. ⁠Diccionario chiriguano-español, español chiriguano, de Doroteo Gianecchini

14. ⁠Nómadas del arco largo: los sirionó del oriente boliviano, de Allan Holmberg; No más nómadas, de Ayllin Stearman (libro fusionado)

[1] Los 200 títulos de la BBB están distribuidos en cuatro colecciones: Historias y geografías, Letras y artes, Sociedades y Diccionarios y compendios. Recién el año pasado salió el primer título de esta última: Diccionario etimológico y etnográfico de la lengua guaraní hablada en Bolivia, de Elio Ortiz y Elías Caurey.

[2] Los 24 libros publicados el año pasado son Participación popular en la Independencia de Bolivia, de René Arze; Orígenes de la revolución nacional boliviana, de Herbert Klein; Formaciones económicas y políticas del mundo andino, de John Murra; Bolivia: 150 grabados en cobre, de Robert Gerstmann; Páginas escogidas, de Mariano Baptista Caserta; Sangre de mestizos, de Augusto Céspedes; Matías, el apóstol suplente, de Julio de la Vega; Tres reflexiones sobre el pensamiento andino, de Thérèse Bouysse-Cassagne et al.; Obra reunida, de Arturo Urquidi; Obra reunida, de Franz Tamayo; Pueblo enfermo, de Alcides Arguedas; Teoponte, la otra guerrilla guevarista en Bolivia, de Gustavo Rodríguez Ostria; Historia del cine boliviano, de Alfonso Gumucio Dagron; Obra reunida, de Thierry Saignes; Obra reunida, de Carlos Medinaceli; El complejo proceso hacia la independencia de Charcas, de María Luisa Soux; Río Fugitivo; de Edmundo Paz Soldán; Ensayos escogidos, de Luis H. Antezana; Antología de biografías, de Mariano Baptista Gumucio; Antología de la caricatura e historieta en Bolivia, de Jorge Siles; La cultura reduccional de los llanos de Moxos, de David Block; Felipe Delgado, de Jaime Saenz; Zárate, el “temible” Willka, de Ramiro Condarco y Diccionario chiriguano-español, español chiriguano, de Elio Ortiz y Elías Caurey.

[3] Ya escribimos detalladamente sobre este proceso, los interesados pueden consultar en https://n9.cl/0vx6m  



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